Reflexiones (D)

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¡Hola~! Por acá de nuevo <3 Este cap es bastante corto, pero espero que lo disfruten de todas formas <3



Dean sentía las piernas calientes. Incluso para su costumbre de andar en bicicleta, el Cementerio era lejos. Además, casi nunca solía ir allí si no era en el Impala junto a su padre y Sam. De hecho, era poco común que visitase la tumba de su madre tan frecuentemente; a fin de cuentas, no hacía tanto había ido allí con John. Pero esas visitas, las más usuales, eran completamente diferentes a cómo había sido esta última. Cuando iban en familia, la reunión con los restos de Mary estaba teñida por un aire de solemnidad. Aún si ninguno de ellos hablaba demasiado, era claro que la honraban como madre y esposa, que visitarla era una forma de mantener su memoria con nostalgia y cariño, un ritual dedicado a que Mary supiese, allí donde sea que estuviese, que su familia seguía extrañándola. Detrás de todo el dolor, esas visitas contenían ternura, y una alegría que si bien lúgubre, encubría un agradecimiento eterno a quien había sido una buena esposa y madre.

No había sido así esta visita. Ni siquiera había pensado en porqué se dirigía al Cementerio hasta que había llegado. Había pedaleado velozmente en automático, como si su corazón supiese a dónde ir, aún si su cerebro no había dado ninguna orden. Dean era así: impulsivo, seguidor de sus instintos, arrebatado. Apasionado. Quizás demasiado.

Cuando llegó al Cementerio se dirigió sin dudar, tantas veces había recorrido ese camino. Aunque posiblemente menos de las esperadas. Dean no solía ir a ver la tumba de Mary, así como evitaba hablar de su madre. Era el mecanismo de defensa que su inconsciente había elegido para lidiar con la muerte tan tempranamente. Y, sin quererlo, Dean había aplicado ese mismo mecanismo a todas las situaciones que le dolían o le hacían sufrir profundamente. Tal vez justamente por eso había sentido el impulso de huir, y de correr hacia el origen de su estúpida defensa. Porque había estado reviviendo la mierda de Michael, y lo había hecho sabiendo que a la vez perdería a Castiel, y de pronto todas sus heridas se habían fusionado, un todo insoportable.

Esa vez no estaba John con su silencio solemne, ni Sammy con su ternura quebrada. Estaban sólo Dean y Mary, por eso se permitió decirle todo aquello que lo consumía por dentro sin que nadie supiese. Nadie excepto Castiel, la única persona a la que había podido confesarle cómo le pesaba la muerte de su madre de una forma que nadie podía siquiera predecir. Nadie sabía que Dean, además de estar angustiado, estaba terriblemente enojado con Mary. ¿Qué hijo perfecto se enoja con su madre muerta? Era un monstruo. Pero no podía evitarlo: no podía obviar el peso que había caído sobre sus hombros. Debía estar agradecido por la familia que aún conservaba, debía dar todo de sí por ella, honrar la memoria de su pobre madre. Sin embargo, a pesar de que lo intentaba, era demasiado pesado. Sentía cómo se quebraba, y no podía evitar pensar que era injusto. Que la vida, y la muerte, eran terriblemente injustas.

El camino era largo y enredado, así que cuando llegó a su casa intentó recuperar el aire que había perdido. La noche había caído hacia poco. Guardó la bicicleta y entró sin mirar hacia la casa de enfrente.

Una vez dentro, se dirigió hacia el living, tomó un papel y una lapicera y le dejó una nota a su padre. Allí le explicaba que estaba muy agotado por la fiesta, que había limpiado todo, así que ya se había acostado, le pedía perdón por no dejarle comida preparada (sin aclarar que él no había comido tampoco) y que si Sam llamaba, le dijera que hablarían al otro día. Depositó la nota para que su padre la viese en cuanto entrase y se dirigió a su cuarto.

Ni siquiera tenía fuerzas para darse un baño, a pesar de que lo necesitaba. Dean jamás se había sentido tan agotado. Era como si no sólo no tuviese energía para absolutamente nada, sino como si ya estuviese en deuda. Se movía automáticamente, guiado por su cuerpo sin nada en su mente. Desde el Cementerio estaba en blanco, con un zumbido constante. Había llegado a su límite.

Sobran las Palabras [Destiel]Historias para obsesionarse. Descúbrelo ahora