Singularidad B+: El Imperio de los Lobos (Capítulo 4)

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El colosal espadón de Espartaco se estrelló contra la madera del suelo, destrozando la misma como si no fuese más que un trozo de papel bajo su poder. Lamentablemente, su potente ataque había fallado a su objetivo, una mujer que vestía una bata negruzca con un bastón que tenía un círculo en su punta. Tenía cabello verdoso y orejas puntiagudas, una cola de cocodrilo asomando desde debajo de su bata negra.

"MUERTE A LA TIRANÍA! JAJAJAJA!"
El servant gritó, una sonrisa amplia en su rostro mientras que alzaba la espada, volviendo a erguirse y dirigiendo su mirada hacia la mujer, quien balanceó el bastón entre sus dedos suavemente.

"Creo que apuntas al enemigo equivocado, grandote."
La mujer respondió, y cuando el hombre lanzó otro potente golpe contra ella, se limitó mover su bastón. Esta vez, cuando el bastón de metal y el colosal espadón chocaron, el brazo del hombre rebotó como si hubiese golpeado una sólida y endurecida pared de metal reforzado. Por su parte, la mujer empezó a sacudir su brazo mientras que reía levemente.

"Por otro lado, no golpeas mal. Sentí ese golpe aún bloqueándolo."
La mujer agregó, antes de que su mirada se moviese a un lado, dirigiéndola hacia el resto del puerto en ruinas.

"Ups, casi me olvido de mi trabajo!"
Mientras que se deslizaba debajo de otro ataque del gigante que era Espartaco, la mujer exclamó aquello de forma despreocupada y casi divertida, antes de girar el bastón en su mano. Una luz verdosa se emitió suavemente del mismo entonces, misma luz que cubrió a otra persona.

La persona que recibió la curación era otra mujer joven, también tenía una cola de cocodrilo asomando de sus caderas. A diferencia de la primera, ésta mujer tenía un largo cabello de un tono verdoso más claro, cercano al amarillo, y dos grandes cuernos asomaban de ambos lados de su cabeza. Llevaba una chaqueta grisácea abierta, dejando ver su remera blanquecina que cubría la parte superior de su pecho, dejando su vientre expuesto. Se podía ver que la mujer tenía varias heridas de cortes a lo largo de su cuerpo y una expresión preocupada en su rostro, cuando la luz verdosa la cubrió repentinamente, empezando a cerrar sus heridas.

La mujer suspiró con tranquilidad, cuando repentinamente se tuvo que mover, esquivando un haz de luz dorada que rozó su cabello, calcinando un par de éstos.

"Deberías prestar más atención en combate."
Escuchó el consejo de su oponente, Boudica. La servant apareció frente a la mujer, un firme agarre sobre su arma, cuando balanceó rápidamente la misma en un tajo ascendente.

"Cierto..."
La mujer comentó, mientras que balanceaba uno de sus puños, chocando el mismo contra el arma. Cuando los nudillos y el acero chocaron, el ruido agudo del chocar de metales resonó, causando que el arma de la servant rebotase junto al puño de la mujer.

Aunque ésta giró sobre su eje, buscando atacar a Boudica con un coletazo.

Coletazo que no impactó del todo, pues la servant alcanzó a empujar su escudo a tiempo, bloqueando el ataque y reteniendo la potencia de su impacto, aún si el mismo causó que retrocediese un par de pasos debido a su potencia.

La mujer pareció estar a punto de aprovechar para lanzarse a darle otro golpe en búsqueda de atacarle, cuando repentinamente un borrón rojizo chocó con su cabeza, sacándola de balance y rebotando en ella, volviendo en la dirección desde la que fue lanzada.

Mientras que la mujer retrocedía, Steve Rogers atrapó el escudo tras saltar en el aire, girando y poniendo el mismo frente a él, a tiempo para que una flecha cubierta de una energía azulada que parecía asemejarse al oleaje del mar o el flujo de un río envolviendo el proyectil se estrellase contra la dura superficie del escudo de vibranium.

Fate Grand Order: Dragon x ServantsHistorias para obsesionarse. Descúbrelo ahora