Bastian
Duval parecía estatua, al parecer lo tomó desprevenido su interrupción. Así que no iba muy equivocado. Él quería algo. Eso explicaba por qué había aceptado su errónea invitación. Pasados unos segundos, el detective recobró la compostura usual, y lo observó con un frío glacial en su mirada. Estaba disgustado con él, tal vez por el hecho de que hubiera interpretado su actitud con facilidad, o quizá porque ahora no tenía el control, además de estar en desventaja, ya que los papeles se habían invertido. No obstante, su soberbia actitud no ayudaba para nada.
A pesar de la situación actual, todo parecía indicar que prefería demandarle su ayuda en vez de darle una buena razón para hacerlo, y así no podía lidiar con él. Bastian también tenía un límite y no iba a ceder sin una buena razón.
El detective dio un par de miradas a la bebé a su lado, luego hacia él, y soltó un suspiro, como si se debatiera entre sí revelar algún detalle o no. Bastian no lo apremio. Podía tomarse su tiempo, en cuanto terminase su cena se marcharía sin importarle lo que le dijera.
Al detective le tomó un par de minutos para organizar sus ideas, después dijo:
—Voy a necesitar tu ayuda. —El tono era impasible, todo matiz de burla se había esfumado de su voz.
Su primera reacción fue negarse, mas no lo hizo. En su lugar, elevó una ceja en una muda pregunta.
Era la última persona que esperaba, le pidiera hacer algo por él.
—¿Para qué? —inquirió con recelo sin apartar la mirada de aquel hombre—. ¿Y por qué yo? Seamos honestos, no me soportas y yo a ti tampoco. Lo que menos necesitamos es involucrarnos fuera del trabajo.
Terry inspiró hondo, y se llevó una mano a la sien. Después recuperó su porte.
—Porque estás cerca de lo que quiero... No sé si debería decir esto aquí.
Bastian aguardó un poco más.
—Tendrás que hacerlo, porque no iré a ningún otro sitio contigo —declaró, con la intensión de seguir su cena.
Eso hizo reaccionar a Duval con un resoplido.
—No es como que esté pidiendo tu compañía, Finnegan.
—No, solo mi ayuda. Así que habla.
—Es delicado, te advierto. Sería mejor... —Duval negó con la cabeza, y miró a su alrededor—, hay demasiadas personas.
Comenzaba a verse paranoico, Bastian se preguntó si Duval era consciente de ello. Podría darle un alivio y ceder a su petición, pero eso no iba a pasar.
Dio un último bocado a su cena. Alejó los cubiertos e hizo a un lado su plato. Su apetito estaba arruinado. Duval aprovechó ese instante y se movió más cerca de él. Dada su negativa a abandonar el restaurante, el detective se inclinó para reducir el espacio entre ellos, para así poder hablar con tranquilidad.
—Necesito que me facilites una muestra de ADN del cuerpo encontrado para compararlo por mi cuenta —dijo el detective en voz baja cerca de su oído, tanto que por un momento Bastian no estuvo seguro de haberlo escuchado bien.
Duval no se alejó, sino que esperó su respuesta. A esa distancia, Bastian podía percibir una ligera capa de colonia cítrica combinada con abeto, no estaba seguro de si provenía del detective o de la niña. Quizá ambos.
Bastian lo contempló en silencio. ¿En serio creyó que aceptaría sin más? Claro que no, no estaba tan loco como para realizar lo que él le pedía. Por lo que intentó alejarse.
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Muerte a cada paso
Mystery / Thriller«Las desgracias vienen de a tres» ¿Será cierto, o solo es la antesala al infierno por venir? Bastian Finnegan es un forense casado con su trabajo. No tiene mucho que se unió para ayudar en el caso que le ha puesto los pelos de punta a la ciudad: el...
