Capítulo 76

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Capítulo 76

* * * P.V.G * * *

El móvil empieza a sonar y vibrar en el bolsillo de mi pantalón, y al ver que es el número de uno de los guardaespaldas de mi padre, me alejo del grupo y del ruido del bar en el que estamos, cerca de Suzuran.

Descuelgo tras inspirar con fuerza, sintiendo que la tensión empieza a crecer dentro de mí. Respondo tratando de sonar neutral.

-¿Sí? ¿Qué pasa?

-Su padre ha despertado –dice con alegría y rapidez-. Los médicos están examinándolo ahora para ver cómo se encuentra.

-Voy para allá.

No doy tiempo a que responda, y cuelgo mientras me acerco a los chicos y cojo mi chaqueta del uniforme, poniéndomela a la vez que informo escuetamente de que voy al hospital. Ellos guardan silencio sin atreverse a preguntar nada, observando como desaparezco con rapidez del local.

Ignoro que el cielo encapotado está empezando a descargar con suavidad la lluvia, y echo a correr hacia la estación más cercana de tren mientras empiezo a sentir de nuevo emerger la incertidumbre y la inseguridad. ¿Qué voy a decirle cuándo lo vea? ¿Seré capaz de mantener mi fachada si empieza con sus juegos?

Me jode darme cuenta de que a pesar de todo lo que ha hecho y de cómo ha sido nuestra relación, quiero a mi padre, aunque no sepa responder con certeza del por qué. Lo que sí tengo claro es que no pretendo que se dé cuenta; eso sería ponérselo todo demasiado fácil, dándole el gusto de demostrar debilidad.

Me obligo a no pensar en todo eso, convenciéndome de que sé lo que hago y quiero, y me concentro en correr mientras noto que la lluvia intensifica su caída.

                                     *                             *                               *                              *

Joder, esto es estúpido. Parezco idiota. Vamos, abre de una puta vez.

Inspiro con fuerza mientras agarro el pomo de la puerta de la habitación de mi padre, dejando a un lado los nervios y las gilipolleces, y entro muy despacio.

El hombre con el cuál comparte habitación está dormido, y él está oculto tras las cortinas que delimitan su cama, cosa que me da unos segundos extras antes de aparecer frente a él con el semblante más neutral que puedo poner.

Un silencio eterno se hace entre nosotros mientras nos contemplamos cuando él abre los ojos, el cual sólo es interrumpido por el pitar de la maquina de las constantes vitales.

-¿Cómo te encuentras? –Me atrevo a preguntar al fin, viendo que él está demasiado jodido. Tras unos instantes se quita la mascarilla del oxígeno con desgana, y habla casi susurrando.

-Podría estar mejor, pero no me quejo.

Ni en estas circunstancias se le quitan las ganas de vacilar al cabrón.

Tras un intento de sonrisa que se difumina entre una mueca de dolor, vuelvo a hablar con fingida indiferencia.

-¿Viste quién te disparó? ¿Recuerdas algo?

-No –murmura mientras trata de librarse de la mascarilla del todo-. No pude ver al que lo hizo, pero supongo que será el mismo que intentó matarte a ti. Mis hombres se enterarán pronto. ¿Ya has decidido qué vas a hacer?

Su cambio de tema repentino hace que clave los ojos en los suyos con sorpresa y me ponga tenso, mientras trato de buscar con velocidad las palabras adecuadas para expresarme, ya que aún tengo dudas y dilemas internos.

I wanna changeHistorias para obsesionarse. Descúbrelo ahora