Capítulo 10
* * * P.V.G * * *
-Ushiyama ¿Qué hora es? –Pregunto mirando a la planta baja, donde el hombre hace cuentas tras la barra.
-Casi las 8.
Asiento tras la contestación mientras aspiro el humo del cigarro y él vuelve a sus asuntos. Ken debe estar a punto de llegar.
Hace tres días que no veo a Ken, justo desde que se concretó la tregua, y Serizawa vino a buscarme a este mismo lugar.
He de reconocer que me impactó observar esa preocupación por Tokio. Realmente si que deben ser amigos, de esos que se dicen para siempre. Desde luego a mí lo que me interesa es que en mi grupo todos han aceptado bien la noticia, y nos dedicamos a seguir reuniendo gente para cuando llegue el gran día.
En aquel instante veo entrar a Ken apresuradamente en el bar, corriendo hasta llegar al reservado ante la idea de llegar tarde. Se tropieza varias veces antes de posicionarse frente a mí, y no puedo evitar reírme; es todo un caso.
-¡No me digas que llego tarde! Joder...
-Tranquilo, Ken. –Comento sin darle importancia mientras se sienta frente a mí, disculpándose.
-Bueno, ¿alguna novedad? ¿Se está respetando el pacto? ¿Cómo van las cosas por Suzuran?
Como esperaba no tarda ni dos segundos en acribillarme a preguntas sobre lo sucedido. Lo cierto es que lo entiendo, porque es un poco raro, pero ante todo tenemos honor, no seríamos capaces de atacar a traición: eso es de cobardes.
-Todo sigue igual que hace tres días, Ken. Aunque creo que Chuta y Makise han conseguido hacerse con otra clase de segundo.
-Ya no os queda nada. ¡Es tan emocionante! Lo que no entiendo es por qué no muestras ningún entusiasmo... Joder, Genji ¡Vas a liderar Suzuran!
-Hasta que no lo conquiste del todo no hay nada que celebrar ni por lo que emocionarse.
-Está bien. Puede que tengas algo de razón.
Mientras Ken continua a lo suyo, observo tras él entrar en el local a Airi junto a Ruka. Las dos hablan y sonríen. Supongo que se habrán hecho amigas, porque las veo mucho juntas últimamente. Enseguida pasa por mi mente si eso es bueno para mí.
Antes de que pueda salir de mis pensamientos, descubro que Ken se ha levantado y saluda a las chicas, que agitan sus manos en la lejanía como respuesta.
-¿Te pasa algo? Te veo distraído. –Pregunta Ken mirándome a ceño fruncido.
-No, nada.
Fumo sin darle importancia a nada, mirando inconscientemente hacia el escenario, pero pronto aparto la vista de Ruka, mirando a Airi mientras se ríe de algo que su amiga le comenta.
-¿A cuál de las dos estás mirando? –Pregunta Ken con una sonrisa pícara, observando la misma escena.
Aparto la vista de golpe, cogiendo el vaso para beber lo que queda, diciéndole que a ninguna con tono borde. Ken deja el tema pero su sonrisa me dice que no puedo engañarle. Espero que sea listo y deje estar esta mierda.
Mientras él habla con cuidado sobre que estoy en la edad de mirar a chicas, que me gusten y todo ese rollo, Airi viene hacia nosotros, haciendo que Ken se calle cuando llega y se sienta a su lado, mirándome de frente.
-¿Por qué os calláis? –Pregunta contemplándonos, esperando una respuesta. Automáticamente observo a Ken, quien comprende por mi mirada que debe decir cualquier otra cosa menos la verdad.
-Nada serio, cosas de hombres.
Ella mira hacia arriba en una mueca exasperada, para después rebuscar en su bolso, sacando un paquete de cigarrillos arrugado y vacío.
-Joder, no me puedo creer que otra vez me haya pasado.
Sin decir nada saco mi cajetilla y le doy un cigarro con indiferencia, murmurando mientras evito mirarla, buscando el mechero en mi bolsillo derecho.
-No te acostumbres a esto. Ya he perdido la cuenta de cuantos te he dado.
-Lo siento –sonríe–.Te compraré un paquete mañana. Aunque si quieres me lo puedes cobrar enseñándote a hacer amigos.
Ella vuelve a dibujar una leve sonrisa y se va con total tranquilidad tras despedirse brevemente, haciendo que Ken me mire sin comprender a qué se refiere.
-No sabía que hubieras estado tramando amistad con Airi. Qué calladito te lo tenías, ¿eh?
-Sólo la ayudé la semana pasada cuando un tío intentaba robarla. No hay nada más.
-¡Pero qué dices! –Ken deja la coña y se pone serio, acercándose a mí-. ¿No te has dado cuenta de cómo te mira? No habrá nada más por tu parte, pero por la de ella... le gustas, estoy seguro.
Simplemente me dedico a mirarle mientas mi mente piensa en ello, dándome cuenta de que puede que tenga razón por lo poco en lo que me he fijado. Aún así esto no tiene importancia ni pienso dársela. Hay otras cosas más importantes.
Mientras intento que Ken deje el tema, tratando de no ser muy irrespetuoso, entra Makise en el local bruscamente, llamándome casi a gritos.
Enseguida llega a nuestra altura, y entre jadeos, habla.
-Se ha roto la tregua, le han dado una paliza a Tsutsumoto.
-¿Quién coño ha sido? –Pregunto, sintiendo como la ira corre por mis venas. ¿Qué gilipollas ha decidido desafiarme?
-Unos de los que se unieron hace poco de segundo, con alguno de tercero. Pero hay algo raro, nadie sabe mucho en realidad.
-Pero de lo que se han asegurado es de dejar claro que han sido de los vuestros. –Interviene Ken, dando en el clavo. No todo el mundo acepta que haya tanta paz.
-He venido a contártelo en cuanto lo he sabido. Serizawa debe estar muy cabreado, y no tenemos la suficiente gente para enfrentarnos a su grupo.
Tiene razón, él querrá venganza al sentirse traicionado y humillado, a pesar de que no hemos tenido que ver en realidad. No sé muy bien cómo actuar ahora, sobre todo porque estoy muy enfadado.
Ken habla entonces, tratando de que pensemos fríamente y tracemos un plan para que nada se venga abajo.
-Lo mejor que podéis hacer es decirle lo que sabéis a Serizawa. Sólo de ese modo verá que Genji no ha dado ninguna orden, y un grupo pequeño ha decidido actuar por impulsos, ignorándolo.
-Pienso descubrir quiénes han sido y darles una paliza.
Es lo último que digo en un murmullo gutural, dejándome guiar por la rabia, para después alejarme escaleras abajo hacia la puerta del bar cuando esta se abre abruptamente, chocando contra la pared.
Serizawa aparece visiblemente cabreado, y avanza hacia mí con total decisión diciéndome que soy un hijo de puta. Entonces, no pasa ni un segundo cuando el enano me da un increíble puñetazo que hace que me tambaleé peligrosamente, cayendo sobre la barra.
Yo, cegado por la rabia, me levanto y voy hacía él para devolverle el gesto, cuando Tamao lo esquiva y me golpea en el estómago, pero no cuenta con que me reponga tan rápido y consigo tocarle, dándole con todas mis fuerzas con el puño en la cara.
No sé cuanto tiempo pasa mientras peleamos y se escucha a los presentes gritarme, pero de pronto me encuentro agarrado por Makise y Ken. El último me dice cosas que no estoy escuchando, mientras continuo mirando a los ojos a Serizawa, a quien ha detenido Ushiyama y Airi.
-Sé que no vas a creerme, pero no sabíamos nada de lo que iba a hacer esa gente.
-¡Pensaban atacar a Tokio, pero encontraron primero a Tsutsumoto! –Dice con rabia, para después darse media vuelta y salir igual que entró en el bar.
Yo me suelto del agarre de los dos hombres con violencia mientras el silencio incómodo del local nos envuelve y empiezo a pensar en encontrar a los culpables.
-Me largo. –Informo a Makise y Ken, para después dirigirme a la puerta mientras me echo el pelo hacia atrás, quitándomelo de la cara, con enfado.
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I wanna change
Fan-FictionGenji intenta hacerse con el liderazgo de Suzuran en el último año luchando contra Serizawa, y todos los problemas que se van sumando, descubriendo que unir a los cuervos es más difícil de lo esperado, sobre todo, cuando tendrá que lidiar con sus se...
