Capítulo 63
* * * P.V.A * * *
Hundo las uñas en la espalda desnuda de Narumi mientras aprieto los ojos con fuerza para concentrarme a la vez que él me penetra, pero soy incapaz de dejar de pensar y sentirme horrible por dentro. No obstante me muerdo el labio para soportar el dolor tanto físico como mental, obligándome a dejar de pensar en Genji.
Cuando él termina y gime de placer después de eyacular, sale de dentro de mí, posicionándose a mi lado en su cama, y yo finjo una sonrisa cuando me mira mientras trata de recuperar la respiración. La sensación de patetismo es enorme.
-¿Qué tal? ¿Te ha gustado?
Yo asiento mientras lucho con todas mis fuerzas por sonreír y fingir que todo va bien, pero siento como mis ojos se anegan en lágrimas. No soy capaz de retenerlas y me incorporo rápidamente para evitar que me vea, pero es tarde para ello.
-Eh, ¿qué te pasa? –Me pregunta mientras se incorpora y me abraza con suavidad.
-Nada. No lo sé –Miento descaradamente, sintiéndome peor por momentos-. Sólo estoy un poco desanimada hoy, perdona.
Trato de limpiar mis lágrimas mientras él me dice que todo está bien, pero lo cierto es que sus palabras agrandan el vacío en mi pecho, al igual que mi culpabilidad.
Me siento como una mierda, incapaz de tener el valor de contarle la verdad después de varios días desde lo del bar; incapaz de dejar de pensar en el idiota de Genji, incapaz de dejar de pensar en él, porque lo quiero a pesar de toda esto. Por Dios, si ni siquiera he sido capaz de hacerlo con quien se supone es mi novio porque no puedo dejar de pensar en él y en lo que hicimos...
Esto es tan triste que no encuentro la palabra para describirlo. Estoy llorando por querer estar con él, por la impotencia y la rabia que me da todo esto, y por la terrible sensación de ser un ser humano horrendo y acorralado entre el bien y el mal.
Rebusco entre las sábanas mi ropa, empezando a vestirme lo más rápido que puedo mientras me disculpo con Narumi, a la vez que limpio el rastro de mi llanto, al fin bajo control tras unos minutos. Tengo que dejar de pensar.
-¿Te vas ya? Aún es pronto. –Murmura él mientras se incorpora para quedar sentado sobre el colchón cuando yo ya he salido de la cama.
-Debo estudiar, llevo algo de retraso. Lo siento mucho.
No lo miro, fingiendo que todo está bien y no estoy deseando salir de allí como alma que lleva el diablo. Él vuelve a hablar con su característica calma.
-Está bien, no tienes que disculparte por todo. Airi –Dice tras un silencio, con una seriedad que me asusta y me hace mirarlo a los ojos-. ¿Hay algo de lo que quieras hablar? ¿Quieres decirme algo?
Enmudezco ante su pregunta, y puedo asegurar que me ha cambiado el semblante de una forma radical, aunque sólo haya sido por dos breves segundos. Lucho por sonreír de la mejor manera que puedo a la par que respondo.
-Todo está bien. Tengo que irme, lo siento.
Vuelvo a esbozar una sonrisa tensa y falsa mientras termino de abrocharme los pantalones negros a toda prisa, saliendo de allí aún sintiendo la mirada extrañada de Narumi. Dios... esto no esta nada bien, soy una cobarde.
Mientras camino con velocidad por el barrio dirigiéndome a la estación de tren más cercana, dejando que de nuevo ese llanto lleno de frustración y amargura se apodere de mí, aquella última frase vuelve a mi mente y reflexiono con miedo.
¿Por qué ha dicho eso? Sonaba a que sabía algo, pero eso es imposible... además, no creo que fuera a haber ocurrido todo con aquella normalidad por su parte si así fuera. Creo que estoy montándome una paranoia, pero quién sabe.
No, joder ¡Borra esa de tu mente, Airi! ¡Hay cosas más importantes! Como por ejemplo que piense en echarle valor a esto y afronte mi responsabilidad, y en que me aclare de una jodida vez.
Siempre llego al mismo callejón sin salida ante tal planteamiento. Me engaño muchas veces, y ahora me doy cuenta del todo después de no haber podido avanzar y superar ese bache en mi vida que tiene nombre propio.
A pesar de todo lo capullo que es y seguirá siendo, de lo insufrible de su personalidad en muchos sentidos, no puedo escapar de él. Y lo peor es que no quiero hacerlo en el fondo. Me encanta y lo odio con la misma intensidad, y no sé cómo gestionar tanta incomprensión.
Con la cabeza viajando a tanta velocidad en dirección a lo absurdo y al sentimiento de culpa, me rindo y sigo llorando mientras me pongo rumbo a casa, a intentar hacer algo para dejar de pensar.
Avanzo por mi manzana con paso lento y desganado mientras rebusco las llaves de casa sin mucho afán en mi bolsobandolera, cuando escucho la voz de Ruka a unos metros de distancia.
-¡Airi! Hace días que no te veía. –Agrega cuando llega rápido a mi lado, desdibujando su sonrisa a medida que pasan los segundos y escudriña mi cara-. ¿Qué ha pasado?
La miro a los ojos mientras trato de articular palabra a la vez que intento buscar las correctas, pero lo único que siento es un gran nudo en la garganta y la humedad en mis ojos nuevamente.
-Lo siento.
Ante aquella única frase que puedo pronunciar antes de echarme a llorar, Ruka me envuelve en sus brazos tratando de hablar con calma, diciéndome que me acompañará a casa para que hablemos tranquilamente, si quiero hacerlo.
Asiento y me dejo guiar mientras rebusco los pañuelos en mi mochila, dejando que el silencio se haga protagonista hasta que llegamos frente a mi puerta, y ella abre después de cogerme las llaves.
Me siento frente a la mesa de mi pequeño salón, y Ruka pronto se posiciona a mi lado mientras posa su mano en mi espalda. Cuando logro recobra la compostura lo suficiente como para no sollozar, hablo.
-Lo siento.
-No pasa nada, tranquila. ¿Dime, qué ocurre?
-Genji y yo nos enrollamos hace días. ¿Recuerdas que te lo dije? –Murmuro mientras ella asiente, y aparto la vista de sus ojos con vergüenza-. Pues anteayer lo hicimos en el bar.
-¿Quieres decir que tú y él...?
Asiento muerta de vergüenza y culpabilidad tras una breve mirada, y sorbo antes de hablar sin mirarla.
-No he sido capaz de decirle la verdad a Narumi, sobre nada. Y siento que lo estoy utilizando para olvidarme de Genji. Pero en realidad nunca he pretendido utilizarlo, esto no es como lo de Shun. Yo realmente lo aprecio. De verdad que he intentado pasar página, pero no puedo y me siento fatal.
Airi –agrega ella con dulzura tras unos minutos-, sé que lo has intentado, y que la culpa no es sólo tuya porque me has contado la historia. Pero debes parar cuanto antes y ser sincera, también contigo misma. Aunque sea de una forma inconsciente y no a mala fe, has utilizado a Narumi.
-Sí, lo sé. Aunque fuera al principio para tratar de distraer la mente. –Digo con sinceridad, mirándola de nuevo.
-Sí. Y ahora que sabes que no puedes pasar de Genji, y después de lo que ha pasado, deberías ser sincera con Narumi para que sufra lo menos posible. Si no llegaras a quererlo de la forma que se merece, si no puedes dejar de pensar en Genji, deberíais cortar.
-Lo sé, pero soy una cobarde y ni me atrevo a mirarlo a la cara. ¿Qué voy a decirle? ¿Cómo? –Lloro mientras hablo en voz baja.
-Dile la verdad, lo que sientes. Demuéstrale que en realidad, y aunque sea difícil de aceptar desde su postura, no has pretendido burlarte de él y lo has querido.
Yo limpio las lágrimas que aún escapan de mis ojos mientras asiento, sabiendo que tiene toda la razón del mundo y debo echarle valor. No por mí, sino por él. En estos momentos yo soy la que menos merece ningún tipo de consideración, y la vida me lo demuestra con estas circunstancias.
-Gracias, Ruka. Muchas gracias.
Ella sonríe cuando le agradezco, y vuelve a frotar mi espalda en señal de apoyo, recordándome que para esas cosas están los amigos. Aquello logra sacarme la primera sonrisa del día.
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I wanna change
FanfictionGenji intenta hacerse con el liderazgo de Suzuran en el último año luchando contra Serizawa, y todos los problemas que se van sumando, descubriendo que unir a los cuervos es más difícil de lo esperado, sobre todo, cuando tendrá que lidiar con sus se...
