Capítulo 33

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Capítulo 33

* * * P.V.G * * *

Respirar me quema, me duele enormemente. En realidad me duele todo el cuerpo, maldito enano... Mierda de todo, joder. Tampoco puedo culparlo, yo haría lo mismo.

El pitido constante de la maquina de las constantes vitales me pone de los nervios, así que intento quitarme el cacharro del dedo cuando la puerta se abre y entra mi padre con dos de sus guardaespaldas. Lo que faltaba...

-¿Qué haces aquí? –Le pregunto con voz firme, en un susurro, mientras le miro por el único ojo que puedo abrir.

-Volví anoche de mi viaje. Hace media hora me han llamado diciendo que te habían dado una paliza y estabas moribundo. ¿No se supone que eras un tío duro, Genji? –Se burla, mirándome con una leve sonrisa, el muy cabrón.

-Cállate. Déjame en paz, estoy bien.

-¿Qué ha pasado? ¿Cosas de Suzuran?

-Qué te importa. Si has venido a burlarte ya te puedes ir. –Le digo con desgana mientras trato de incorporarme en la cama para dejar de estar tumbado.

Él guarda silencio un instante mientras mira hacia un lado, para después hablar de nuevo.

-Sé que esto no viene por nada relacionado con Suzuran. Las mujeres siempre dan problemas, Genji. –Suelta con tranquilidad, haciendo que frunza el ceño sin entender por qué lo dice, y cómo lo sabe. –Una chica me ha dicho fuera que te diga que lo siente. –Acto seguido se da la vuelta y sale del cuarto con sus hombres, dejándome solo.

Ahora lo entiendo, ha visto a Airi. Me sorprende que haya venido hasta aquí después de todo. Debe de quererme de verdad para preocuparse por un cabrón que la ha humillado de esa forma.

No sé si debería disculparme o hablar con Serizawa sobre el tema, decirle que lo hago por ella también. Creo que si no arreglo esto con él, la situación en Suzuran podría volverse insoportable y traer demasiados problemas que no tendrían que afectarnos. Podría irse todo al garete con lo frágil que es ahora todo allí.

Sólo pensar en tener que hacer algo para acercarme a Serizawa me hace suspirar con cansancio. Va a pensar que soy un cobarde, que soy débil; eso me cabrea mucho. No quiero que la gente me vea de ninguna forma diferente a lo que soy, y a estas alturas todo el instituto debe de estar hablando sobre el incidente, rumoreando que el enano me ha dado una paliza por acostarme con su hermana. Es humillante y deshonroso. Voy a tener que partir muchas bocas para conseguir el respeto del comienzo, pero haré lo necesario para que a nadie se le ocurra mentar lo sucedido.

* * * P.V.S * * *

Son casi las 8 cuando camino junto a Tokio hacia la salida de Suzuran, los dos en silencio.

Desde que pasó lo de Genji hace 8 horas, nadie ha hablado de lo ocurrido en lo más mínimo. El ambiente ha estado tenso, y los chicos han dirigido los temas por cualquier lado menos por el que de verdad les quemaba en la boca, a sabiendas de que se metían en un terreno pantanoso.

Me alegra que no hayan preguntado ni dicho nada, porque me siento extraño. Sé que me he pasado, y eso hace que en cierto modo y en una pequeña parte me arrepienta, pero no de haberle pegado, sino de haber perdido control y haber gritado a los cuatro vientos el problema, que sé de sobra ahora sabe todo el instituto.

Sé de igual forma que no puedo engañar a nadie que me conozca un mínimo. Estoy demasiado serio y callado como para poder ocultar que algo va mal en mi cabeza, y que no es por estar cabreado con ese cabrón, sino que algo más me atormenta.

Escucho como Tokio comienza hablarme con algo de duda en la voz mientras yo fumo unos pasos delante de él, escuchándolo pero sin volverme a mirarlo.

-Tamao... ¿Estás bien?

I wanna changeHistorias para obsesionarse. Descúbrelo ahora