Reunión Familiar

44 5 17
                                    

Narra Jin:

― ¿Los vampiros de aquí somos peculiares? ―

Me gire rápidamente y mire frente a mí a la joven francesa de cabello cobrizo. Camille me devolvió la mirada mientras se apartaba de la frente los mechones de cabello mojado a causa de la lluvia.

― ¿Lo asuste, Capitán? ―pregunto con dulzura. Hace siglos que no se dirigían a mí de esa manera. ―Sorprenderte siempre será mi don favorito. ―

― ¿Qué haces aquí? ―

―Te vi salir del castillo y me causaste mucha curiosidad, lamento haberte seguido y lamento más haber escuchado tu conversación. ―fruncí el ceño. ― ¿Traerás el cuerpo de tu hermano aquí? ―

―Camille no te metas, esto no es tu asunto. ―

―Lo siento, Jin, pero recuerdo a la perfección el sufrimiento que te causaba la perdida de tu hermano, es extraño para mi pensar que moverás su cuerpo, especialmente si piensas traerlo a Rumania. ―

―Es mi hermano, puedo hacer lo que yo quiera con él. ―me acerque a ella lo suficiente para mirar sus ojos y para sentir la frialdad que su cadavérico cuerpo emanaba. ―Más vale que no digas unan sola palabra de lo que escuchaste en esa llamada. ―

― ¿O qué? ―sus ojos verdes y brillantes se dirigieron a los míos, señalándome que no se sentía ni un poco intimidada. ― ¿Qué ocurre contigo? Cuando nos conocimos no eras una persona tan mier... pesada. ―trago saliva y continuo. ―Mi naturaleza vampiro te hizo cambiar la percepción que tienes sobre mí? ¿Tan prejuicioso te volviste? ―

―Sabes perfectamente lo que opino de los de tu raza, pero no, no es por eso que soy tan mierda. ―dije lo que ella pensaba y sonreí de manera sarcástica. ―Han pasado siglos, Camille, no puedo asegurar que seas la misma jovencita que conocí en aquel barco. ―

―Lo soy. ―levanto su mano hacia mí y acaricio mi mejilla, provocándome un leve cosquilleo. ―Confiabas en mi antes, así que puedes confiar en mi ahora. ―

― ¿Tanto como confiaste tú en mi para decirme la realidad de tu naturaleza? ―a pesar de que no quería que sonara como un reproche, así fue, por lo que no tenía caso que dejara de decir todo aquello que pensaba. ―Te conté sobre mí, sobre mis hermanos, yo si te tuve confianza, Camille. ―

― ¿Es por eso que te has comportado con distante conmigo? ―suspiro con pesadez. ―Dime una cosa Seokjin, ¿Qué hubiera pasado si te hablaba sobre eso? ¿Hubiéramos continuado con lo que sea que teníamos? ¿O me hubieras alejado solo porque soy un vampiro? ―

Gruñí para mis adentros. Eso no hubiera pasado... o quizá sí.

―Se perfectamente lo que opinas sobre los chupasangres, te escuché durante noches enteras hablarme de tu odio por hacia nosotros y por eso no te dije toda la verdad sobre mí, no quería perderte antes de tiempo. ―

―De cualquier manera, nos íbamos a separar. ―

―Sí, pero yo preferí la manera en la que lo hicimos y no que te alejaras de mi odiándome. ―sus ojos brillaban, atrayéndome como una abeja a la miel, tener a Camille tan cerca de mí de nuevo era...

«¡BASTA DRITTESTA!» Me regañe.

―Como sea, eso ya no tiene importancia. ―dije alejándome de ella. ―Solo te pido que no menciones nada de lo que escuchaste, ¿Si? Demuestra que no me equivoque al confiar en ti una vez. ―

―Descuida, no diré nada... Solo recuerda que, si necesitas de mí, no basta más que lances... ―

―...Una flor en el mar. ―recordé aquello que me decía siempre que nos separábamos durante algunas horas al llegar a algún puerto. Camille sonrió al escucharme, y yo me abstuve de hacerlo. ―Vamos al castillo, es tarde. ―me encamine de vuelta.

Por Siempre, AmorDonde viven las historias. Descúbrelo ahora