TREINTA Y SIETE

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Katalina

agosto se fue en un abrir y cerrar de ojos, me sorprendía caleta como pasaban los días, si no fuera por el liceo probablemente para mí todos los días serían miércoles.

ya quedaba poco para terminar la media y eso me asustaba al mismo nivel que me emocionaba, por un lado lloraba y por otro celebraba.

porque decirle adiós al liceo solo significa una cosa, que todo va a depender de mí ahora.

noooooooooooooooo

mis ojos recorrieron por décima vez la sala con aburrimiento, la verdad es que nunca fui buena haciendo amigos, de pura cuea tenía a la Danae y ya.

nadie más. Igual me da pena no ser una persona sociable, aunque era una contradicción hecha persona porque también me da lo mismo. A veces, siempre en realidad, menos es más. Y eso me basta.

la Danae a mí lado teclea algo rápido en su celular. Debido a mi aburrimiento puedo decir con certeza que se ha pasado las dos horas de matemáticas así, entre risitas bajas y sin despegar su vista del aparato.

aunque intenté sapear, la weona le había puesto de esas micas anti sapos. Maldita.

—Oye Danae... ¿Por qué tantos jiji jaja?—apoyé mi cabeza en su hombro y como la weona estaba tan concentrada pegó un salto del susto.

—Ay Kata, me asusté.

—Mmm...—aproveché que se distrajo y agarré su celular.—Oh my god...—murmuré al leer el chat de Whatsapp. Sí, ni siquiera era instagram. What. Sapp.

el nombre "Dylantero al peo" captó toda mi atención y eso fue suficiente, no quise leer que es lo que la tiene tan concentrada, así que le devolví el celular y me quedé en silencio mirándola.

se tapó la cara con las manos y no pude evitar reír en silencio.—¿Estai enoja?

dejé de reírme y me acerqué a ella para quitarle las manos de la cara.—¡¿Cómo voy a estar enoja, tonta?! Es como un dos pa dos perfecto... ¡Podemos tener citas dobles!

froté las manos al frente a lo Mr Burns. Siempre quise tener de esas citas dobles con mi mejor amiga, pero nuestros gustos nunca se toparon ni por si acaso.

pensé que lo lograríamos con el Gaspar y el Tony, pero la verdad es que que bueno que no.

—Solo somos amigos.—explicó con un deje de decepción.—Todavía estoy con el Gaspar.

—Ay amiga ¿Por qué todavía estai con ese weon, amiga? Es más feo que...—me rasqué la cabeza buscando alguna comparación.—Abrazar a tu mamá con el pico parao.—me cagué de la risa sola por mi talla. Se la había escuchado a un weon de primero. Culiao elocuente.—El Dylan le pega diez mil patadas.—asentí con la cabeza como desquiciada.

en realidad no conozco mucho al Dylan, siendo sincera creo que jamás cruzamos más de dos palabras. Pero por lo que me contaba el Alonso, parece ser una buena persona. Y hace reír a mi amiga.

ya saben el dicho... Por donde entra la risa, entra la longaniza.

—No sé amiga, no quiero arruinar la amistad que estamos formando. De verdad me cae bien.

entrecerré los ojos y la observé fijamente. Supe altiro que no es por eso, algo me oculta y por más que quiero averiguar que es, prefiero darle su espacio.

finalmente el timbre sonó dandole fin a la conversación, por lo que me levanté de un tirón del asiento. Últimamente ando con más hambre de lo normal, parece ser que no me sacio nunca, por más que como.

COGOLLO CULIAODonde viven las historias. Descúbrelo ahora