Capítulo 27
* * * P.V.G * * *
Cuando Serizawa me da un nuevo puñetazo siento que está al borde de derrumbarse, ya que su fuerza a menguado.
De nuevo, ambos acabamos en el suelo al golpearnos.
Lucho incansable porque mi cuerpo me responda, levantándome al fin con mucho esfuerzo, vislumbrando que él no lo consigue. He ganado.
Una leve sonrisa surge en mi cara mientras miro a Makise y Chuta, que apoyados el uno en el otro avanzan hacia mí con esfuerzo, pero mostrando la misma alegría que yo.
Cuando llego a ellos me giro y dejo de escuchar sus palabras de emoción al contemplar que Airi está aquí, concretamente ayudando a su hermano a levantarse mientras le pregunta visiblemente preocupada si está bien. No sé muy bien por qué, pero me quedo paralizado al verla, y sobre todo al contemplar la mirada que me dirige.
-Eh, Genji. Vámonos de aquí, tenemos que celebrarlo. –Suelta Chuta con una sonrisa, a pesar de que apenas se mantiene en pie solo.
-Ya habrá tiempo para eso. Tengo que irme.
Ignoro los gritos de los dos mientras me alejo de Suzuran, confuso por sentirme culpable y extraño. He ganado al enano, debería estar contento al tener más cerca que nunca la cumbre del instituto, pero la mirada de temor en los ojos de Airi ha desvanecido eso. Joder, ya empezamos con las rayadas. ¿Y cómo se habrá enterado de la pelea? Todo apunta a que Ken se ha ido de la lengua, o se ha dejado engatusar. Hay que joderse.
* * * P.V.S * * *
-¡Tamao! Háblame, por favor. –Solloza Airi mientras está arrodillada ante mi dentro de una clase vacía. Tokio nos contempla alejado unos pasos, con rostro serio. El resto supongo que estará curando sus heridas, y masticando la derrota.
Finalmente él ha sido más fuerte que yo, pero para ser sinceros, no le veo liderando Suzuran; eso es demasiado complejo porque supondría aunarnos a todos bajo la misma bandera, y hay demasiada rivalidad aquí dentro, además de que le falta el respeto de la gente. No basta con ser fuerte y pelear bien; hay que ganarse a las personas.
Eso es lo único que me da esperanza después de haber perdido contra él, pero no puedo evitar estar mosqueado con el mundo, conmigo y con Airi por estar aquí. Odio que me ignore y haga lo que quiera.
Ante el dolor de cabeza que me provoca oírla, decido hablar para ver si decide callarse y largarse de aquí. No es un buen momento para nada.
-Estoy bien. No debes estar aquí, lárgate.
-Tienes que ir al hospital, Tamao. Estás sangrando.
-¡Te he dicho que te largues! ¡No te metas en mis asuntos! –Le grito dejando que el cabreo me domine, sintiendo el dolor aumentar por momentos tras la pérdida de adrenalina después de la batalla. -¡Ocúpate de tu mierda, Airi! ¡Vete con el motero ese de mierda a follar! ¿No es lo que quieres? ¡Olvídame!
Ella me mira con una expresión difícil de describir, puesto que se aguanta las ganas de llorar, e intenta hacer ver que esta enfadada y no dolida por lo que le he dicho. Acto seguido murmura un muy bien y se levanta despacio, alejándose mientras Tokio y yo la seguimos con la mirada.
-Sólo está preocupada por ti. –Comenta Tokio rompiendo el silencio, intentando decirme que he pagado mi frustración con ella. Sé que tiene razón, pero ahora me da igual.
Con dificultad me levanto del suelo emitiendo un quejido de dolor, caminando hasta la puerta para largarme y alejarme de todo aquello, ignorando a mi amigo porque paso de discutir con nadie. Espero que pase pronto este día de mierda.
* * * P.V.A * * *
Intento andar más deprisa mientras me alejo de ese horrible instituto con las lágrimas resbalando frenéticamente por mi cara, llena de frustración e impotencia.
Sólo quería ayudarlo, no meterme en nada. Sólo pretendía apoyarlo porque sé que esto es importante para él. Sólo quería comprobar que ambos estaban bien.
Sé que Tamao está cabreado y no piensa lo que me ha dicho, y esto no es para tanto como para llorar, pero no puedo parar y las ganas cada vez son mayores. Así que sintiéndome idiota y jodida al acumulárseme la rabia de que las cosas salgan mal constantemente, continúo casi corriendo sin mirar atrás.
-¡Airi! ¡espera! –Escucho la voz de Ken gritar a lo lejos, haciendo que me gire para mirarlo correr hacia mí. Enseguida prosigo con mi camino; no tengo ganas de hablar.
El hombre llega hasta mí después de un sprint, y me detiene posicionándose delante, dejando a medias su pregunta cuando me ve llorar. Su expresión cambia y con voz suave empieza a hablarme.
-¿Qué te pasa? ¿Ha ocurrido algo grave? ¿Están bien?
Asiento para responder a su última pregunta mientras intento no mirarle, y continúa haciendo preguntas con preocupación.
-Ken, no ha pasado nada. Ha ganado Genji, y aquí todo el mundo es idiota. –Sollozo como una niña pequeña y el cambia de expresión un momento al enterarse de la gran noticia.
-Te dije que era mejor que no vinieras. Venga, vámonos. Vamos a buscar a Genji.
No me resisto y empiezo a caminar mientras él me empuja suavemente por la espalda, a la vez que intenta darme palabras de ánimo para que me calme.
Tras un instante meditando en todo lo que puede venir después de esto, hablo intentando limpiar mis lágrimas, ignorando las preguntas de Ken sobre el por qué de mi situación actual.
-Ahora que Genji ha ganado ¿Qué va a pasar?
-No tienes que preocuparte. Todo seguirá igual; simplemente él dominará Suzuran. Aunque primero debe hacerse con la confianza y respeto de todos. Verás como él y tu hermano acaban llevándose bien.
-Seguramente se odiarán más de lo que lo hacen ahora. A Tamao él le parece un idiota que no razona. No le aceptará como su líder nunca, y yo pagaré las consecuencias también.
-No, verás como todo se acaba arreglando. Yo me encargaré de eso, tranquila. Genji no se alejará de ti; ¿No has visto cómo te mira? –Añade con una sonrisa mientras me abraza por un hombro, apretándome contra él.
Al llegar a las calles llenas de tiendas, alejados de Suzuran al fin, encontramos a Genji sentado en un banco, o mejor dicho casi tumbado en él. Como de costumbre está fumando, contemplando el cielo con la mirada perdida en la infinitud.
-¡Eh, Genji! –Grita Ken haciendo que mire hacia nosotros, cambiando su expresión. Parece algo preocupado. Ken se aleja de mí para acercarse al chico, quien se incorpora. -¡Enhorabuena! ¿Cómo estás?
-Bien, Ken.
-¡Vaya! Deberíamos llevarte a un médico, esto necesita puntos.
-Estoy bien. –Susurra, tirando la colilla al suelo, pasándose después la mano por el pelo, echándoselo hacia atrás para quitárselo de la cara. En ese momento se fija en mí, y yo no puedo evitar que mis lágrimas fluyan más.
Genji pone cara de no entender qué ocurre y se levanta, mientras Ken se gira para mirarme y decirme que todo ha pasado ya, y mañana me sentiré mejor tras una noche de juerga.
Finalmente, y no sé muy bien por qué, Genji susurra con extrañeza y confusión que lo siente. No sé a qué se refiere, pero no me importa, y automáticamente después algo en mi interior cambia haciendo que me sienta mejor.
Como una idiota lloro con más intensidad, haciendo que ambos hombres flipen un instante, intercambiando una fugaz mirada. Es entonces cuando yo avanzo hacia Genji con velocidad, abrazándolo con fuerza mientras dejo que todo salga al exterior.
Puedo observar de refilón al desenterrar la cara del pecho de Genji que este mira a Ken, pero el hombre niega con la cabeza y una expresión de ternura, haciéndole entender que aquello es lo que debe hacer, y todo está bien.
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I wanna change
FanfictionGenji intenta hacerse con el liderazgo de Suzuran en el último año luchando contra Serizawa, y todos los problemas que se van sumando, descubriendo que unir a los cuervos es más difícil de lo esperado, sobre todo, cuando tendrá que lidiar con sus se...
