Por un beso

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Narra Nick:

Desperté gracias al bullicio que se escuchaba en el castillo, miré la hora en el reloj que colgaba en una de las paredes y marcaba con exactitud las 11:00 am, lo que indicaba no solo que había dormido bastante, sino que ya era un poco tarde.

A pesar de que la fiesta era por la noche y que Genevieve me dijo que no había nada en lo que pudiera ayudar porque ella ya lo tenía todo cubierto, mi intención era apoyarla en todo lo que necesitara. Sin embargo, a esta hora dudaba mucho que hubiese algo por hacer.

Me abofetee mentalmente y me regañe a mí mismo por no haber madrugado ese día, de hecho, ya se me estaba haciendo costumbre el maltrato mental auto infligido. Las últimas semanas, cada vez que avanzaba un paso en mi camino a la reconciliación con Evie, retrocedía dos por algún comentario fuera de lugar ya sea de mi parte o de mi hermano. Entendía que a Joe no le agradaba Evie por culpa de lo que su madre nos ha hecho, pero eso no era un motivo para que hiciera comentarios sardónicos a respecto.

Joseph era el mayor de los dos, pero a veces se comportaba como un bebe y no consideraba el hecho de que, si no fuera por Evie, él y Sophie no se hubieran conocido y no estarían juntos y felices, porque a pesar de todo lo que nos rodeaba, yo sabía que mi hermano era feliz al lado de la mujer que amaba, así que, ¿Por qué no me permitía lo mismo con Evie? Aunque, en más de una ocasión mis pensamientos me llevaban a creer que en realidad era el destino el que ya no quería que estuviéramos juntos.

Sin embargo, Dylan me animaba a creer que si, por alguna razón él creía con fervor que yo estaba destinado a Genevieve y que ella estaba destinada a mí. Me daba la sensación de que mi amigo sabía algo que yo ignoraba y que incluso la propia Evie desconocía o aun no recordaba.

Como sea, yo no quitaría el dedo del renglón y estaba dispuesto a todo por recuperar a mi Evie.

Me levante y tome una ducha, pero como aún faltaba algo de tiempo para la fiesta, decidí seguir aquel dicho que dice: Más ayuda el que no estorba. Por lo que me quede en mi habitación a esperar a que pasaran las horas.

Cuando por fin escuché sonidos de autos afuera del castillo fue cuando decidí ponerme el impecable traje color azul que Evie había escogido para que usara ese día, así como la máscara veneciana que combinaba con la tela de mi atuendo. Había todo un misticismo detrás de la temática escogida para este baile y me gustaba.

Al ir caminando hacia el gran salón del castillo donde se llevaría a cabo semejante reunión, me encontré con mi hermano y con Sophie.

―Te ves hermosa, Sophie. ―dije admirando con respeto a la novia de Joe.

―Gracias, Nick, tu también estas muy guapo. ―la rubia tomo el brazo de mi hermano de un lado y el mío del otro. ―Me sentiré afortunada al ser acompañada de dos galanes. ―

―Tres. ―la voz atropellada de Dylan nos hizo detenernos en el pasillo. ―Quiero quedarme con ustedes, ¿No puedes hacer que te salga un tercer brazo con magia? ―

―No. ―respondió Sophie entre risas. ―Pero aun así puedes quedarte con nosotros. ―

― ¿A qué se debe que el galán de las fiestas no quiera ir por el lugar a conquistar chicas? ―preguntó mi hermano.

―Ya estoy un poco mayor para hacer eso. ―dijo Dylan.

―Es eso o, ¿Te asusta que alguna pueda sacar sus colmillos en tu contra si dices algo que no le guste? ―

―Bueno... es la primera vez que asisto a una fiesta de vampiros, de acuerdo a las películas, un hombre lobo no es apreciado por los chupasangres, somos enemigos naturales. ―

Por Siempre, AmorHistorias para obsesionarse. Descúbrelo ahora