capítulo 26

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Capítulo 26

* * * P. V.A * * *

He caminado todo lo rápido que podía hasta llegar a mi apartamento, dando gracias de que el tarado de Shun no nos siguiera.

No puedo sentir más pena por mí misma en este momento: estaba coqueteando con un gilipollas para darle celos a Genji, que aunque también tiene lo suyo, al menos a veces piensa y no es un completo imbécil.

Dios, si se entera alguien de que me he estado portando como una adolescente será humillante, pero supongo que en algún momento las cosas se sabrán, y me tocará apechugar con las consecuencias.

No sé cómo he podido perder tanto la razón como para llegar al extremo de usar a Shun. Creo que descubrir que de alguna forma Genji se preocupaba y le importaba algo lo que hacía, me ha hecho caminar hasta pasar la línea, y aquí estoy: con él a las puertas de mi casa con el labio roto y la nariz sangrando. Se me ha ido de las manos el tema.

-Lo siento –susurro cuando me detengo, parándome frente a mi puerta y soltándole de la mano–. Déjame curarte; no para de sangrar.

Él me mira durante unos instantes, confuso, pero al final accede y nos adentramos en mi piso en silencio.

Le digo que se ponga cómodo mientras busco lo necesario en el baño para curarle, regresando al poco rato.

Genji está sentado en el suelo, apoyado contra una de las paredes mientras observa sus nudillos, haciendo que sus mechones despeinados caigan sobre su frente. Dios, no puedo dejar de mirarlo, me encanta.

-¿Pasa algo? –Pregunta alzando una ceja con curiosidad, haciendo que vuelva a la tierra con rubor, arrodillándome a su lado mientas dejo las cosas en la mesa baja del centro de la sala, diciéndole que todo está bien.

-Oye, quiero disculparme por haberte hablado así en el bar. Tienes razón en lo que has dicho. No puedo reclamarte nada.

-Olvidémoslo. No tiene importancia. –Dice con indiferencia mientras le limpio la sangre, y hace una mueca de dolor.

-Joder, claro que la tiene. Si no hubiese ido a montártela no os hubierais pegado.

-He disfrutado cerrándole la boca.

No puedo evitar sonreír ante el comentario, mientras continúo, pasando a limpiar la sangre seca de su nariz, comprobando después que todo está en orden. Estoy luchando por no mirarle a los ojos, porque creo que voy a desmayarme.

Para distraer a mi instinto básico retomo la conversación, pasando a algo que me preocupa de verás. Mi hermano.

-Oye, Genji... No me gustaría que Tamao se enterase de esto, no quiero que vaya a enfrentarse contra toda su banda, ni tener que discutir con él más por el tema de Shun. Si te pregunta cualquier cosa simplemente dile que no sabes nada, y ni te interesa. –Añado burlándome mientras esbozo una leve sonrisa.

Él asiente varias veces musitando un "claro", entonces el silencio se hace en la sala, y tras tragar saliva lo miro con temor, mientras le informo que voy a ponerle en el labio inferior una de esas grapas de sutura de farmacia para cerrar heridas leves.

Como no soporto el silencio, hablo de lo primero que me viene a la mente, dudando sobre si hago bien o no, porque voy a dejarme mal a mi misma.

-Supongo que tenías razón, igual que Tamao... En eso de que él es un gilipollas y no me conviene estar cerca.

-¿Y por qué seguías quedando con él si ya veías de que palo va?

-Bueno... Supongo que estar solo es muy malo. –Miento, aunque hay verdad en mis palabras, dudando en si lanzarme a la sinceridad de cabeza o no.

I wanna changeHistorias para obsesionarse. Descúbrelo ahora