Capítulo 56: Un Secreto Bien Guardado.

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Daniela se apresuró a esconderse en el baño, tal como Poché le había pedido

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Daniela se apresuró a esconderse en el baño, tal como Poché le había pedido. En cuanto cerró la puerta del baño, la castaña escuchó la puerta de la habitación crujir al abrirse.

-María José- Alegó Johann al entrar en la habitación- Tu y yo tenemos asuntos que resolver.

-Eres un desgraciado, Johann, ¿Cómo te atreves a estar aquí después de lo que hiciste?- La voz de Poché temblaba a pesar de intentar sonar segura. Johann se acercó a ella rápidamente y la tomó del cabello con fuerza, haciéndola gemir de dolor.

-¡Eres una zorra! Pensaba que habías aprendido la lección la última vez, pero ya veo que debo recordarte lo que pasa si te acercas a Daniela Calle de nuevo- Johann le cruza la cara con la palma de la mano con toda la fuerza que pudo. Daniela tuvo que contenerse para no salir del baño, a sabiendas de que su presencia allí solo enfurecería más a Johann- Teníamos un trato, María José, pero ahora vas a ver de lo que soy capaz, espero que te hayas despedido de esa golfa, porque yo me voy a encargar de quitarla del medio.

-¡No te acerques a ella!- Exigió la morena mientras intentaba contener las lágrimas.

-¡Tu eras quien no debía acercarse a ella!- le recordó el hombre, alzando la voz- Eres patética, pero me las pagarás.

Sin decir una palabra más, Johann abandonó la habitación. Poché no supo que más hacer que echarse a llorar. Daniela, confusa, salió del baño despacio.

-Dani- La voz de Poché estaba llena de desesperación- Tienes que marcharte de aquí, tienes que alejarte de Los Ángeles y de mi lo más posible, por favor, no sabes de lo que Johann es capaz.

Daniela la observo con dolor en la mirada, alzó la mano para acariciar con cuidado la mejilla roja de la actriz.

-Márchate, Dani, hazme caso, por favor, tienes que alejarte lo más posible de mí- Poché tomó su mano, y la apretó con cuidado- Por favor.

-No pienso marcharme, Poché- Habló por fin la castaña- Quiero saber de qué estaba hablando Johann, ¿De qué trato hablaba? ¿De qué Lección?

-Dani, no hay tiempo para eso, por favor, solo márchate, regresa a tu vida con JuanPa y olvídate de mí, por favor...

-¡No!- Interrumpió la castaña- Quiero saber la verdad de una maldita vez, llevamos demasiado tiempo en esto, y si que hay muchas cosas que me ocultas, no pienso marcharme de aquí hasta que me expliques todo bien. Está también es mi historia, y quiero entender porque a pesar de que Johann te maltrata lo sigues eligiendo.

-Dani...

-Dime de una vez- interrumpió nuevamente.

-Está bien, te diré, pero solo si prometes que luego te marcharás y no volverás a buscarme- La castaña la observó contrariada- Promételo.

-Okay- Se limitó a contestar, pero sabía que Poché no aceptaría eso como respuesta- Lo prometo.

Poché dejó escapar una sonora bocanada de aire, durante aquel tiempo separadas, se había imaginado varias veces el tener esta conversación con la joven, y siempre había odiado la simple idea. ¿Qué pensaría Daniela de ella? ¿La vería débil? ¿Inservible? ¿Entendería sus razones, sus miedos? Poché sabía que la mujer que tenía en frente no era exactamente la Daniela que ella había conocido y de la que se había enamorada, esta Daniela frente a ella carecía del brillo distintivo en sus ojos castaños, ese que desprendía amor e inocencia. La morena sabía perfectamente que Daniela había cambiado por su culpa, por su desamor, y que realmente no tenía derecho a exigirle que comprendiera sus razones.

Daniela la observó en silencio, a la espera de la famosa explicación; su mente entendía que nada que la morena pudiera decirle cambiaría el hecho de que Poché había preferido a Johann sobre ella, pero su corazón deseaba que la explicación fuera lo suficientemente buena como para poder permitirse volver a amar a la morena.

-¿Y bien?- insistió la castaña, algo impaciente ante la demora- ¿De qué trato hablaba Johann?

- Dani, ¿Recuerdas el día que me marché a Los Ángeles en busca de mis hijos? Antes del viaje a Japón- Daniela asintió rápidamente, recordaba aquel día con una precisión impresionante, pues había sido el último día que Poché había sido completamente suya- Debí haberte dejado acompañarme- La morena dejó escapar una ligera carcajada sarcástica- Creo que todo hubiera sido más fácil de esa manera, quizás incluso seguiríamos... pero bueno, lo hecho, hecho está.

-¿Qué pasó ese día, Poché? ¿Fue ahí cuando decidiste regresar con Johann?

-Yo nunca decidí regresar con Johann- Daniela la observó con el ceño fruncido- No hay nada en este mundo que me haría elegirlo por encima de la persona que amo, la única razón por la que fui a buscarle fue por mis hijos, y si las cosas hubieran sido distintas te juro que jamás te hubiera dejado.

-¿Qué cosas, Poché? Nada de lo que dices tiene sentido- Daniela se alejó de ella, frustrada- Nunca me hubieras dejado por el pero lo hiciste.

-Ay, Dani, mejor dejar el pasado atrás, solo, márchate, ¿De acuerdo? Y olvídate de qué existo.

-¿Es que acaso no lo entiendes? Yo te amo, María José, te amo tanto que a veces pienso que me voy a volver loca, que nunca podré superarte, ¿y de qué me vale sentir todo esto? Si al final siempre te decides por el- Sin querer, Daniela comenzó a alzar la voz, lo que provocó que Poché dejara de intentar hablar y solo fijara la vista en el suelo, la castaña notó esto al instante- Lo siento- Dijo, calmándose- solo... quiero entenderte, ¿Okay? Quiero entender porque cad aves que te veo a los ojos siento que me quieres, pero luego terminas alejándome, ¿Qué pasó ese día que regresaste a Los Ángeles?

-Discutí con Johann, le dije que quería llevarme an mis hijos pero él- Las lágrimas se acumularon en los ojos verdes de la moren - el... hizo todo lo que pudo para retenerme, y yo ya no tuve fuerzas para seguir luchando... así que si, tienes razón, lo elegí a él, no supe cómo luchar por ti- Daniela la observó con el ceño fruncido mientras su mentor viajaba a mil por hora, atando cabos- no se como enfrentarlo, simplemente no puedo, y menos después de ese día.

-Poché- La voz de Daniela ahora era un susurro, su cabeza ya había atado los cabos necesarios para imaginar lo que había sucedido pero su corazón se rompía solo de pensarlo.

-Si- Interrumpió la morena, a sabiendas de que la castaña había entendido su indirecta, una lágrima rebelde rodó por la mejilla de Daniela.

-¿Porqué no me dijiste? ¿Porque no me llamaste? Yo... yo te hubiera ayudado...

-Lo se, lo se- Poché tomó la mano de Daniela y la apretó ligeramente, intentando calmarla- Pero Johann era... es, capaz de hacerte daño y yo no puedo permitir eso, entiéndelo, además yo, en aquel momento me sentía tan rota que no pude hacer más que obedecerle, ¿entiendes?

-No sabes cuánto maldije nuestra relación durante este tiempo, cuánto intenté odiarte... debí imaginar que algo andaba mal.

-No hagas eso, no te culpes por no poder adivinar lo que estaba sucediendo, yo también pude haber hecho las cosas diferente, quizás se hubiera tenido el valor o la valentía suficiente, o incluso si hubiera tenido la pantalones para enfrentar a Johann desde el principio, las cosas hubieran sido diferentes, pero, el pasado ya no se puede cambiar.

-Pero el futuro si- Aseguró la castaña, sintiendo algo de esperanza por primera vez en mucho tiempo.

-Pero el futuro si- Aseguró la castaña, sintiendo algo de esperanza por primera vez en mucho tiempo

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