Un poco más cerca

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Narra Seokjin:

La luz de sus ojos se apagó en el momento en el que el filo de mi daga toco su corazón, prácticamente pude ver el momento preciso en el que su alma abandono su cuerpo y lo dejo vacío. La piel de Dove se volvió grisácea y sus ojos verdes me miraban sin mirarme. La pelirroja estaba muerta.

Cuando llegamos hasta ese sótano de torturas, a penas logre reaccionar a aquello que la escocesa planeaba hacer. La joven había fingido ser noqueada por Angelique y cuando Genevieve se descuidó, se abalanzó contra ella, dispuesta a clavarle la daga de Tretesta por la espalda, sin importarle las consecuencias de usar un arma como esa.

Veltesta sostenía a su vampiresa justo detrás de mí y sabía que tanto ellos, como las hermanas parisinas me miraban sin dar crédito a lo que había sucedido.

Cuando prometí que cuidaría a Dove lo hice con sinceridad, mi palabra era de honor y me dedique a cumplir hasta el último momento, sin embargo, mi promesa no justificaba sus acciones, esa chica nunca estaría lista para volver a la normalidad, jamás sería un vampiro funcional. Además, si tenía que escoger entre dejarla vivir siendo una bomba capaz de explotar en cualquier momento, o evitar cientos de muertes, por mucha elegía la segunda opción.

Sin mencionar que, ni mi hermano, ni el resto del equipo disfuncional le hubieran permitido vivir si algo le pasaba a Genevieve.

―Drittesta. ―dijo mi hermano.

― ¿Genevieve y Camille están bien? ―pregunte.

―Lo estarán, ¿tu estas bien? ―

―Fui golpeado por cazadores, he estado mejor. ―guarde mis dagas y la daga que Dove había hurtado de mi habitación sin que yo lo notara y levante el diminuto cuerpo sin vida de la escocesa. ―Vámonos. ―

Salí de ahí con tranquilidad dispuesto a volver al castillo y preparándome mentalmente a todo tipo de comentarios que seguramente me harían respecto a lo sucedido.

En la entrada del cuartel de cazadores disfrazado de ayuntamiento, Lestat mantenía sometido al jefe de cazadores, aquel hombre que había planeado aquella emboscada y que fue capaz de engañar a Dove para conducirnos a él, ahora mismo chillaba por su vida mientras mojaba sus pantalones.

―Supongo que ya tienes todo controlado, ¿verdad? ―pregunte.

―Pero cla... ―no termino de decir su frase, ya que sus palabras se vieron interrumpidas en el momento justo en el que me miro y al cuerpo de la escocesa. ―Mmmm... vuelvan a Brasov, yo me hare cargo de esto y los alcanzo más tarde. ―

Y así lo hicimos, las parisinas, mi hermano, Genevieve y yo, volvimos al castillo, donde nuevamente fuimos emboscados, pero esta vez por Sophie, Katherine, los hermanos Loughty y Dylan que nos esperaban preocupados. La esposa de Lestat no hizo ningún comentario sobre la pelirroja, se limitó a pedirme que la dejara sobre el sofá y le dio instrucciones a Sophie para que curara los golpes de mi atractivo rostro, seguido de eso, ella volvió a atender a Damon, que al parecer había sido atacado por cazadores durante su regreso.

― ¿Y la chica? ¿Rossana? ―preguntó Genevieve a su amigo.

―Yo estoy bien. ―respondió el vampiro con un quejido. ―Gracias por la preocupación, solo tengo perdigones de madera adentro del cuerpo que me están impidiendo sanar. ―lanzó otro quejido cuando Kathy le extrajo una de esas diminutas bolitas del abdomen.

―Estarás bien, ¿Dónde está ella? ―

―Murió Genevieve. ―dijo sin más. ―El imbécil cazador creyó que ella también era un vampiro y... ―

Por Siempre, AmorDonde viven las historias. Descúbrelo ahora