Un trabajo en común era lo único que relacionaba a Daniela Calle con la aclamada actriz Poché Garzón. Lo que nunca imaginó fue que su desdichada fortuna la llevaría directo a los brazos de la renombrada actriz. ¿Conseguirá quedarse entre ellos?
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Poché no se había podido quedar tranquila después de lo vivido aquel día. Agradecía que Daniela hubiera logrado marcharse sin que Johann la atacara, pero su situación era cada vez peor.
¿Qué se suponía que debía hacer ahora? ¿Cómo protegería a Kylian? ¿Cómo recuperaría el amor de Kenya? ¿Cómo aseguraría el bienestar de Daniela?
Por primera vez en su vida sabía que estaba en un punto de no retorno, que su futuro dependía de la decisión que tomara en aquel pequeño instante.
¿Realmente tenía la fuerza suficiente para enfrentarse a Johann, para recuperar su libertad?
Una enfermera entró en la habitación y le preguntó si deseaba conocer a su bebé, a lo que ella asintió rápidamente; por un instante había olvidado que solo horas antes de había convertido en madre por tercera vez.
La enfermera la llevó hasta la zona neonatal en una silla de ruedas. Todos los problemas se desvanecieron de la mente de Poché en cuento tuvo a su bebé en brazos, era pequeño pero fuerte. Una lágrima todo por la mejilla de Poché mientras le observaba.
-Hola, Kenneth, soy mamá- susurró en su oído- yo te protegeré de todo, mi amor, te lo juro.
Fue en ese instante que Poché finalmente supo que debía hacer. No podía seguir viviendo de la manera en que lo estaba haciendo, no podía permitir que Johann le hiciera daño a aquel bebé de la misma manera que lo había hecho con Kylian, o manipularlo de la manera que lo hacía con Kenya, y la única manera de que aquello no sucediera era que ella por fin enfrentara a su marido.
-Todo estará bien- repitió en voz alta, aunque más para si misma que para nadie a su alrededor.
Tras regresar a su habitación, Poché buscó su teléfono, agradeció el haberlo encontrado entre la bolsa de plástico que contenía sus pertenencias. Sabía que a su alrededor no había nadie en quien pudiera confiar para ayudarla con lo que se venía encima, así que llamó a la única persona que no dudaría en ayudarla, la única persona en la que podía confiar.
"¿Bueno?" Escuchó una dulce voz al teléfono tras un par de timbrazos. Poché sonrió aliviada al notar que la chica no habia cambiado su número de teléfono.
-Dani, soy Poché- se limitó a contestar en un hilo de voz- necesito tu ayuda.
Tras una charla corta al teléfono, Daniela se levantó de la cama con tante energía que parecía haber dormido 10 horas seguidas. Su corazón saltaba de alegría al imaginar lo que se venía. Por fin Poché estaba realmente dispuesta a sacar todo a relucir, lo malo, lo feo y lo bueno de su relación, y le había otorgado a la castaña el trabajo de encontrar ayuda legal. Por suerte para Poché, Daniela había sido bastante astuta en esos meses en los que estuvieron separadas. Mientras su fama crecía apresuradamente, también lo hizo su equipo de trabajo; la castaña había encontrado un mejor agente, que realmente quería hacerla llegar a lo más alto y que defendía sus intereses, quien se había encargado de conseguirle un buen agente financiero y una abogada que la guiaba en todo lo legal. La castaña no tardó en contactarla, diciéndola que tenía para ella el caso de su vida.
-... perfecto, entonces nos vemos en el hospital mañana a primera hora, gracias Mariana, te agradezco lo que estás haciendo- terminó de decir la castaña antes de terminar la llamada. Juanpa entró en la habitación en ese momento, y la castaña se preguntó si el joven habría logrado alcanzar a escuchar algo de su conversación, pues Daniela sabía que una de las cosas fundamentales para que todo saliera como debía era que se mantuviera en secreto lo más posible- JuanPa.
-¿Descánsate, amor?- la joven asintió tranquilamente- ¿Te verás con Mariana mañana? ¿Algún problema?- Daniela negó con la cabeza rápidamente. JuanPa sonrío levemente- Sabes que puedes contarme lo que sea, amor.
-Lo sé, pero, no hay nada que contar, Mariana quiere que firme unos papales- se apresuró a mentir, intentando mantener la calma.
-¿En el hospital?- la sonrisa de JuanPa desapareció.
-Eh... si- La mente de la castaña iba a mil por hora intentando crear una excusa- ella tenía que ir a ver... un cliente allí y... me pido si podíamos vernos allí.
<Que mal mientes, Daniela> pensó para si misma. ¿Cómo se podía ser actriz y mentir mal? La castaña nunca comprendería eso pero parecía que tanto ella como Poché no contaban con el arte de la mentira en su repertorio de habilidades. Juanpa relajó su mirada, ¿se lo había tragado?
-Ya has pasado mucho tiempo en el hospital después de lo de hoy, qué casualidad que ella también quiera verte allí- Bromeó el joven- diles que te den un respiro- Daniela dejó escapar una leve carcajada.
-Cierto- JuanPa se acercó a ella y le robó un dulce beso de los labios.
-¿Ya estás de mejor humor para contarme que sucedió?- el joven señaló su frente. Daniela dejó escapar una bocanada de aire, relajándose.
-Un tipo estaba atacando a una chica en el baño de la discoteca, y bueno, ya sabes que con un par de copas de más me creo Hulk- bromeó. Juanpa dejó escapar una carcajada- pero no pasó a mayores.
-La próxima vez que vayas al club avísame, por favor, no quiero que termines en la sala de emergencias de nuevo, y sin mi- JuanPa volvió a besarla, Daniela intentó corresponderle, pero su mente solo podía pensar en Poché y en los planes que tenían.
¿Qué haría con JuanPa? ¿Sería capaz de romperle el corazón?
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