Bobby III

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Para compensar el retraso, va un capítulo largo <3


Dean tenía razón cuando le había dicho que faltaba poco para llegar al taller de Bobby. Castiel se dio cuenta de ello cuando divisó un gran número de automóviles estacionados, algunos con partes faltantes. El rubio se detuvo y sonrió, aunque estaba nervioso.

-Bueno, llegamos. A ver dónde está metido el viejo ese.

Castiel se bajó de la bicicleta y sintió el frío contra la piel de sus dedos al haber dejado de tocar a Dean. Él también se bajó del vehículo, mirando a todos lados.

-¡Eh, Bobby! ¡Bobby!

-Ya te oí, soy viejo pero no sordo, maldita sea.-refunfuñó el hombre mientras se acercaba a ellos limpiándose las manos con un trapo bastante sucio.

-Tampoco te falta tanto para estarlo.-respondió burlón Dean. Sonrió con diversión, y miró al muchacho que tenía al lado.-Cas, este es Bobby. Bobby, te presento a Cas.

Decir que Castiel estaba nervioso era poco. Su labio temblaba ligeramente, y respiró profundo lo más disimulado que tuvo. Hacía mucho tiempo que no hablaba con alguien que no fuese Dean o sus padres, y la idea evidentemente lo aterraba. Para peor de males, el hombre que tenía en frente era como el segundo padre del Winchester, no cualquier persona. Abrió la boca, aunque sabía que era una tontería: su afasia empeoraba considerablemente cuando estaba nervioso. Y vaya que lo estaba.

-No te preocupes, Dean ya me contó de tu problema. Afasia, si mal no recuerdo.-y el Winchester fulminó al hombre con la mirada.-Por mí mejor, no soy un charlatán, y con Dean basta y sobra.-y mirando al rubio, añadió con burla.- Deberías aprender de él, Dean.-volvió a dirigirse a Castiel.- Eso sí, ni se te ocurra preguntarle por John o Sammy, se pone a hablar como una esposa y madre regañona.

Castiel rió con sinceridad, sintiendo cómo se relajaba rápidamente a pesar de haber estado tan nervioso hacia solo un momento. A pesar de que Dean estaba avergonzado y le reprochaba algo a Bobby, sabía que el rubio también agradecía la actitud del hombre. Evidentemente era muy honesto, y eso le agradaba al oji azul. Desde el accidente se había acostumbrado a las reacciones usuales frente a su problema: las burlas, la condescendencia, el temor, la incomprensión, la sobreprotección. Pero muy pocas personas lo habían tratado como Bobby: como un igual. Con franqueza, sin temor siquiera a decir el nombre tan poco conocido de su enfermedad. ¿Cómo lo sabría? Él no le había terminado de explicar jamás a Dean exactamente cómo se llamaba. Ya lo pensaría más tarde, ahora solo quería disfrutar de la compañía de su amigo.

-¿Vas a arreglar la bicicleta o seguirás quejándote, princesa?-le espetó con burla el hombre.

-Eres imposible, Bobby.-respondió refunfuñando.-Ven, Cas.

Los tres comenzaron a caminar entre autos destartalados. Castiel miraba todo, y Dean sonrió con nostalgia.

-Sammy y yo nos pasábamos toda la tarde correteando entre estos autos y la chatarra.-ante la mirada de Castiel, continuó.-Nuestro padre siempre trabajó mucho, así que cuando éramos pequeños solíamos quedarnos aquí, en lo de Bobby.-y agregó en voz baja-Así como lo ves, Bobby realmente cuidaba de nosotros.

El oji azul recorrió con la mirada el lugar, y casi que pudo oír las risas de dos niños jugando. Se imaginó a ambos hermanos persiguiéndose, corriéndose, escondiéndose. Dean pareció adivinar sus pensamientos, porque sonrió con nostalgia.

-Era muy divertido. Después seguimos viniendo, pero solo a veces jugamos.-y rió con ganas.

-Hablando de eso, ¿cómo está Sam en el campamento?-preguntó Bobby.

Sobran las Palabras [Destiel]Historias para obsesionarse. Descúbrelo ahora