Katalina
mientras los segundos pasaban, lo sentía cada vez más lentos y con ello mi ansiedad iba en aumento, sentía como si el corazón se me fuera a salir por la boca de lo fuerte que latía.
—Ya amiga, si sale positivo. Nos matamos las dos.—me agarró la mano la Danae.—Mentira... Té de ruda, una patada en la guata... No sé.
la risa me salió tiritona de los puros nervios cuando sonó la alarma de aviso.—ya... Ya pasaron los tres minutos.—observé mi celular y luego a la pelinegra.—Ay weona, no puedo.
me volví a sentar en el water, ocultando mi cara entre mis brazos. Sabía perfectamente que tenía que amacharme para la wea, pero no podía. De solo pensar... En eso, no podía.
—Kata...—la voz de la Danae me hizo levantar la cabeza, tenía en sus dedos uno de los dos test que me había hecho.—Es negativo weona, no hay guagua.
el alma me volvió al cuerpo y me levanté para ver el otro que decía negativo también. Conchetumare.
no hay guagua
el alma me volvió al cuerpo y por unos segundos el alivio me inundó. No iba a ser mamá y por lo mismo, la felicidad que no había sentido hace rato me inundó, pero tan rápido como llegó, se fue.
las palabras del Alonso volvieron a mi mente, y es que aunque sabía que había razón en ellas, me habían dolido más que la conchetumare. Había tocado una fibra sensible, una que justamente pensé que él había sanado, o al menos, había logrado disipar.
» Amiga ¿Estai bien?—la voz de mi amiga me trajo de vuelta a la realidad y en cuanto los brazos de la Danae me rodearon, me rompí en llanto.—Ay, Kata...
es que de solo pensar en el Alonso se me apretaba el pecho.
—No sé si estoy feliz.—susurré.
en vola una parte de mí estaba romantizando la maternidad, si bien no tenía las condiciones ni el apoyo suficiente, por unos instantes no me sentí sola. No iba a estar nunca más sola y que fuera del Alonso, era un plus. Porque hace rato había aceptado que el amor que tengo por él jamás se iba a comparar con experiencias pasadas, ni futuras.
probablemente nunca me iba a volver a enamorar como ahora.
y si se iba, aquello me destrozaría por completo.
—Kata...—me separó de ella.—¿Por qué no estariai feliz? Recién hablamos de la razón que tenía el Alonso, por muy cruel que haya sido el saco wea.—me limpió las lágrimas.—Tú hay pasado por muchas weas.—susurró con pena.
—Sí sé, pero de solo pensar en que estoy sola de nuevo...
—No estai sola, mientras me tengas a mí. Nunca más vas a estar sola.
me separé de ella y aunque no quise decir las palabras que habían aparecido en mi mente, la wea salió como algo que tenía guardado hace mucho tiempo.
—Pero me abandonaste, Danae. Cuando más te necesitaba, te fuiste.
sabía que era wea pasada y, por lo mismo, no debía sacárselo en cara. Pero supongo que esas weas pasan cuando nunca hablas de los problemas.
en su rostro demostró la sorpresa que le había dado mis palabras, sus cejas se juntaron y apretó los labios, como si no supiera que decir. Hasta que finalmente habló.
—Sí sé, pero ahora no va a volver a pasar.—Por alguna razón al mirar sus ojos, no me sentí segura de lo que estaba afirmando.
—¿Y cómo se supone que confíe en ti?—me la eché.—Weon, ni siquiera somos capaces de confiar la una en la otra... Es como si fuéramos amigas por compromiso nomás.
