Un trabajo en común era lo único que relacionaba a Daniela Calle con la aclamada actriz Poché Garzón. Lo que nunca imaginó fue que su desdichada fortuna la llevaría directo a los brazos de la renombrada actriz. ¿Conseguirá quedarse entre ellos?
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Daniela seguía confusa ante las palabras de Johann, debía encontrar la manera de averiguar a qué se refería, pero sabía que la única persona que podía explicarle no estaba en condiciones de hacerlo...
Poché.
Por un momento había olvidado que aún no tenían noticias de la actriz ni de su bebé; al parecer también había olvidado que Poché y ella ya no se llevaban y que supuestamente debía odiarla por haberle roto el corazón, pero, en vez de eso, estaba en aquella sala de espera, muerta de la preocupación, a la espera de que alguien le diera razón de la morena.
Quizás, en esta ocasión, Johann tuviera razón, ella no debía estar allí, y su presencia simplemente empeoraba lo que sea que estuviera pasando en esa familia.
La castaña se levantó de la silla, dispuesta a marcharse y cumplir la promesa que se hizo a sí misma de no volver a permitir que Poché entrara en su vida, pero el destino le tenía preparado algo más importante aquel día. Justo en ese instante, un médico llegó a la sala de espera, buscando a los familiares de Poché.
-¿Cómo está Poché?- Daniela se acercó al doctor rápidamente.
-La Sra. Vera se encuentra en recuperación, tuvimos que realizar una cesárea de emergencia para intentar salvarla a ella y al bebé...
-Pero se encuentra bien, ¿cierto? ¿Está fuera de peligro?- interrumpió la castaña, desesperada.
-La Sra. Vera se repondrá, en un momento la trasladarán a una habitación y podrá verla- Daniela asiente, aún preocupada.
-¡Doctor! ¿Cómo está mi hijo?- La voz de Johann resuena por toda la estancia- Dígame, ¿qué sucedió?
-Al parecer algún traumatismo provocó un desprendimiento de la placenta que puso en riego la vida de su esposa y su hijo, le hicimos una cesárea de emergencia para salvar la vida de la madre pero la criatura, al ser prematuro, debe quedarse en la incubadora y esperar a ver cómo evoluciona antes de asegurar su supervivencia- explicó el doctor con calma. Johann se giró hacia Daniela, enviándole una mirada llena de rabia.
-¿Que sigues haciendo aquí, maldita? ¡Seguro esto es culpa tuya! ¡Saquen a esta zorra de aquí!
-Nadie tiene que sacarme, yo me voy sola- Se apresuró a decir la castaña.
-¡Eso! ¡Lárgate, Daniela Calle!- Insistió Johann alzando la voz.
-¿Es usted, Daniela?- preguntó el doctor observándola, la castaña asintió confusa- La paciente estuvo murmurando su nombre mientras la anestesia le hacía efecto, y luego mientras despertaba, quizás debería esperar para verla.
-¡Esto es absurdo!- insistió Johann- Si no te vas ahora mismo, te arrepentirás, Daniela Calle- la castaña pudo ver en la mirada del hombre que no estaba jugando, que su amenaza iba totalmente enserio.
-Me iré- anunció la joven con calma, comenzando a caminar hacia la salida.
-Perfecto- Johann se giró hacia el doctor- Quiero ver a mi hijo.
-El bebé aún no puede recibir visitas, pero puede pasar a ver a su esposa en un momento si así lo desea- Johann negó rápidamente con la cabeza.
-No tengo intención de ver a esa mujer ahora, más tarde arreglaré cuentas con ella- Daniela alcanzó a escuchar las palabras del hombre, y un escalofrío recorrió su cuerpo, temiendo por la seguridad de su dulce Poché.
La joven actriz decidió valerse de su ingenio para ocultarse hasta que Johann se marchó tras haber convencido al doctor de dejarle ver al bebé. Daniela salió de su escondite y se apresuró hacia el doctor.
-Perdone que lo moleste de nuevo, ¿Puede llevarme con Poché... la Sra. Vera?- El hombre asintió, entendiendo lo que estaba sucediendo.
-Camine rápido- Pidió el doctor con urgencia, mientras guiaba a Daniela por el interior del hospital, hasta llegar a una de las habitaciones del ala de Post-Parto- Es esta, le recomiendo que sea rápida, Srta. Calle, el Sr. Vera podría cambiar de opinión y aparecerse por aquí- Daniela asiente antes de entrar a la habitación.
La estancia estaba en penumbra y completamente en silencio, Poché seguía durmiendo a causa de la anestesia. Daniela se acercó despacio a la cama, y tomó su mano con cuidado, esto, despertó a la morena. Daniela sonrió levemente cuando su merada se encontró con esos ojos verdes que tanto amaba.
-Dani- La voz de Poché era un susurro débil.
-Hola- Daniela sonrió, apretando levemente su mano.
-Estás aquí- la morena le devolvió la sonrisa- Pensé que te habrías ido- Daniela negó con la cabeza rápidamente.
-Sabes que no podría dejarte- la castaña frunció el ceño, a sabiendas de que esa pequeña confesión era lo que menos debía decir, pero, en aquel pequeño instante, su corazón estaba guiando sus palabras.
-¿Cómo está mi bebé?- La expresión en el rostro de ambas cambió por completo- Daniela, ¿Cómo está mi bebé?
-El... se repondrá, es prematuro por lo que tuvieron que dejarle en la incubadora, pero estoy segura de que saldrá de esto, a fin de cuentas, es tu hijo, estoy segura de que será todo un guerrero, como tú- Poché asintió con lágrimas en los ojos, agradecida de sus palabras.
-¿Y Kylian?
-Lo vi hace un rato, está un poco preocupado por ti, pero se veía con mejor semblante- Poché sonrió.
-Gracias por lo que estás haciendo, de verdad te lo agradezco- Daniela negó con la cabeza rápidamente.
-No tienes que agradecerme nada, me alegro de que todo esté bien- en ese instante, se empezaron a escuchar voces provenientes del pasillo- Creo que debo marcharme.
-¿Por qué?- Poché comienza a alarmarse al ver el comportamiento de la joven.
-Johann está aquí.
-¿Sabe que estás aquí?- Poché entró en pánico al instante.
-Sabe que estuve aquí, pero le hice creer que ya me marché- La castaña se acerca a la puerta, y logra divisar a Johann acercándose- Ahí viene.
-Escóndete en el baño- Poché se apresura a pedir- Por favor, Daniela, haz lo que te digo.
-No, no le tengo miedo, no pienso esconderme- La morena intenta levantarse de la cama pero solo consigue lastimarse- ¡No hagas eso!
-Escóndete, por favor, por lo que más quieras, Daniela- La desesperación en la voz de la morena hizo que la joven no tuviera más remedio que aceptar.
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