Lo dicen los rumores

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Narra Damon:

No pude pegar un ojo durante toda la noche. Luego de que regresamos de la cripta con medio grupo herido o inconsciente y después de asegurarnos de que todo estuviera bajo cierto nivel de control, Lestat y yo vigilamos el perímetro del castillo solo en caso de que Akasha viniera y tratara de atacarnos.

Gracias a la luna llena, la manada del pueblo estaba activa por el bosque, lo cual nos brindaba un poco más de protección, ya que ningún vampiro juicioso se arriesgaría a toparse con licántropos hambrientos. Estábamos a salvo de esa mujer, aunque fuera por unas horas más.

Antes de volver a mi habitación para poder descansar un poco, pase por la de Evie y la vi dormida sobre su cama, Nick estaba sentado a su lado en una posición muy incómoda para dormir, pero demostrando sus ganas de cuidarla y estar para ella en el momento que despertara. Podía confiar en él para ese trabajo, aunque solo fuera un débil humano.

Sin hacer ruido me dirigí a mi cuarto y en el camino una serie de ruidos extraños se intensificaron conforme me acercaba al tercer piso, mi buen oído me permitió ponerles rostro a las voces, o, mejor dicho, gemidos que se escuchaban. Se trataba de Bananon y la novata, y a pesar de que intente fingir sorpresa, eso me fue imposible. Desde que se unieron a nosotros, esa escocesa solo miraba al mayor de los cerberos con ojos de borreguito, mientras que él siempre mostró mucho interés disfrazado de preocupación por ella, era cuestión de tiempo para que terminaran en esa situación... «Definitivamente y cuando los ánimos estén más calmados los voy a molestar.»

Reí para mí mismo y finalmente llegue hasta mi cama, me acosté mirando el techo y respire profundo. Escuchar a esos dos teniendo sexo a solo unas habitaciones de la mía me hacía pensar que todo estaba bien, pero no era así, nuestro plan había fallado en un cincuenta por ciento.

Si, habíamos recuperado a Evie, eso era maravilloso, pero su madre también había logrado su cometido. Akasha estaba en algún lugar recuperando fuerza, planeando en la manera de acabar con todos y eso solo me trajo los recuerdos del pasado, pasamos muchos años huyendo de ella, tratando de reunir un ejército que nos ayudara a vencerla, pero no fue así, Akasha nos hizo creer que acabamos con ella y al final resulto ser toda una trampa bien elaborada.

Esa mujer llevaba diez pasos delante de nosotros desde hace más de doscientos años.

Me levanté de la cama frustrado por la situación y fui hasta una botella de bourbon que reposaba tranquilamente sobre la mesilla al pie de la ventana, no me moleste en buscar un vaso, simplemente lleve la botella a mi boca y dejé que el líquido amarillento me llenara la boca. Eso y la sangre era lo único que me ayudaba a sentir alivio en momentos como estos.

Más de una botella y media de bourbon después, mire por la ventana cuando el ruido de las aves cantando anunciaron que ya había amanecido. El sol apenas se dejaba ver a través de las montañas, pero ya era otro día.

Fue cuando escuché como si alguien se arrastrara con dificultad por el pasillo. Salí a ver y se trataba de Dylan, el nuevo licántropo acababa de llegar después de su primera luna llena y lucía bastante cansado y sucio. Ni siquiera se inmutó con mi presencia, solo siguió forzando a sus piernas para que lo llevaran hasta su habitación para descansar.

Considerando el tiempo transcurrido, Evie despertaría pronto, o eso era lo que esperaba, así que fui a tomar una ducha para poder ir a verla. El agua fue algo revitalizante, lo más indicado para alguien que llevaba muchos días sin poder descansar como era debido. Me estaba relajando tanto en la ducha que fue hasta que alguien tocó a mi puerta cuando recordé que no podía quedarme ahí toda la vida.

Me coloqué una toalla en la cintura y abrí para saber de quien se trababa.

―Nicholas, ¿Pasó algo con Evie? ― pregunte preocupado.

Por Siempre, AmorHistorias para obsesionarse. Descúbrelo ahora