TREINTA Y OCHO

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Aylin

siento que algo está cambiando en mí. Por alguna razón, me siento como mucho más en paz. Y sé que todo eso se debe a alguien.

—¿En qué pensai?—me pregunta el Tomás con la boca llena, arrugo la nariz con asco al ver la comida molida.

—No sé, en nada en realidad.

me da un poco de vergüenza admitir que pienso en él y el cambio que ha provocado en mí. Porque desde que estamos "juntos", como que ahora todo es color de rosa.

y me asusta caleta porque ¿Qué pasa si solo es una ilusión? Si en realidad solo es así al principio, los primeros meses.

pero al mismo tiempo siento que tal vez no soy lo suficientemente buena o que no le demuestro lo suficiente como él a mí sí.

y sin querer, siempre termino llenándome la cabeza de pura mierda.

me sobresalté al sentir su mano tibia encima de la mía y su cara a la altura de la mía.—No podi decir que no estai pensando en nada, si teni esa cara que poni siempre.—me imitó y luego sonrió.—Pero entiendo que no quieras decírmelo... Así que ¿Te vai a comer tu pan?

me reí y negué con la cabeza.—No me gusta, comételo nomás.

llevó mi mano hacia su boca y la besó.—Gracias corazón.

—Guácala, parecen weones.—se metió entremedio de nosotros el Dylan, pero cuando nos separamos se alejó y terminó sentándose en la silla de al frente. Era para puro wear.—¿Y el Alonso? ¿Qué hacen comiendo solos? ¿Interrumpo?

—Allá está pelándose con la Yamila.—señaló con la cabeza el Tomás.—Y qué te importa ¿Acaso no puedo estar a solas con la Aylin?

—Uy, preguntaba nomás oe.—se cagó de la risa y colocó toda su atención en su celular.

observé atentamente al Dylan cuando una sonrisa, totalmente distinta a la burlona que tenía recién, se extendió por su fea cara. Unos segundos después se cagó de la risa y empezó a teclear.

Ya, está pelándose es obvio, pero lo que es raro, es que el Dylan no se pela.

le di un codazo al Tomás y con la cabeza señalé a mi amigo enamorado.

—Está hablando con la Danae.—ladeé la cabeza confundida. ¿Quién chucha es la Danae?—La amiga de la fla... Katalina con k.

entrecerré los ojos y le pegué una patada al Dylan.—Ah, ¿Qué wea, chica?

—¿La Danae? ¿En serio?—arrugué la frente.

siendo sincera, la Danae no me importa en absoluto, pero si es amiga de la Katalina. Buena espina no me da.

—Eri entero sapo, Tomás.—miró feo al castaño a mi lado.—Es mi amiga.

—Ah sí po, amiga... Por eso parecí weon sonriendo, sí claro.—me crucé de brazos.—Habiendo tantas weonas en el mundo, mis dos mejores amigos se meten con las más...

—Ni siquiera la conoces.—me paro de una el Dylan.—Deberiai cortar tu wea chica, si ya pasó la vieja. Deja de ser tan resentida con la Kata, acepta que está con el Alonso de una vez.

—¿Siguen juntos? Pero si el Alonso se está pelando con la Yamila.—con su dedo índice el Tomás apunto a la mesa donde estaban los dos susodichos conversando como si fueran amigos de toda la vida.

COGOLLO CULIAODonde viven las historias. Descúbrelo ahora