Bastian
Él había acusado al detective Duval de impulsivo en múltiples ocasiones, y descubrir esta faceta suya para extraer información le resultaba inquietante, a la par que despertaba su curiosidad por saber que más ocultaba ese demonio manipulador.
Sin embargo, dejaría la curiosidad para otra ocasión. Ahora lo que le concernía era el rumbo que tomaría la investigación. Así que continuó escuchando con atención el intercambio, mientras tomaba una pequeña muestra del dintel de la puerta. No era su trabajo exactamente, pero la ciudad era pequeña, una de las razones por las que se mudó ahí, y a falta de más manos no le molestaba hacerlo él mismo.
Parecía sangre seca, frunció el ceño, pues el piso estaba limpio. ¿Fueron sus compañeros? ¿O esta pequeña mancha que habría pasado desapercibida si él no se hubiera alejado para dejar hacer su trabajo al detective había sido un descuido del perpetrador? Lo cierto es que esta información no se encontraba entre sus archivos, ni en los que había dejado Marcos. Lo recordaría de ser así.
Como fuera, ahora tenía esto a su favor. Y esperaba una respuesta favorable de la *serología.
Cuando Terry preguntó si había encontrado algo no le dio tiempo a comentar su hallazgo, tampoco es que pudiera hacerlo en presencia de un civil. Por lo que decidió seguir revisando.
Una pesada calma se cernió sobre ellos, dirigió su mirada alrededor. Duval seguía pegado al teléfono, aunque había terminado de darle su última orden a Rosalía. De seguro ella no estaría nada contenta con más trabajo. Eso lo hizo recordar por un instante el contenido de la carta de sus padres, desestimó el pensamiento como quien espanta una mosca y volvió a su labor.
Un momento más tarde, con las muestras en su poder, se acercó a donde estaban el detective y Adam acordando los últimos detalles para que el interrogatorio procediera de manera correcta en la Fiscalía.
—Encontraste algo —comentó el detective, al tiempo que levantaba el rostro del celular, y no era una pregunta esta vez.
Él asintió, no obstante, dio una rápida mirada en dirección a Adam. No pretendía que comentara su hallazgo sin más, ¿verdad?
—Tengo que realizar un informe —respondió—, te daré los resultados en cuanto estén listos...
Y también debía mandar las muestras al laboratorio. Eso no lo dijo, sin embargo, fue suficiente para conseguir la atención del detective que solo asintió en su dirección.
—Al parecer, no podré hacer el interrogatorio hasta mañana. Rosalía me acaba de enviar el expediente y debo revisarlo.
No parecía satisfecho con eso.
—Podemos avanzar si nos quedamos en mi área —sugirió, a ver cuánto tiempo duraba su cooperación.
Era más práctico de este modo, tendría que soportar su presencia un rato más por el caso.
Terry elevó una ceja, Bastian pudo percibir la indecisión y cuando parecía que el detective se negaría, llevó una mano a su rostro y frotó, como si con eso pudiera sacar el cansancio de su cuerpo.
—Me gustaría avanzar —respondió el detective en tono cansino—, pero no puedo. Tengo otra responsabilidad, y hablando de eso... —Se levantó con premura, revisó la hora en su reloj—. Tengo que irme. —Dio un par de pasos rumbo a la salida, se detuvo y se giró en su dirección—. ¿Quieres que te lleve de regreso? —preguntó después de un breve momento de vacilación, como si se acabara de acordar de que llegaron juntos.
Bastian iba a negarse, no obstante, su auto aún esperaba en el estacionamiento de la morgue, y su teléfono pronto moriría; con todo el ajetreo olvidó ponerlo a cargar.
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Muerte a cada paso
Mystery / Thriller«Las desgracias vienen de a tres» ¿Será cierto, o solo es la antesala al infierno por venir? Bastian Finnegan es un forense casado con su trabajo. No tiene mucho que se unió para ayudar en el caso que le ha puesto los pelos de punta a la ciudad: el...
