Katalina
lo enamoré.
sino porqué otra razón se rajaría con un pitito.
era obviooo ejejejjje
bajo mi mirada atenta se puso el cigarro de cannabis, su cabeza se alzó un poquito dándome una vista privilegiada de su cuello y dejando al descubierto un pequeño tatuaje, una letra escrita en japonés y en rojo.
mmm que sexy
con su mano hábil prendió el encendedor, apenas salió fumo su cabeza volvió al ligar inicial. Sus ojos conectaron los míos inmediatamente dejándome casi hipnotizada. Le dio una, dos, tres caladas seguidas al pito y luego lo botó.
ñam ñam
fue una simple acción que desató todas mis hormonas, pero tenía que mostrarme tranquila, no podía darle el gusto de saber lo bien que se veía fumando.
cuando fue mi turno, lo hice lentamente no quería verme angustiada, aunque lo estaba un poquito. Era verdad que desde que me había cagado no había querido fumar, estaba en abstinencia por su culpa y ahora la rompería, por su culpa de nuevo.
las vueltas de la vida
sabía que me estaba mirando y parecía atento a cada movimiento, pero no quería mirarlo, la tensión que había me tenía de los nervios.
estuvimos así hasta que se acabó, sentía la boca un poco seca por lo que pasé la lengua por mis labios varias veces en un intento de hidratarlos, hasta que recordé que llevaba mi hidratante nivea.
era mi segundo favorito.
sentía que mis ojos pesaban un poquito, por lo que me costaba mantenerlos abiertos. Al Alonso al parecer también le pasaba porque sus ojitos azules los tenía muy chinitos.
—¿Cómo estuvo?—me sorprende oír su voz relajada.
—Mmm, ahí nomás.—lo molesto. La verdad es que no quería admitir que a la primera calada ya me había volado.—Esperaba más de esta mano mística.
sus labios se curvaron hacia arriba dejando mostrar sus dientes y con su mano se tapó los ojos. Nunca había visto una sonrisa tan bonita.
yaa, la yerba me ponía weona
—¿La pulenta? En vola lo fumaste mal.—se encogió de hombros. No sabía si era yo o era él, pero sus movimientos los veía en cámara lenta.
—Mentira. Estoy vola... Creo.—saqué le hidratante y me lo puse en los labios.
no sé porqué, pero justo subí la mirada cuando él me miró. Sentí un tirón raro en mi guata, como de pura tensión.
—¿Ah si?—estiró sus piernas y sin querer tocaron las mías que estaban solo cubiertas por las bucaneras.
—Sí...—sus ojos bajaron a mis labios y volví a sentir ese tirón culiao. En cualquier momento me cagaba.—¿Qué mirai tanto? ¿Acaso queri?
le enseñé el lipstick, pero negó con la cabeza.
—¿Acaso no te puedo mirar?—alzó una ceja, sus manos se pusieron a jugar con el pasto al lado de mis piernas, por lo que cada tanto las rozaba.
ni siquiera era un toque certero pero ya tenía hirviendo esa zona.
lo hacía a propósito el maldito, me quería puro provocar.
