Capítulo 14
* * * P.V.A * * *
Dios, me quiero morir.
Cada vez que el tren hace una curva, por ligera que sea, siento que voy a vomitar. A ese síntoma de mi resaca que intuyo me durará más allá de mañana, debo sumarle el agudo dolor de cabeza. Es como si alguien estuviera dentro de mi cráneo aporreándolo cual niño tocando la pandereta por primera vez.
Todo se vuelve mucho peor mientras pienso en que ahora debo ponerme a ordenar objetos en estantes. De arriba abajo, de abajo arriba... Oh, en serio, es horrible. Si logro salir del trabajo hoy conservándolo será todo un logro.
Sé que el alcohol es la peor manera de evadir los problemas, pero siempre lo recuerdo demasiado tarde; para ser exactos el día de después, cuando el malestar se burla desde el cerebro, haciendo que te des cuenta de lo idiota que eres.
Lo peor de todo es que recuerdo prácticamente todo lo que hice y dije. Sin dudas eso es lo más terrible. Ni en eso tengo suerte, joder.
Recuerdo que le dije a Genji lo que pienso. Le dije que me gusta, y para colmo no me corté en demostrárselo. Ahora sí que sí está más que claro que no se acercará a mí, y no le culpo.
La vergüenza que siento al recordarlo y saber que tendré que verle de nuevo es bochornosa. ¿Cómo debo actuar ahora? ¿Hacer cómo que no sé nada? ¿Disculparme y decirle que fue todo producto de la borrachera y ya? No tengo ni idea, pero desde luego ahora no es el momento de pensar en eso, más que nada porque me va a explotar la cabeza, y bastante tengo con tratar de no vomitar a la señora de delante en la cara.
Al bajarme por fin del tren y caminar hasta el supermercado donde trabajo doy gracias de corazón, sintiendo que el frescor de la calle calma mi malestar, y que el volver a dejar de sentir que la cabeza me gira apacigua mi estómago, calmando las nauseas.
Pero no todo van a ser buenas noticias. El paseo activa de nuevo mi mente, que me conduce a la pelea con Tamao. Es ahora, en frío y tras pensar en la conversación con Genji donde saqué mis verdaderos sentimientos sobre el tema, que me doy cuenta de que ya no estoy enfadada.
Toda la furia y la frustración se ha convertido en tristeza; Una pena grande y dolorosa al pensar que a él no le importo tanto como antes, y que ni siquiera piensa en cómo me sentí cuando se largó, ni en que todo eso sigue siendo una espina clavada.
Me jode de múltiples formas saber que tengo mucho rencor por aquello, y que lo suelto con gusto, esperando la oportunidad inconscientemente para reprochárselo a mi hermano, buscando que se sienta igual de mal que yo, o peor si puedo.
No me gusta ser rencorosa; es más, no suelo serlo. Pero con este asunto es diferente porque no puedo controlarlo, estoy herida de verdad por esa mierda y tengo que sacarlo de mí ya... Pero no quiero tener que ser yo la que le diga a Tamao que debe disculparse, o que debería pensar en mis sentimientos. No, eso no me valdría para acallar el rencor ni el daño; sólo que saliera de él podría arreglarlo todo.
Suspiro para retirar de mis pensamientos toda preocupación, intentando concentrarme para trabajar al entrar por la puerta de empleados. Sólo faltaba que me llamaran la atención o me echaran para colmar el vaso; vaso que hoy está a punto de rebosar.
Voy a mi taquilla y recojo el uniforme mientras me sujeto el pelo en una coleta, desconectando de problemas mientras me preocupo por controlar mi malestar físico.
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I wanna change
Fiksi PenggemarGenji intenta hacerse con el liderazgo de Suzuran en el último año luchando contra Serizawa, y todos los problemas que se van sumando, descubriendo que unir a los cuervos es más difícil de lo esperado, sobre todo, cuando tendrá que lidiar con sus se...
