¡Esto no es un simulacro! Continúa esta historia <3
Era mucho mejor de lo que ambos habían podido imaginar (porque sí, lo habían hecho en numerosas ocasiones). Dean siempre había visto que los labios de Castiel solían estar resecos y agrietados, pero aunque así los percibió al primer contacto, enseguida se humedecieron con la saliva de ambos. El pensamiento le generó aun más calor al Winchester, atreviéndose a morder ligeramente esos –ahora mojados- labios. Castiel suspiró ante el gesto, y Dean tuvo que recordarse a sí mismo que estaban en una fiesta llena de gente, ya que su primer impulso había sido repetirlo para escuchar de nuevo un suspiro de ese chico tan lindo que parecía estar entregándose a él sin resistencia. Aunque a la vez que se entregaba, Castiel estaba reclamando esa misma actitud. Apretaba cada vez con más fuerzas las caderas del Winchester, como si tuviera miedo de que pudiese perderlo si no lo sostenía con fuerza. Y aunque era incapaz de decirlo en palabras, Dean quería pedirle que lo sostuviese así siempre. Que no lo dejase caer.
Dean acarició el cabello del oji azul con ternura. Castiel estuvo a punto de reírse, pero se contuvo para no cortar el ambiente. Le daba gracia que el Winchester le estuviese rompiendo la boca pero a la vez lo mimase con suavidad. Tal como era Dean en realidad: detrás de ese físico tan atractivo, de la actitud sexymente arrogante, se escondía en verdad una de las personas más dulces que Castiel había conocido en su vida. Y era eso lo que lo incitaba a aferrarlo, a besarlo continuamente, como para devolverle un poco de todo el cariño que le había dado en el poco tiempo desde que se conocían.
Eventualmente se alejaron o, mejor dicho, sus bocas dejaron de hacer contacto, porque lo cierto es que el resto de sus cuerpos seguía pegado entre sí. Los dedos de Castiel aflojaron un poco su contacto, aunque acarició lentamente la cadera de Dean. Por su parte, el Winchester continuó enredando su mano en los alborotados cabellos oscuros. Ambos sonreían dulcemente, sin tantos nervios como pensaron que tendrían. Siempre se habían tranquilizado mutuamente, y se sentían tan conectados, que no tenía sentido hacer otra cosa que no fuese sonreír disfrutando el calor ajeno. Sus miradas eran serenas, como si al fin, después de tantas tormentas, hubiesen encontrado al menos ese momento de paz que querían disfrutar a toda costa.
Por inercia de estar en medio de gente bailando, comenzaron a mover lentamente sus pies de un lado a otro, como si quisieran disimular que ya no formaban parte de la fiesta, pues estaban en su propio mundo. Aprovecharon para continuar con sus suaves caricias, sin saber cuánto tiempo podrían aislarse. Una canción comenzó a sonar y la sonrisa de Dean se amplió a una más divertida. Castiel lo miró con intriga, aunque no necesitó que el rubio dijera nada, pues toda su expresión hablaba por él.
-¡Me encanta esta canción!-lo dijo de todas formas, porque era Dean Winchester.
Sin soltar su agarre hacia Castiel, empezó a moverse al ritmo de la música, llevando al oji azul con él. Castiel rió tiernamente, aferrándose a Dean para intentar seguirle el ritmo, aunque era complicado con lo bien que se movía el Winchester. Pero a él no parecía importarle, porque continuaba bailando y riéndose como si tuviese a la mejor pareja de baile de la casa. Y es que, para Dean, lo era.
La canción era muy movida, así qué Dean deslizó sus manos del cabello de Castiel hacia sus hombros para tener más movilidad. Ahora sí estaban bailando, sin soltarse. No se desplazaban demasiado, porque además más gente se había sumado a la improvisada pista de baile y no querían incomodar. Sin embargo, sí se movían en su lugar, hacia los costados, hacia abajo, intercambiaban de lugares. Todo ello sin dejar de mirarse, por supuesto. Sus ojos estaban conectados por un hilo invisible pero fuerte, que les permitía encontrar la mirada ajena sin dificultad a pesar de los movimientos. Dean reía, embriagado de alegría, y Castiel sonreía ante la imagen más perfecta del Winchester, que ni siquiera su imaginación había podido concebir. Era una fantasía que había sentido muy lejana, debido a lo herido que estaba Dean, siempre cargando una sombra un poco temerosa y lastimada detrás de cada acción, de cada palabra, de cada silencio. Pero para Castiel, en ese momento esa sombra se había disipado sino completamente, casi. Los ojos verdes resplandecían con una luz propia y auténtica que no parecía ocultar nada: al contrario, solo demostraba lo feliz que estaba Dean. Y saber que gran parte de aquella reacción era gracias a él, a sus movimientos súper torpes, a su atrevido agarre, a su valentía por asistir a una fiesta de desconocidos, llenaba el corazón de Castiel con un sentimiento que jamás había experimentado, no con tanta intensidad. Intenso, sí. Así era todo lo que se relacionaba con Dean.
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Sobran las Palabras [Destiel]
FanfictionDean se ve atraído por su nuevo y enigmático vecino, Castiel, quien parece tener problemas para comunicarse. Juntos aprenderán que hablar no es la única manera de conocerse. Supernatural AU. Capítulos cortos.
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