Capítulo 7
* * * P.V.G * * *
Hacía mucho tiempo que no me reía de esta manera ni me sentía tan bien, olvidándome de todo a mí alrededor. Apenas recordaba que uno podía sentirse contento y animado con cosas tan simples, olvidando incluso lo que sale mal.
Makise se pasea en mitad de la calle, desierta a esas horas, con aquel pantalón de pijama blanco estampado con conejitos mientras continúa haciendo bromas y riéndose tras la desastrosa cita del bar, que no terminó muy bien.
A pesar de que todo se fuera al traste y las amigas de Ruka huyeran despavoridas, incluyéndola a ella tras descubrir nuestro montaje para que Makise conquistara a su elegida, ahora lo vemos todo de otro color; incluso le veo a él como a un colega, alguien que podría ser mi amigo.
-Bueno, ya casi es la una, muchachos. Deberíamos irnos. –Dice Ken tras secarse las lágrimas de tanto reír, mirándonos a ambos.
-Sí, tienes razón. Nos vemos, Makise. –Me despido de él, sonriendo aún mientras él asiente con la misma alegría.
Antes de que Ken y yo comencemos a andar, se escucha su voz firme y fuerte llamándome para que le mire.
-Genji... la clase C es tuya.
No puedo reprimir mi euforia ante la abrumadora victoria. Y pensar que en el bar creí que todo estaba perdido... Ken tiene mucha razón, la pelea y hacerse respetar no es lo más importante. Muchas veces ganas más, y más fuertes lazos de lealtad, intentando que tus aliados confíen en ti, prestándote a ser su amigo.
Me siento raro mientras pienso esto, y a la vez alegre por la grata sensación. Siempre he estado solo, desconfiando y renegando del trato con cualquiera. Quizás deba empezar a cambiar eso, sobre todo si quiero conquistar Suzuran y mantenerlo unido.
-No te arrepentirás, Makise. Seremos los mejores. –Le digo finalmente con la misma solemnidad, para después recibir su aprobación con un asentimiento, observando como después empieza a alejarse en dirección contraria.
-¡Qué no se os olvide agradecérselo a Chuta! –Grita Ken para que todos le oigamos, recordándonos que es el que peor parado ha salido del montaje del bar. Ruka le clavó un tenedor casi en un ojo. Es largo de explicar.
Me río ante el comentario de Ken, igual que Makise, pero ambos afirmamos en la distancia mientras nos alejamos hacia nuestras direcciones para volver a casa.
Comienzo a alejarme del núcleo de bares y discotecas con una sonrisa estúpida de felicidad que no puedo borrar, mientras pienso en lo preocupado y frustrado que estaba hace tan sólo dos días, cuando aún estaba tramando un plan con Ken para unirnos a Makise. Quién iba a decirme entonces lo fácil que iba a resultar, y que acabaría sintiendo más cerca el podio de Suzuran; cada día un poco más cerca.
La satisfacción de pensar en la cara de mi padre, ahora que me veo con grandes posibilidades de conquistar lo que él no pudo, hace que sienta un fuego interior alucinante. Le demostraré realmente que soy mucho mejor de lo que cree... mucho mejor que él.
Cada vez la calle es más oscura y silenciosa, comenzando a llegar a los lugares comerciales donde ya no queda nadie; sólo algún que otro empleado al que le ha tocado pringar haciendo caja o cualquier otra putada semejante.
Me doy cuenta de que comienza a hacer frío, y decido apretar el paso mientras enciendo un cigarrillo e inhalo con ganas, observando a lo lejos a una chica tirar unas grandes bolsas a un cubo de basura, caminando después alejándose. Es Airi.
En un primer momento siento el impulso de llegar hasta ella y hablarle, fruto de mi buen humor, pero me doy cuenta de que no es buena idea y le daré pie para que en un futuro se acerque a mí, así que lo descarto y continúo andando, observando como se deshace la coleta que lleva, y que seguramente le exigen llevar en el trabajo. Creo que trabaja en un supermercado.
Pocos minutos después veo que gira en una calle, adentrándose en un callejón que ataja para no tener que rodear todo un gran edificio comercial, con lo que la pierdo de vista. Pero antes de seguir alejándome, me paro al ver a un tío meterse en el mismo lugar con prisa, confirmando que no le mira nadie.
Automáticamente aparco mi buen humor poniéndome serio, tirando el cigarrillo mientras corro en la misma dirección, sabiendo que ese cabrón no trama nada bueno.
Cuando llego al callejón el tipo está a escasa distancia de Airi, que acelera haciendo oídos sordos a las cosas desagradables que él le dice, hasta que la adelanta y la cierra el paso mientras la amenaza diciéndole que le dé la cartera.
-¡Eh! Déjala en paz. –Hablo con firmeza, acercándome mientras le miro fijamente. A la vez descubro en los ojos de Airi que está asustada y aliviada.
-¿Acaso eres idiota? ¿Qué pretendes hacerme, niñato?
El tío se burla y saca una navaja mientras agarra a Airi del brazo y la dice que no se mueva, porque aún no ha terminado con ella, y piensa hacerlo cuando me destroce.
-Cállate, payaso. –Le digo sintiendo mi rabia crecer, pensado sólo en partirle la cara por imbécil.
-¿Quieres hacerte el duro delante de la chica para que luego te la chupe? Ponte a la cola, chaval. –Se ríe para después empujarla contra la pared, dispuesto a continuar con su plan, mientras Airi lucha por quitárselo de encima, gritándole con voz temblorosa.
No me lo pienso y corro hacia el tío alejándolo de un puñetazo en el pómulo con todas mis fuerzas, haciendo que caiga a suelo, y se levante lleno de rabia.
-Te vas a enterar, niñato. –Susurra cabreado, dirigiéndose hacia mí, por lo que vuelvo a golpearlo tras esquivar su puño, haciendo que la sangre comience a manar de su boca.
Dejo que se levante para después volver de nuevo a repetir el proceso, esta vez con más saña y ganas sin dejarle tan siquiera moverse. Así aprenderá, el muy gilipollas.
-¡Genji, para, vas a matarlo!
El grito de Airi no me detiene, pero tengo que frenar en seco mi puño para no golpearla a ella cuando se interpone entre los dos, haciendo que pare cuando me empuja para alejarme de él y de mi brutalidad, volviendo al mundo otra vez.
El tipo se levanta a duras penas y sale corriendo, entonces poso mis ojos en los de la chica, que me mira fijamente con los ojos llenos de miedo y asombro.
Que me mire de esa forma me hace darme cuenta de que la he asustado más que ese gilipollas, aunque tampoco comprendo que continúe con esa mirada... Yo no voy a hacerle nada. Quizás sea normal que sienta ese miedo, al fin de cuentas las chicas no están acostumbradas a estas cosas.
-¿Estás bien? –Pregunto finalmente con algo de indecisión, preocupándome de que siga tan callada y fija en la misma posición. Joder, ¿qué coño le pasa? Espero que no conociera a ese tío...
-Sí... –Consigue hablar saliendo de su pasmo–. Gracias, de verdad. Es sólo que me ha chocado que le hayas dado esa paliza... no me lo esperaba, y bueno, no quiero que tengas problemas por culpa mía con la policía ni nada parecido.
Me relajo un poco después de su comentario, pero debe de habérseme quedado una cara de gilipollas enorme. No sé por qué me hace sentir raro que indirectamente me diga que soy un bruto inconsciente, porque sé que lo soy... quizás sea precisamente porque sé que me dejo llevar y no debería. Paso de seguir con esta mierda, me voy a centrar.
-No te preocupes, no me importa eso. No quería asustarte, lo siento. –Añado con dudas, quitando la vista de sus ojos con algo de vergüenza.
-Da igual... ¿Eso es lo que haces en Suzuran? ¿Así es como sueles luchar?
¿A qué viene esa pregunta? Joder... ya empezamos con lo de siempre. ¿Qué les pasa a las tías con ser tan preguntonas y entrometidas? No sé cómo decirle que no quiero hablar de eso, no puedo decirla simplemente que se calle, no en este momento.
-Eso a ti debe darte igual, Airi. Eso sólo pertenece a mi vida.
-O sea que sí, sois así de brutos –añade rápido, mirándome aún con esa mueca–. Dime, ¿qué pasará cuando tengas que enfrentarte con el líder actual de Suzuran? ¿Y si es tan fuerte como tú?
-Entonces tendré que ser más fuerte que él y vencerlo.
Veo como ella traga mientras asume esas palabras, no comprendiendo qué le ocurre con todo eso, pero lo ignoro porque no es mi problema, con lo que saco el tabaco y enciendo un cigarrillo. Le ofrezco uno a Airi, y poco a poco comienza a volver a la normalidad.
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I wanna change
Fan-FictionGenji intenta hacerse con el liderazgo de Suzuran en el último año luchando contra Serizawa, y todos los problemas que se van sumando, descubriendo que unir a los cuervos es más difícil de lo esperado, sobre todo, cuando tendrá que lidiar con sus se...
