Las malas noticias viajan rápido

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Narra Akasha:

Antes de salir del instituto me asegure de que las calificaciones de todos los alumnos a mi cargo me mantuvieran lejos de los cursos de verano, era obvio que no me interesaba que esos humanos buenos para nada aprendieran idiomas y era un verdadero alivio que Nicholas lo entendiera, así no tendría que volver al siguiente año.

Cuando divisé a Nick en el estacionamiento, nuestras miradas se conectaron y al ver cómo me dedicaba una sonrisa tímida, supe que esta vez las cosas serían diferentes.

― ¿Nos vamos? ―dije al estar cerca de él.

―Sí, quede con Joe para ir a comer, pero te dejare en casa antes. ―me abrió la puerta del auto para que subiera, pero no lo hice.

―No mencionaste que irías a comer con tu hermano. ―

―Es porque el plan surgió hace un rato, creo que el trabajo lo está volviendo loco y necesita de mi para serenarlo. ―

―Claro. ―me subí al auto y él cerró la puerta, para después subir en el asiento del piloto y conducir hacia su departamento.

Por más que me molestara que Nick frecuentara al idiota de su hermano, no podía hacer nada, no a menos que quisiera que empiecen a sospechar de algo. Yo misma había tenido que fingir agrado cada vez que estaba con Damon o Sophie, pero sobre todo con ella, las brujas son muy perspicaces y cada vez que veía a esa rubia podía notar cierta desconfianza en sus ojos.

Al llegar al edificio en el que vivíamos, Nick bajo del auto para tener el caballeroso acto de abrirme la puerta y ayudarme a bajar.

―Volveré más tarde, ¿vale? ―

―Claro cariño, dale mis saludos a tu hermano. ―le sonreí de costado y deposité un ligero beso en sus labios.

― ¿Por qué no llamas a Sophie? Pueden salir a algún lugar. ―

―Eso suena bien, creo que eso haré. ―

Nicholas me tomo de la cintura y me beso con mayor profundidad, para luego despedirse de mí, subir al auto e irse. Era obvio que no llamaría a Sophie para salir con ella, haría cualquier cosa antes de a solas y cerca de esa bruja.

Narra Nick:

A pesar del habitual tráfico en las calles, no tarde mucho en llegar hasta el edificio del FBI, no hacía falta bajar del auto, pero al no ver por ningún lugar a mi hermano, decidí llamarlo para avisarle que había llegado. Luego de tres tonos, me respondió con un tono acelerado, para pedirme que subiera a su oficina.

Aparque el auto correctamente y entre al enorme edificio, que ha decir verdad, era un poco intimidante por todos esos hombres y también mujeres, caminando de un lado a otro con armas al alcance de sus manos.

Era curioso que, aunque dormía con una chica cuyos colmillos eran largos, filosos y peligrosos, me sintiera más intimidado por humanos con armas de fuego. Porque incluso en el trayecto del ascensor, no pude evitar alejarme lo más posible de unos agentes que seguramente ni se preocuparon por mi presencia.

Finalmente, cuando entré a la oficina de mi hermano, lo encontré sentado frente a su escritorio y mirando a la computadora, realmente no parecía alguien agitado como lo hizo parecer en la llamada de hace un rato.

―Hola hermano. ―saludo.

―Creí que iríamos a comer. ―me senté frente a él y lo miré sonreírme.

―Iremos, solo estamos esperando a otra persona. ―

― ¿A quién? ―levante una ceja. Ya sabía que su invitación tenía una doble intención, pero aún no sé de qué se trata exactamente.

Por Siempre, AmorDonde viven las historias. Descúbrelo ahora