DOS

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Katalina

ser weona lo traía en la sangre. Era como si el destino o la vida me pusiera mil pruebas y yo todas las respondiera al achute. Aunque no acertaba ninguna si.

tenía mala cuea nivel Dios.

o todos estaban en contra mía...

había pasado un mes desde que el cogollo me había cagado con mota y de pura weona no había querido ni volver a fumar.

y no había hecho nada. Nada respecto a él porque no se me ocurrió nada. Ninguna venganza que fuera pulenta.

y bueno, al fin y al cabo eran cinco luquitas... No había sido una gran inversión.

era lo que me repetía cada vez que recordaba cuando me habían hecho lesa.

mientras atravesaba el pasillo donde se encontraban los lavatorios para ir al baño en lo único que podía pensar era en la mala cuea que tenía. Llevaba casi cuatro años en este liceo culiao y nunca había tenido tanta mala cuea como en este último mes.

no me consideraba una persona valiente, es más siempre había evitado los conflictos. Y si era todavía más sincera conmigo misma, era pura boca.

pero ahora solo deseaba mear tranquilita y seguir con mi vida sin que las minas que ahora me observaban con desprecio y asco me hicieran cagar.

a mí nomás se me ocurría ir al baño más alejado cuando no hay nadie, solo las weonas que me tienen mala POR UN HOMBRE. Cabe destacar.

hace rato que había terminado de mear, pero todavía podía escuchar a las regias oficiales que me intimidaban más que la chucha.

todavía estaba metida en el cubículo hasta que unos cinco minutos después escuché voces masculinas y me cague.

no literalmente...

—Alonso ¿Qué wea?—escuché a una de las locas.

—¿Qué wea de qué?

la voz me sonaba conocida, pero no supe distinguir de qué.

—¿Qué haci en el baño de minas, po lonji?

—Ah... vine a fumarme un cañito. Es que nos tienen paqueaos en el de allá.—escucho la risa de otros más, por lo que no puedo evitar rodar los ojos.—Y no es de minas, es para todos...

se hacían los vios por fumar en el liceo. puaj.

—Ya... te dejó en tus weas, chao.—escuché que el grupo de locas se retiraba, así que me relajé.

estaba lista para levantarme, ya que me dolían más que la chucha las piernas de estar en posición de sentadilla, pero pasó lo peor. No tenía confort.

me quise matar.

por debajo visualicé un par de zapatillas justo frente a donde estaba yo.

unos golpecitos me sobresaltaron.—Oye ¿Te falta mucho?—preguntó el susodicho.—Es que mi hermano quiere echarse un cagón y no quiere que haya nadie.

—¡Oye culiao!—saltó su "hermano", pero no pude distinguir lo que dijo porque la risa del weon de zapatillas blancas resonó más fuerte.

se reía como hombre. Que sexy.

—Amiga...—volvió a insistir.

—Ya vayámonos a otro lado mejor, en vola también está cagando.

escuché que el otro se iba porque azotó la puerta, pero el de las zapatillas todavía estaba frente a mí. Y lo vi como opción, la verdad es que no quería hacer la de shakira, así que él era mi única salvación.

COGOLLO CULIAODonde viven las historias. Descúbrelo ahora