VEINTIUNO

3.3K 229 89
                                        

Katalina

inmediatamente encontré a la Danae cuando iba bajando las escaleras, mi amiga parecía lejana a estar sobria, pero no le impedía socializar para nada. De hecho la persona que la estaba escuchando, no era nada más ni nada menos que el Dylan, el amigo del Alonso. 

me quedé tiesa mirándolos bailar y reír, fue casi como un crossover.

la cercanía del pelinegro a mi espaldas me erizo los vellos de la nuca y cuando posó sus manos en mis hombros me sentí envuelta por él.

giré mi cuello para mirarlo, pero fue en vano porque mi nariz rozo con su barbilla impidiendome ver por completo su rostro.

aproveché de inhalar su aroma que era una mezcla entre mota, un perfume dulzón y un toque de detergente.

siguió mis consejos de tomar una ducha, menos mal.

no sé si era el efecto del alcohol o qué, pero me sentía embriagada por él. Como si mi cuerpo solo respondiera a él porque en cuanto a los demás todo me parecía tan ajeno.

—¿Es tu amiga?—preguntó bajando su mentón hasta apoyarlo en mi hombro, enfoque mis ojos en los chiquillos.

—Sí... No sabía que se conocían.

era tan consciente de su cercanía y de su respiración en mi oído.

—El Dylan conoce a todo el mundo.—se rió y de puro reflejo cerré mis ojos disfrutando de aquel maravilloso sonido.

en cuanto se me pasara la embriaguez, me iba a pegar en la cabeza con un ladrillo.

» ¿Vinieron las dos nomás?—en cuanto se alejó un quejido se me escapo, pero gracias a lo alto de la música, no escuchó.

bajo los escalones que nos separaban y se quedó a mi lado, una de sus manos se deslizó por mi espalda descubierta y terminó en mi mano para entrelazarlas. Mi mano casi se perdía entre la suya al ser ésta mucho más grande.

me gustaban esas diferencias de tamaño, es la diferencia de altura que merezco.

—Nop... Vinimos con el...—me calle abruptamente porque no quería cagarla, sin embargo, él supo de inmediato de quién estaba hablando.

—¿Te vai a ir con él?

—No creo.—negué con la cabeza, pero de igual manera busqué al Tony entre las personas, por si acaso si se supone que estaba con la Danae cuando yo fui al baño, mas no lo encontré.—No me puedo ir con él, si estoy contigo...

bajo la luz led apenas podía distinguir las muecas que hacía, pero distinguí a la perfección su sonrisa.

—Ah... mira tú.—se rió coqueto, al mismo tiempo que alzaba nuestras manos entrelazadas para llevarlas hasta su pecho y dejarla a la altura de su corazón.—Yo te llevo a tu casa.

mi guata se lleno de mariposas ante su gesto, y no me quedó de otra que asentir con la cabeza obediente.

—Pero con la Danae...—aclaré tímida.

tiró de mí para llevarme hacia nuestros amigos, más de cerca podíamos notar que tan arriba de la pelota estaban ambos.

—Tss, la horita que vienen a aparecer ustedes... ¿Se los trago algún ajugero...?—el Dylan fue el primero en notar nuestra presencia.—¿O se tragaron entre ustedes?

me entró la vergüenza por lo directo que fue, como si no fuera verdad lo que dijo.

por su parte, el Alonso se cagó de la risa cosa que nos sorprendió a los tres, aunque más al Dylan que parecía haber visto la wea más bacán del mundo.

COGOLLO CULIAODonde viven las historias. Descúbrelo ahora