Un trabajo en común era lo único que relacionaba a Daniela Calle con la aclamada actriz Poché Garzón. Lo que nunca imaginó fue que su desdichada fortuna la llevaría directo a los brazos de la renombrada actriz. ¿Conseguirá quedarse entre ellos?
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El trayecto de vuelta al apartamento de Poché fue en completo silencio, aunque este, en vez de ser incómodo, fue bastante agradable.
Poché repasaba la escena del baño en su mente, intentando descifrar las señales que había recibido.
¿Había sido su imaginación o Daniela había coqueteado con ella?
'Daniela es una niña' se recordó a sí misma. Cualquier sentimiento que la joven pudiera tener hacia ella no sería más que algo platónico. Sin duda, nada podía pasar entre ellas, no solo por el echo de que Daniela fuera 10 años más joven que ella, si no porque Poché estaba casada.
Poché dejó escapar una bocanada de aire, intentando también expulsar esos pensamientos que corrían su mente. Su vista se cruzó de repente con la de su compañera, quien sonrió levemente antes de regresar la vista a la ventanilla.
'Deja de mirarla' gritó Daniela en su interior. Seguramente la actriz ya se habría dado cuenta de la atracción que sentía Daniela, lo cual la haría alejarse de ella. 'ERES UNA IDIOTA DANIELA CALLE' continuaba gritando en su interior, convencida de que había estropeado algo que ni siquiera había comenzado.
Ambas continuaron en silencio en el viaje en ascensor hasta la última planta del edificio donde se encontraba el apartamento de Poché, y tampoco soltaron una palabra al entrar. Uno de los guardaespaldas dejó el montón de bolsas de compra en el sofá antes de marcharse. Poché se quedó de pie junto a la puerta, mientras la castaña se apresuró a buscar algo de ropa entre las bolsas para cambiarse.
-¿Está todo bien, Daniela?- La joven no esperaba que Poché rompiera el silencio, por lo que se sobresaltó por un pequeño segundo.
-Por supuesto- Respondió rápidamente, intentando actuar con normalidad. Poché sonrió, convencida de la respuesta de la joven.
-Bueno, ¿Que te apetece hacer?- Preguntó la actriz tomando asiento en la esquina mas alejada del sofá.
-Estoy tan agotada en realidad- Se excusó Daniela. No quería seguir incordiando a su acompañante, que seguramente estaba aburrida de tener que acompañarla a todas partes -¿Te parece si nos quedamos aquí?
-Me encanta la idea- Aseguró la mujer con una sonrisa- ¿Nos ponemos cómodas y vemos una película?
-Eso estaría genial- El sincero entusiasmo de la joven hizo que la sonrisa de Poché de ampliara.
La sencilla conversación fue interrumpida por el tono de llamada del móvil de Daniela, quien comprobó con confusión la pantalla del aparato, pues no esperaba que nadie se acordara de ella, y menos quien estaba llamándola en ese preciso momento.
-¿Bueno?- Habló, llevándose el móvil a la oreja.
"¡Chiquís! Estaba tan preocupada por ti" escuchó la inconfundible voz de Mafe, su madre "Sebastián nos contó los pequeños problemitas que tuviste al llegar a Londres, ¿Esta todo bien?"
-Si, mamá, todo esta yendo de maravilla- Daniela sabia que su madre tenía intenciones ocultas con aquella llamada, pues ella nunca se preocupada por su hija solo por el hecho de hacerlo.
"Sebastián nos comentó que estás muy bien acompañada"
Poché observaba la expresión de la joven al teléfono, y le entró gran curiosidad saber la razón por la que el rostro de la joven había pasado de estar feliz a estar irritado a causa de la llamada de su madre.
-¿Necesitas algo mamá?- Preguntó Daniela, intentando acortar aquella llamada lo más posible.
"Sebastián nos dijo que hacerte amiga de esa mujer podría ser muy beneficioso para tu carrera, por eso..."
-¿Eso es todo?- interrumpió la joven, muy irritada con la conversación. Por supuesto que su madre solo la llamaba para asegurarse de que sacara la mejor tajada de la situación- Genial, te llamaré cuando regrese a casa, buenas noches mamá.
La joven se apresuró a cortar la llamada antes de que Mafe pudiera añadir algo más. Poché frunció el ceño mientras observaba la escena.
-¿Todo bien?- Preguntó la actriz, pero su acompañante no prestó atención a sus palabras, simplemente se sentó en el sofá, mientras intentaba controlar sus lágrimas de frustración. ¿Acaso Mafe no podía ser una madre normal y no alguien que solo veía a sus hijas como una manera de ganar dinero?
Poché, en cuánto notó los sollozos de la joven, se apresuró a sentarse a su lado, y arroparla en un abrazo.
Aquellos brazos suaves, mezclados con el dulce aroma a Vainilla y Gardenias, hizo que Daniela olvidara todos los problemas por un segundo. Poché, por otro lado, sentía unas incansables ganas de seguir abrazando a aquella joven toda la vida, su corazón le exigía que la protegiera de todo el mal que pudiera estar viviendo.
Daniela levantó la cabeza sin soltarse del abrazo, quedando a solo un palmo de distancia del rostro de la morena. Estaban tan cerca, que sus respiraciones chocaban entre sí.
¿Que se suponía que debía pasar en aquel momento? ¿Estaría bien si Poché se dejara llevar por los deseos de su corazón y probara los labios tan apetecibles de la joven frente a ella? ¿Podría detenerse una vez probados? ¿O seguiría besándolos hasta que la chica la empujara y le diera una bofetada por ser una atrevida? ¿Realmente Daniela la detendría? ¿O permitiría que la besara más allá de los labios?
Daniela no quería ni siquiera respirar demasiado fuerte, quería que aquel momento durara lo más posible. Nunca, en sus casi 20 años de vida; había deseado tanto estar en brazos de alguien, y no lo deseaba solo de una manera carnal, si no también que deseaba quedarse entre aquellos brazos que la arropaban de una manera tan dulce, tan firme.
La más joven fue quien decidió dar un paso más allá al final de la pequeña disputa, apoyando su frente contra la de su acompañante, quien cerró los ojos, permitiendo que el olor a rosas que emanaba del cabello de la castaña inundara sus fosas nasales. Aquella cercanía permitía que Daniela pudiera fantasear con la idea de comprobar a que sabia el cuerpo de la actriz.
Poché deseaba con demasiada fuerza sentir a la joven acariciando su ser, pero se quedó en eso, en un simple deseo, pues el tono de llamada del móvil de Poché interrumpió lo que sea que fuera a pasar. La primera en alejarse fue Daniela, quien se levantó del sofá de un salto sin decir una palabra. Poché dejó escapar un suspiro antes de comprobar quien había interrumpido el momento. Se trataba de Kylian, su hijo mayor. Daniela tomó la ropa que había seleccionado unos minutos atrás y se dirigió al baño, mientras Poché se dedicó a contestar la llamada.
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