Un trabajo en común era lo único que relacionaba a Daniela Calle con la aclamada actriz Poché Garzón. Lo que nunca imaginó fue que su desdichada fortuna la llevaría directo a los brazos de la renombrada actriz. ¿Conseguirá quedarse entre ellos?
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Por fin el día que tanto había esperado estaba allí.
Los primeros rayos del sol se colaron por las rendijas de las persianas, pero Daniela ya estaba despierta y dispuesta a comenzar su día.
La noche anterior aún daba vueltas en su mente, al igual que el rastro del alcohol en su sistema, pero nada, ni siquiera una leve resaca, evitaría que mostrara su mejor actitud ante aquella jornada.
La joven se dirigió al baño, donde disfrutó de una larga y despreocupada ducha, para luego, vestirse sencilla y salir hacia el set de grabación.
El tráfico en Londres no cambiaba, seguía igual de tedioso, aunque, a diferencia de su primera vez en la ciudad, hoy había salido con tiempo suficiente para enfrentarse a esos pequeños percances.
Llegó al set justo a la hora indicada, sorprendiéndose a sí misma de su puntualidad. Una joven sonriente le indicó el camino hacia el trailer de maquillaje, donde se acomodó en una silla rodeada de brochas y coloretes. La maquillista parecía muy agradable al entablar una sencilla conversación con la joven actriz, pero esta se vio interrumpida pocos minutos después gracias a la llegada de alguien más. La segunda maquillista, que hasta el momento se había mantenido en silencio, le dio la bienvenida.
-Buenos Días, Sra. Garzón- Indicándole donde sentarse.
Daniela tuvo que contenerse para no echarle un vistazo a la actriz, quien no pronunció palabra alguna, solo se limitó a sentarse. La castaña la observó a través del espejo que tenía enfrente, parecía tranquila a pesar de su silencio. La mirada de Daniela se posó fugazmente en los labios de Poché, y por su menta oso el recuerdo de estos la noche anterior, provocando que quisiera volver a probarlos. Quizás podría haberlo echo de no ser por su decisión de abandonar el baño tras ese beso arriesgado que compartieron. Los ojos de Poché finalmente se posaron en la mirada de Daniela, quien, rápidamente, desvió la atención hacia otro lado.
En su interior se repetía que lo mejor era acabar con aquel juego entre ambas, que sería muy tonto de ella volver a caer en las garras de Poché.
Durante todo el día de rodaje, Daniela decidió esquivar a Poché, pues sabía que si cruzaba palabra con la actriz, no tardaría en volver a querer probar sus labios.
Por fin llego la hora de terminar el día.
La castaña se dirigió a su trailer-camerino en silencio mientras deshacía el intrincado peinado que le habían hecho esa mañana. Entró al camerino en silencio, cerrando la puerta tras ella. Sentía todo su cuerpo a punto de sucumbir tras un día tan largo, por lo que, al instante, comenzó a deshacerse de su vestuario, quitándose cada prenda, hasta quedar en ropa interior. Se dejó caer en el sofá frente a ella, mientras repasaba las varias escenas que en las que había trabajado aquel día, luego, estiró el brazo para alcanzar el guion que descansaba en la mesilla de centro a unos pocos centímetros de ella, y intentó repasar con la mirada la primera escena que interpretaría mañana, aunque el cansancio le impidió concentrarse, lo mejor era irse a casa, y estudiar allí.
En ese instante, alguien golpeó con los nudillos la puerta del trailer, sobresaltando a Daniela.
-¿Quien?- preguntó la castaña, mientras se levantaba deprisa para alcanzar el albornoz que descansaba junto a la puerta del diminuto baño- ¿Hola?- Continuó hablando, sin obtener más respuesta que otro golpe de nudillos en la puerta. Se apresuró a cubrirse con el albornoz antes de abrir la puerta ligeramente. Los ojos de la joven se abrieron sorprendidos al ver que se trataba de Poché.
-Hola- Habló por fin la morena- ¿Puedo pasar?- Daniela asintió, apartándose de la entrada, permitiendo que la actriz se adentrara en el camerino. La castaña cerró los ojos al sentir el aroma que desprendía Poché colarse en sus fosas nasales, su interior gritaba que la hiciera suya en aquel instante, pero su mente rápidamente desechó esa idea.
-¿En que te puedo ayudar?- Preguntó la joven tras abrir los ojos.
-Tenemos una conversación pendiente- Aseguró la morena, sonriendo ligeramente. Daniela se encogió de hombros, fingiendo no saber de que hablaba- Supongo que esa es la razón por la que has estado ignorándome todo el día- La castaña negó con la cabeza rápidamente antes de cerrar la puerta con desdén- No tienes que negarlo.
-Esta bien- Intervino por fin la joven- Tienes razón, creo que lo mejor es que nos mantengamos alejadas.
-Se me vienen a la mente miles de cosas mejores que hacer contigo que ignorarte- Alegó sin pensar. Daniela dejó escapar una carcajada- Te lo dije, Dani, aquí puedo ser yo.
-¿Crees que eso es suficiente para mi?- El rostro de Poché se tensó al notar que la castaña llevaba razón.
-No- Respondió entre dientes- Pero es lo único que puedo ofrecerte.
-Dime que mejores cosas hay para hacer- Soltó Daniela de repente. Poché la observó confusa- Dijiste que habían mejores cosas que hacer que ignorarme, ¿Porqué no me las enseñas?
-Pensé que esta situación no era suficiente para ti...
-Eso no significa que no quiera saber- Aseguró la castaña interrumpiendo a su acompañante. Una sonrisa iluminó nuevamente el rostro de Poché antes de que avanzara con rapidez hacia Daniela, pero, Justo cuando estaban a punto de juntar sus labios, la castaña la detuvo- No creo que este sea el mejor lugar para que terminemos teniendo sexo, Poché- El comentario hizo que ambas dejaran escapar un par de carcajadas.
-Supongo que tienes razón- Aseguró aún sonriendo. Daniela le acarició el cabello negro por unos segundos. - Es mejor no tentar nuestra suerte.
-Es mejor que te marches antes de que te vea alguien aquí- Sugirió la joven, apartándose de ella. Poché asintió dirigiéndose a la puerta, pero, antes de marcharse, se giró hacia ella y agregó:
-¿Vendrás a la cena de esta noche que tiene preparada la producción?- Aquella pregunta sonaba más a un ruego de que asistiera más que una duda, por lo que Daniela no pudo negarse.
-Cuenta conmigo- Aseguró la castaña, dejando de lado el cansancio acumulado.
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