John

951 114 89
                                        

Luego de la repentina huida de Castiel, se hizo un instante de silencio. John miró a Dean intrigado, quien solo atinó a sonreír avergonzadamente.

-¿Qué la has contado de mí?-preguntó el adulto.

-Nada. Bueno, sí, pero cosas buenas.-y, como para excusarse, agregó-Cas es un poco tímido.

-Oh vaya Dean, no me había dado cuenta.-ironizó.

-¿Y qué haces en casa tan temprano?-cambió el tema bruscamente mientras continuaba bebiendo su té.

-Le pedí a un amigo que me sustituya un rato así podía venir a casa por la mañana.

Dean sonrió, porque aunque su padre no se lo había dicho, sabía que había querido volver a casa un rato por la mañana para ver cómo se sentía. Agradecía que su padre se preocupase por él, aún si había sido gracias a una experiencia desagradable.

-¿Y este desayuno?-preguntó mientras comía una de las tostadas que habían quedado.

-Lo hizo Cas.-admitió, lamentándose de que de nuevo el tema volviese a girar sobre su vecino.

-Debe haber venido muy temprano para cocinar esto.-comentó haciéndose el tonto.

El rubio suspiró, sabiéndose derrotado.

-Se quedó a dormir anoche. Él...cuando se enteró que estaba enfermo vino a cuidarme, y cuando le dije que iba a quedarme solo a la noche, quiso quedarse a dormir aquí. Sus padres le dieron permiso.-y, con cierto temor, agregó.-No te molestó, ¿no?

-Claro que no.-respondió con tranquilidad.-Con el estado en el que estás, no es como si pudieran haber hecho mucho.-y sonrió pícaramente.

-¡Papá!-le reprochó sonrojado.

-Tienes mejor semblante que ayer. Supongo que tener un enfermero personal te ha ayudado.-siguió bromeando con una sonrisa.

-Me voy a descansar.-bufó, sin poder soportar más la situación.

Mientras se dirigía a su habitación, oyó la risa de su padre.

O--- O--- O--- O--- O--- O--- O--- O--- O--- O--- O--- O--- O---

Castiel sentía que su cuerpo iba a colapsar. ¡Acababa de conocer a John Winchester, así, de la nada! Aunque siempre había sido muy tímido, desde el accidente y por su afasia su timidez se había exponenciado a límites insospechables. Y si bien podía manejarlo cuando se trataba de pedirle algo a alguien en una tienda, o de conversar con algún extraño que jamás iba a volver a ver en su vida...No podía decir lo mismo de situaciones como aquella. ¡El padre de Dean! El hombre que notoriamente Dean amaba... ¡Y tan de golpe! Para conocer a Bobby, al menos, había tenido mucho tiempo de preparación. A pesar de que había estado muy nervioso, sabía que iba a ocurrir. No así con John...Qué desastre.

Sus pensamientos se interrumpieron cuando entró a su casa y vio a su madre sentada en la cocina. Era bastante temprano, pero ella solía madrugar. Además que saber que Castiel no dormiría en su casa le había quitado el sueño.

-Hooolaaa...-saludó.

-Hola.-contestó secamente su madre.

Castiel suspiró para sus adentros. Ya sabía que no sería fácil enfrentar a su madre. No quería imaginar cómo se habría puesto cuando su padre le había contado sobre su permiso. Por ello mantuvo la compostura, a pesar de que por dentro seguía consumido por los nervios de haber quedado como un tarado frente al padre de Dean. Buscó leche en el refrigerador, se sirvió un vaso y se sentó en la mesa frente a su madre, mostrando claramente que no estaba arrepentido ni en mal estado.

Sobran las Palabras [Destiel]Historias para obsesionarse. Descúbrelo ahora