Capítulo 34

26 2 0
                                        

Capítulo 34

* * * P.V.G * * *

Camino entrando en Suzuran con la cabeza alta mientras fumo, aparentando total indiferencia hacia las miradas y murmullos de la gente que me ve pasar después de lo que sucedió hace dos días.

Podría haberme quedado más tiempo en el hospital, pero soy lo bastante fuerte como para volver a la normalidad, ya que he soportado antes dolores como este, y todo está bien como para seguir más tiempo en observación. Además, aquí hay mucho que arreglar aún, y paso de que la gente se crea que me he acojonado después de la paliza de Serizawa.

Sé que tengo que hablar con él para que apartemos lo personal, y así poder centrarnos en lo que nos ocupa aquí; mi cabeza está dando vueltas desde el incidente pensando en qué decir y de qué manera. Espero que se haya calmado y esté de acuerdo, porque sino esto va a convertirse en una batalla constante mientras el resto cuchichea a nuestras espaldas sobre si sigo o no tirándome a su hermana.

Mientras ando por uno de los patios me encuentro de frente con Makise, que pone cara seria y sorprendida al verme, acercándose rápido para hablarme. Su tono vacila.

-Genji, ¿estás bien? No te esperábamos tan pronto.

-Estoy bien. ¿Hay algo nuevo? –Pregunto indiferente alejando el tema, mientras él sigue mirándome con la misma expresión confusa.

-No. Todo ha estado en calma desde lo que pasó. Oye, lo de Serizawa...

-Lo que pasó con Serizawa no influye en que ganamos a su bando. Ese tema es nuestro, y no tiene que ver con el instituto, así que al que abra la boca sobre el tema se la cerraré. –Le amenazo, mirándole fijamente mientras asiente con seriedad.

-Bien. Te pongo sobre aviso de que se ha hablado mucho sobre eso, y sobre que Serizawa te ha vencido y no te ven como un líder. Vamos a tener que empezar de nuevo.

-Pues lo haremos y les cerraremos la puta boca. Voy a buscar a Tamao.

Antes de que pueda quejarse y decirme que no es buena idea, porque los ánimos podrían seguir caldeados, me dispongo a continuar con mi camino cuando Serizawa aparecer junto a Tokio. En cuanto me ven se paran en seco y el enano habla.

-¿Podemos hablar? –Pregunta sin muchas ganas, y con rabia en los ojos.

-Claro, te iba a buscar ahora mismo.

-Dejadnos solos.

Makise y Tokio se miran un segundo sin convencimiento ante el comentario de Tamao, hasta que su amigo interviene en un murmullo.

-Igual no es buena idea, Tamao...

-Dejadnos. –Agrego yo con voz firme, asintiendo mientras miro a Makise y comienza a alejarse, y tras él, Tokio con cara de no molarle aquello.

Hay unos instantes de silencio muy tensos mientras continuamos mirándonos a la cara, entonces dejo de darle vueltas al tema y empiezo a hablar.

-Creo que debemos dejar nuestros temas personales lejos de aquí. Estos tíos no tienen por qué enterarse de nada que no tenga que ver con Suzuran.

-Estoy de acuerdo, no quiero que la humillación de mi hermana sea la comidilla de este sitio. La cagué al buscarte aquí, reconozco que eso es mi culpa. Pero no me arrepiento de lo que hice, y cuando estés recuperado del todo te demostraré que puedo ganarte otra vez, y volver a hacer que todos me vean como el líder.

-Me parece muy bien, pero no tendrás tanta suerte porque no me pillarás con la cabeza en otro sitio.

Tamao cambia de expresión, y su cara se compunge en una mueca de extrañeza. Después de unos instantes habla, mientras yo enciendo un cigarro y me alejo, volviéndome a parar para mirarle.

-¿Cómo es que la salvaste de Shun, y por qué?

-No planeé que la atacaran para ganármela al salvarla, si es lo que piensas. Vi cosas raras que me hicieron pensar que iban a hacerle algo, y la busqué. Aunque no te lo creas, no soy tan cabrón.

-Quién lo diría cuando la utilizas para poder follar y después la mandas a la mierda.

No sé por qué me jode tanto que me diga eso y hace que me sienta mal conmigo mismo, y algo triste al pensar en que no volveré a verla más. No puedo contenerme, porque es mentira lo que le dije a Airi, y hablo sin pensar, atenazado por la impotencia.

-Si le dije eso fue para que pasara de mí. No puedo darle lo que quiere, y no se merece estar pasándolo mal eternamente. Es lo mejor.

Sin esperar a que diga nada, ni importarme tan siquiera, me alejo rápido del lugar para centrarme en Suzuran y rehacer de nuevo el plan de ganarme a su gente.

                                             *                        *                           *                        *

Doy gracias porque Ruka no esté aún en el bar, que todavía está vacío al ser sólo las 7, y así ahorrarme miradas y palabras llenas de odio y confusión por lo que le he hecho a su amiga. También agradezco que Ushiyama haya optado por esquivar el tema, y porque Ken no esté aquí.

Pronto tengo que tragarme mis palabras cuando veo a Ken entrar en el lugar buscándome con la mirada, para después acercarse hasta a mí con una sonrisa moderada y contenida. Se nota que está tenso e incómodo; yo también, y ambos sabemos por qué.

-¡Hey, Genji! ¿Cómo estás? Makise me contó todo lo ocurrido... menudo susto.

-Estoy bien, Ken. No hay por qué preocuparse. –Respondo sin ganas, para después beber.

-También me ha contado lo que ocurre en el instituto.

-Lo solucionaré volviendo a ganarle. –Agrego rápidamente con convencimiento, mientras una parte de mí me pide que le pregunte por Airi, para saber qué ha sido de ella. Enseguida me siento idiota y nervioso.

-Bueno, arreglaremos lo de Suzuran, ya lo verás. No tienes que preocuparte.

Veo que él está igualmente algo preocupado, y supongo que es porque quiere hablar del maldito tema, que apenas me deja escuchar a Ken porque igualmente golpea mi mente una y otra vez. Bebo de nuevo con ansias para echarle huevos, tratando de sonar indiferente.

-¿Sabes algo de Airi?

Su tono se vuelve serio y apagado, respondiendo después de unos instantes en silencio.

-No ha parecido por aquí desde el incidente... lo único que sé de ella es que está bastante afectada, y lo sé por lo que me cuenta Ruka, a la única que deja acercársele.

No puedo aplacar ese deje de culpabilidad que hay en mi interior y me tiene muy cabreado, así que vuelvo a beber mientras trato de aparentar que estoy bien y no me perturba el tema. Ken interviene con velocidad.

-Pero, Genji... ¿Por qué le dijiste eso? ¿Por qué quieres distanciarte si te gusta?

-Déjame, Ken. No te importa.

-¡Claro qué sí, eres mi amigo, te veo sufrir! Responde y no trates de engañarme diciendo que ella te da igual, porque no se lo cree nadie. Estás cometiendo un error, Genji. Estar solo es lo peor, créeme.

Sintiendo que pierdo los nervios por sentirme idiota, jodido y al corriente de todo porque lo he provocado yo, aunque una parte de mí sabe que tampoco quiere esta situación, me levanto con rapidez y salgo dirigiéndome a la puerta, mientras Ken me grita.

-¡No puedes huir siempre de esto! ¡Genji, hazme caso, debes ser sincero contigo mismo!

Doy un portazo con enfado al salir del bar, harto de que la gente se meta en mis asuntos cuando nadie ha pedido su opinión. Bastante tengo ya con soportar mi puta conciencia y pensar en ella sin quererlo.

Resoplo con cansancio y cabreo mientras camino lejos del barrio, insultándome interiormente por nenaza, poniendo mi cabeza en orden en el tema que me ocupa e importa: Suzuran.

Voy a ser el líder de ese sitio empleándome a fondo, y en menos de dos semanas volveré a ser el primero, y empezaré a hacerme respetar.

Lo de Airi no tiene marcha atrás, es lo mejor y por fin estoy solo sin preocupaciones. Dentro de unos días ni me acordaré de ella y todo volverá a ser como antes.

I wanna changeHistorias para obsesionarse. Descúbrelo ahora