OCHO

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Katalina

—Pon la mesa.—me dijo mi mami apenas llegué.

ni un cómo estás, ni un reto por la hora, nada.

pero ya estaba acostumbrada, debido a que su confianza en mí ya se había quebrantado. Me daba pena pero aunque le demostrara que yo ya había cambiado, ella ya se había rendido.

—Bueno.

marihuana culia, me tenía actuando en cámara lenta o así lo sentía yo. Esta era de esas que te pegaba por horas y te mandaba en el medio viaje, lastima que no pude apreciarla del todo por culpa del cogollo y sus palabras.

—Oye Kata.—me llamó antes de salir de la cocina.—tu tía me dijo que una amiga de ella anda buscando una niñera para sus dos cabros chicos

—¿Dos?

me gustan caleta los niños y de hecho pensaba estudiar algo relacionado a ellos.

—Sí po, eso dije.—se rió.—Sería de miércoles a viernes después del liceo.

—Ah... Dile que ya.—asentí entusiasmada. Igual me serviría harto para poder comprarme mis cosas y no andar pidiéndole a mi mamá.

pensé altiro en que podría completar mi wishlist.

—Que bueno, así no te voy a tener aquí todos los días dando la lata.—me apretó una mejilla.—Y serás más responsable. Podré confiar en ti.

eso me llenó de felicidad, ahora más allá de la plata lo vi como una posibilidad de recuperar la confianza de mi mamita.

estaba feliz.

y ni el Cristián con su cara toda hinchada y llena de sangre podría arruinarlo.

qué.

no había cachado que mi hermano había llegado porque había sido súper silencioso, ni la mermelada, que es nuestra gata, lo había pescado.

supongo que por las malas vibras que traía.

me miró por unos segundos y se fue echo un peo a su pieza, por lo que lo seguí.

¿Se peleó con el Alonso?

—Oye ¿Qué te pasó?

—Qué te importa.—habló enojado y casi me cerró la puerta en la cara, pero se lo impedí.—Sale, no quiero que me veai así.

—Ya llorón, si te vei igual de feo que siempre.—eso hizo que se desconcentrara y pudiera entrar por fin a su pieza.—¿Te peleaste con el Alonso?

—¿Por qué lo llamai Alonso?—se sentó en la cama todavía actuando como un cabro chico de lo taimado.

—Así se llama po ¿No sabiai?

—Sí... pero no deja que lo llamemos así.

era entero autoritario el weon, trataba a todos como si fuera superior a ellos. Recordaba a los locos que había mandado a buscarme, eran más weones también puro que se dejaban ser perkines.

—¿Te peleaste con él o no?

—Dile a la mamá que me siento mal de la guata, mañana voy a intentarle una chiva.—se acostó en la cama, pero se quejó.—Le voy a decir que me atropelló un auto o que me caí de un cerro, no sé.

—Ah claro, la vai a asustar más po aweonao.—negué con la cabeza.—Eri entero weon Cristián ¿Cómo no vai a saber solucionar problemas de otra forma que no sea a combos?

—Si yo no di el primer golpe oh.

eso me borró la sonrisa. Qué wea se creía el Alonso.

—Ya, más rato te traigo algo para comer, límpiate las heridas ahora, antes de que se te infecten.—Le señalé el botiquín, el mismo que había usado el Alonso la vez pasada.

COGOLLO CULIAODonde viven las historias. Descúbrelo ahora