Goodbye America

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Narra Akasha:

Las vacaciones de verano habían dado inicio por fin, lo que significaba que ni Nicholas ni yo tendríamos que ver a esos mocosos en los próximos tres meses, además, esperaba poder llevar a cabo mi plan en los próximos días para así evitar volver a ese instituto. Una nueva era estaba por comenzar para mí y mi hombre.

Es por eso que esa mañana, mientras Nicholas se ejercitaba en nuestro apartamento, yo había aprovechado la ausencia de todos, para entrar en la casa de Damon y echar un vistazo a los grimorios de Sophie. Estaba segura de que en alguno de esos viejos libros de brujería encontraría la forma de convertir a Nick en un vampiro sin correr el riesgo de perder el control sobre él o sobre algún vestigio del alma de Genevieve.

Y al parecer tuve un poco de suerte, ya que en uno de esos libros que la bruja había traído desde Inglaterra se hablaba sobre vampiros, hombres lobo y otras criaturas que rondaban por el universo. Lo tomé y volví al apartamento, no quería dejar a Nick mucho tiempo solo, en caso de que recibiera alguna llamada de su hermano con sus usuales insinuaciones acerca de mi peligrosidad, aunque en realidad y ahora que lo pensaba, habían pasado un par de días desde la última vez que ellos dos se comunicaron incluso por mensajería.

¿Acaso la fortuna estaba de mi lado y Joseph se había ahogado en alguno de los canales de Praga? Eso esperaba, sería un problema menos de cual preocuparme.

Al entrar al apartamento, el sonido de la ducha se hizo presente, haciéndome saber que Nicholas había terminado su rutina de ejercicios, por lo que decidí dejarlo tranquilo, servirme una copa de vino y sentarme frente a la mesa a leer con atención el grimorio de Sophie.

Pero vaya fiasco que me lleve al darme cuenta de que la información aquí relatada no era nada que yo desconociera.

―Frunces el ceño de manera adorable. ―levante la vista de las viejas páginas y mire a Nick acercarse a donde estaba, luciendo increíblemente sexy con el cabello mojado y solo usando pantalones de chándal. ―Qué estás leyendo que te tiene tan... ¿frustrada? ―

―Al parecer algo sobre historia familiar. ―me termine de un trago el vino y él fue muy amable en rellenar mi copa.

―La creación de los nuevos condenados. ―leyó en voz alta un párrafo y luego me miro. ―Eso suena como título en un libro de misterio. ―busco una copa y se sirvió vino para luego sentarse a mi lado y seguir leyendo. ―Aquí habla sobre tu madre. ―

―Sí, habla sobre como paso de ser una joven y hermosa mujer a una joven y hermosa vampiresa. ―

―Te menciona también a ti, nacida de dos poderosos vampiros y un caso único. ―me molesto un poco ver como mi hombre le prestaba tanta atención a la historia de una persona tan insignificante como Genevieve. ―Vampiros mestizos... ―

―Una abominación. ―solté con disgusto y cuando él me miro, añadí. ―Eso pensaba mi madre. ―

― ¿Camila era mestiza? ¿Aun siendo hija de dos vampiros? ―sentí nauseas con solo escuchar el nombre de esa rata de alcantarilla, pero pude disimularlas para responder. ―

―La mayoría de esos bebes nacen en condición humana y con el paso del tiempo sufren cambios que determinan si serán o no parte de la raza, así que los padres se encargan de conseguir sangre fuerte, comúnmente de otros vampiros, para ayudarlos con la transformación. ―Nick me miraba con atención mientras explicaba. ―Se sufre una agonía terrible y muchos mueren en el proceso porque son demasiado débiles para soportarla. ―

― ¿Tu sufriste mucho? ―su tono de preocupación me hizo molestar, porque sabía que no era mi por quien tenía ese sentimiento.

―No, Nicholas, yo nací siendo vampiro. ―

Por Siempre, AmorDonde viven las historias. Descúbrelo ahora