Capítulo 58: ¿Que Sigue?

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-¿Cómo se supone que haremos eso? ¿Cómo podremos terminar esta situación de una vez?- La voz de Poché era ligera, casi imperceptible; sus miedos salieron a relucir en cada sílaba que pronunciaba

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-¿Cómo se supone que haremos eso? ¿Cómo podremos terminar esta situación de una vez?- La voz de Poché era ligera, casi imperceptible; sus miedos salieron a relucir en cada sílaba que pronunciaba. La castaña se acercó a ella y la envolvió en sus brazos con cuidado.

-Solo hay una manera- Daniela intentaba mantener la calma en su voz mientras meditaba las posibilidades. La morena levantó el rostro para observar a su acompañante, a la espera de que esta continuara- Divorciándote.

La actriz asintió rápidamente, a sabiendas de que esa sería la única solución, pero, a pesar de anhelar el día en que fuera libre más de lo que nadie se imaginaba, lo veía más como una fantasía.

-Se que no es sencillo- continuó la castaña- y no te estoy pidiendo que te divorcies de él por mi, si no por ti, te mereces ser libre de una vez, Poché- El teléfono de Daniela comenzó a sonar nuevamente, recordándole la realidad que vivían, esa en la que ya no estaban juntas desde hace años, esa en la que se suponía que ella debía odiar a Poché por romperle el corazón; ahora sería tan complicado alejarse de ella, después de conocer los motivos por los que Poché hizo lo que hizo, pero la joven estaba consciente de que no podía simplemente dejarse llevar por sus sentimientos, ahora había alguien más en su vida, alguien que no merecía sufrir, alguien que la estaba llamando en aquel instante pero rechazó la llamada.

-¿JuanPa?- Preguntó por fin la morena, rompiendo su silencio. Daniela asintió levemente- Deberías contestarle.

-No, ya hablaré con el cuando llegue a casa- Poché asintió- creo que es el momento de irme, han pasado tantas cosas hoy que aún no puedo procesarlas todas- la morena dejó escapar una leve carcajada sarcástica, la cual Daniela acompañó antes de tomar su mano- espero volver a verte pronto, Poché- La actriz se apresuró a abrazarla nuevamente.

-Ten cuidado, Dani- Poché escondio el rostro en el hombro de la joven, permitiendo que su aroma característico se colara en las fosas nasales de su acompañante.

-Tu también- Pidió la castaña antes de marcharse; su corazón gritaba que se la llevara con ella, pero sabía que eso solo empeoraría las cosas. Daniela comenzó a caminar hacia la puerta, pero la morena mantuvo su mano sujeta, inconscientemente impidiéndole marchar; Poché observó su mano envolviendo la de Daniela, y se imaginó que pasaría si nunca la soltara, su corazón anhelaba tanto el día en que no tuviera que dejarla marchar, si es que algún día eso sucedía. La castaña la observó con calma, comprendiendo que sus ganas de marcharse eran tan fuertes como las de Poché por dejarla ir. Daniela se acercó lentamente hacia ella, sujetando el rostro de la actriz entre sus manos, obligándola a mirarla a los ojos- Volveré más pronto de lo que te imaginas- susurró convencida. Poché asintió, dejándose llevar por sus sentimientos más que por su razonamiento. La castaña unió sus labios en un dulce beso, que le permitió a ambas probarse una vez más.

Daniela se separó de Poché apresuradamente y prácticamente corrió hacia la puerta, pues sabía que de no hacerlo así, no conseguiría salir de aquella habitación. Poché la observó en silencio mientras una lágrima rodaba por su mejilla. ¿Qué se suponía que debía hacer ahora? ¿Cómo enfrentaría a Johann? ¿Cómo recuperaría su libertad?

La joven castaña prácticamente corrió fuera de aquel hospital. Al llegar al exterior, tenía la respiración entrecortada, como si hubiera estado luchando contra la fuerza de la gravedad mientras se alejaba de Poché. Daniela pestañeó un momento, y se apresuró hacia su auto al ver que los paparazzi comenzaban a amontonarse en la puerta, con suerte, ninguno la había visto.

Llegó a casa casi una hora después, el tráfico en Los Ángeles siempre había sido infernal a esas horas del día, y el conductor de uber también había tardado un poco en ponerse en marcha tras descubrir que estaba a punto de llevar a casa a una celebrity. Como era de imaginarse,  un preocupado JuanPa salió a su encuentro en cuanto la vio bajar del auto.

-¡Daniela!- El joven la abrazó con torpeza- ¿Qué sucedió? ¿Estás bien? Dios, tú frente.

-Estoy...- apartó al joven bruscamente- Estoy bien, JuanPa. ¿No me ves?- JuanPa la observo con el ceño fruncido ante su actitud. Daniela notó esto al instante, dejó escapar una bocanada de aire- Perdona, amor, simplemente, han sido unas horas muy extrañas, prefiero meterme a la cama- JuanPa asintió y tomó su mano con delicadeza, guiándola al interior del chalet.

La mente de la castaña daba vueltas. Se sentía culpable por haber besado a Poché y por tratar a JuanPa de esa manera, pero, por alguna razón, la presencia del joven era lo que menos deseaba tener cerca en aquel momento.

Al llegar a su habitación, JuanPa cerro la puerta despacio tras ellos, y comenzó a besar el cuello de la joven. Daniela lo apartó con rapidez.

-Prefiero estar sola, JuanPa- el joven la observo confuso- Nos vemos mañana, ¿De acuerdo?- JuanPa asintió y se marchó sin decir palabra.

Daniela se dejó caer en la cama, intentando procesar todo lo que había sucedido... la pelea, el hospital, Poché, su bebé, lo que Johann le había hecho... y una pequeña sonrisa se posó en sus labios al recordar que Poché seguía siendo suya, que nunca había sido capaz de odiarla en esos 8 meses porque su corazón sabía lo que su mente quería ignorar.

-Ay, Poché- Dejó escapar para si misma.

¿Qué se suponía que debía hacer ahora? ¿Cómo estarían juntas de nuevo?

¿Qué se suponía que debía hacer ahora? ¿Cómo estarían juntas de nuevo?

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