Bastian
La sonrisa que le dio el detective prometía problemas. Excepto que no era el único que podía hacerlo, además, sabía que tenía la ventaja y no le permitiría olvidarlo.
—Tú mismo lo dijiste, soy el único que te puede ayudar —le recordó. Era consciente de como sonó eso, y, aun así, no le importó, es más, disfrutaba ponerlo contra las cuerdas.
Pudo advertir un cambio en la postura rígida del detective. Su ira, apenas contenida, lo sabía porque a estas alturas ya estaría replicándole. A veces era demasiado fácil alterarlo.
—¿Por qué pareces interesado? —preguntó Duval, en cambio, su tono de voz un poco más bajo cuando se acercó. No más agresividad.
Le había visto esa estrategia cuando buscaba información, y por lo mismo, Bastian se mantuvo alerta. No podía evitar mirarlo con sospecha.
—Sube —respondió con un tono seco. No le daría nada para indagar y que pudiese usar contra él más adelante.
—¿Por qué estás aquí y no en tu departamento? —inquirió como un lobo al acecho, sin despegar la mirada, como respuesta a su provocación.
No contestó de inmediato. A decir verdad, estuvo tentado a retirarse y dejarlo ahí, sin embargo, aquel hombre no estaba solo. Eso seguía repitiéndose para evitar alejarse.
—No sé qué clase de persona piensas que soy. Si me quedé fue por la bebé que no tiene la culpa de estar ligada a ti. Lo cierto es que debería estar en mi cama, y no ofreciéndote mi ayuda. Sin embargo, hay un par de cosas que no mencionaste y que llaman mi atención.
—¿No dijiste que no irías a ningún sitio conmigo? —apuntó, y su tono condescendiente le molestó un poco. Su expresión se volvió más confiada, si cabía—. No importa. —Lo desestimó como si no fuera gran cosa—. Es tarde para que Lys esté afuera.
En eso, Bastian le concedió la razón. Debía estar loco para considerar ayudarlo, sobre todo cuando sabía los riesgos que eso implicaba para ambos si eran descubiertos antes de resolver esto.
—Si voy a ayudarte, necesito todo. No te contengas. —No quería ninguna sorpresa que no pudiera prever.
—Créeme que no lo haré —dijo, y el golpe de la puerta al cerrar selló el trato.
Se hizo un silencio extraño en el auto, Duval permaneció a su lado, y la bebé emitió un pequeño sonido, lo que hizo que el detective se distrajese con ella. Bastian reanudó la marcha y puso rumbo al restaurante.
—No puedes conseguir las cintas hasta mañana —comentó, no era difícil imaginar cuál era su siguiente paso.
Duval permaneció en silencio, seguido su actitud confiada regresó, y sonrió con suficiencia, como si supiese un secreto que él no.
—Aún puedo revisar el sitio.
—Ya lo hice.
No iba a encontrar nada que él no hubiese visto antes, pero claro, Duval no iba a conformarse con eso, hasta asegurarse por él mismo. Y lo entendía, por desgracia, era una de las pocas cosas que tenían en común.
—¿Y bien? —quiso saber, sin molestarse en mirarlo, su atención en alguien más.
—Encontré algo, sí —contestó sin apartar la vista del camino, la ciudad ante ellos se desplegaba llena de luces a pesar de la hora. Estaba un poco cansado, debería ir a dormir pronto, antes de que la falta de sueño le hicieran cometer alguna otra locura.
—¿A eso te referías? —inquirió con recelo, y se mantuvo a la espera de su respuesta.
—Tal vez. —Una sonrisa casi se le escapó, le gustaba jugar con la paciencia de él. La cual era escasa.
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Muerte a cada paso
Mystery / Thriller«Las desgracias vienen de a tres» ¿Será cierto, o solo es la antesala al infierno por venir? Bastian Finnegan es un forense casado con su trabajo. No tiene mucho que se unió para ayudar en el caso que le ha puesto los pelos de punta a la ciudad: el...
