Katalina.
—¿Y qué más te dijo?
el olor a esmalte de uñas de la Danae me tenía mareada, pero no me podía quejar si me las estaba pintando a mí.
—Eso po, que era weona.—lloriquee.—Es la primera vez que un hombre me dice weona... Ni mi papá po y eso que me odia el viejo culiao.
era experta en sacar mis traumas a la luz cuando se trataba de hacer chistes con ellos, aunque a nadie le parecía chistoso. No entendía porqué.
a veces pensaba que debía hacerme un podcast, tenía tantas buenas ideas y nadie las apreciaba.
—El culiao ni que fuera vio, si vende mota po.—negó con la cabeza. Amo tanto a la Danae, yo sé que si algún yo le digo que maté a alguien ella es capaz de ayudarme a enterrar el cadaver, así de cómplices somos.
—Sí po, eso mismito pienso yo... Pero ay, como que no puedo dejar de pensar en eso.—apreté los ojos nerviosa.—Me dijo "pelaita" ¿Qué habrá querido decir? Si yo soy super bajo perfil con los weones que me meto...
—Ella, la bajo perfil.—se burló.—¿Y el Matías?
nombre culiao.
—Ah... pero esa wea quedó entre nosotros po. No es tan maricón para contarlo.—tuve el impulso de meterme una uña a la boca, pero la Danae me pegó un manotazo.—Bruta.
—No arruines mi trabajo.—negó con la cabeza.—Sí es maricón, Kata. Por algo teni un inmenso grupo de regias oficiales que te odian en secreto. Muy poco girlpower de su parte si me preguntai.
—Sí... ¿No me estaré quedando calva?—me puse media incómoda, así que en un intento de cambiarle de tema le mostré mi cabeza preocupada, pero solo se rió y me quitó para poder seguir pintándome las uñas.
la Danae era seca en todo lo que tenía que ver con moda y belleza, desde cabra chica había aprendido a hacer uñas y además había hecho cursos de pestañas y weas así, la encontraba tan inteligente y pro. Además, yo era la más beneficiada debido a que como solo éramos nosotras dos en nuestro pequeño grupito, yo era como su muñeca de prueba, todo lo nuevo que quería aprender lo hacía conmigo.
una vez quiso aprender a hacer piercings, casi se me cae la oreja y me da el tétanos.
agito la cabeza de solo recordarlo, fueron momentos oscuros...
—Que eri lesa. Y deja de moverte que casi termino.—dicho esto metio mi mano a la lampara de luz led y se estiró.—Yo creo que lo hizo pa que sobrepensarai noma, si el Cogollo es medio loco. No lo pesques.
ese fue su gran consejo y no me quedó más remedio que hacerle caso.
—¿Ya escogiste el outfit?—le pregunté cuando se paró, estaba haciendo unas poses medias raras para estirar su cuerpo.
—Sí y el tuyo también.—me sonrió y se dirigió a su closet.—No me podi decir nada, hoy nos vamos a ver perras.
se rió como bruja y luego sacó dos montones pequeños de ropa.
—Es como exótica.—asentí a la ropa que me enseñó.—Igual me da miedo, hace caleta que no voy a una rave...
—No es tan rave creo, es más como un masivo en un lugar super raro y que da miedito.—se encogió de hombros despreocupada.
aunque lo hizo con intención de quitarme el miedo, hizo todo lo contrario.
hace dos años me hubiese dado lo mismo, pero ahora había crecido y, de cierto modo, madurado también. Ya no me dejaba influenciar tanto ni me importaba la opinión de gente que no conocía, por lo mismo también me había alejado del mundo de carretes, desconocidos y drogas.
