Capítulo 48

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Capítulo 48

* * * P.V.S * * *

Oigo unos gritos fuera. Algún tío está insultando a Genji.

Tokaji, Tokio, los Mikami y yo nos acercamos a las ventanas de la clase para observar lo que está pasando en el patio delantero. Uno de segundo camina muy rápido hacia Genji, quien acaba de llegar solo al instituto.

Él lo ignora hasta que el de segundo vuelve a hablar antes de llegar a escasos pasos de él.

-¡Eres un gilipollas! Por tu culpa ahora todos pagaremos las consecuencias con Housen. ¡Ayer les dieron una paliza a los de la clase C de segundo! ¡Hiroshi está grave en el hospital! ¡Si eres tan duro ve a que te maten a ti!

El tío no se corta un pelo, y llega hasta Takiya y le da un puñetazo, que intuyo Genji no ha esquivado a propósito, pero no le deja ir más lejos y le devuelve el golpe con furia, tirándolo hacia atrás. Un segundo después el de segundo se levanta con dificultad, encarándolo aún.

-Serás fuerte, pero eres un líder de mierda. Y si los de Housen no acaban partiéndote la cara, lo haremos los cuervos.

Eso me ha dolido hasta a mí. Veo que Genji intenta aguantar el tipo, y suelta al chico de la pechera al haber quedado K.O. tras el comentario, y supongo que también por toda la mierda que tiene encima. Con un tono frío, haciendo como si no le importase una mierda nada, le responde.

-Me voy a ocupar de esos tíos yo solo. No necesito a nadie.

Acto seguido, Genji sigue su camino mientras se lleva la mano al labio, limpiando con enfado la sangre que mana de él. Un minuto después se pierde de nuestra vista y volvemos a nuestros sitios, pensativos.

-Esto está hecho, Serizawa. –Habla Tokaji. -Nadie salvo su grupito lo apoya, y después de lo de Housen no levantará cabeza. Debemos ser más rápidos y solucionar el problema, así volverás a ser el número uno.

-Nos falta gente para enfrentarnos a Housen. Y ya veis cómo se las están gastando. Vamos a quedar muy pocos y perderemos si luchamos. –Comento mientras saco un cigarro. Tokio toma la palabra.

-¿Y qué propones que hagamos?

-Creo que debemos primero recuperar posiciones aquí mientras intentamos que esos cabrones no nos linches por las calles. Después iremos a derrotarlos.

-¿Volveremos a pelear contra Genji?

-No, Tokaji. –Respondo con calma, mirando mi cigarro. –No será necesario, ya lo has visto. Intentemos recuperar clases, chicos.

Todos asienten con ganas ante la propuesta, y yo me llevo el cigarro a los labios mientras esbozo una sonrisa. A pesar de estar bien jodidos por las circunstancias, tenemos las mejores cartas para ganar esta vez.

Salgo de la clase junto con Tokio en busca de Izaki para resolver la incertidumbre que hay a su alrededor, cuando nos encontramos con Genji en las escaleras. Está sentado en un escalón fumando y hablando por el móvil, el cual guarda tras unos instantes. Nosotros seguimos allí de pie a propósito, mirándolo.

-¿Qué? –Pregunta borde mientras alza la vista hacia mí.

-¿Sabes que también han atacado a los de la D? Fue anoche mientras jugaban al baloncesto.

-Cállate y déjame.

No dejo de mirarlo mientras él vuelve a bajar la mirada, fumando con desgana. Pero no me corto, hoy tengo ganas de hacerle sentir todo el peso de la responsabilidad que rehuye, con lo que vuelvo a hablar.

-Esto se te está yendo de las manos. Los siguientes podrían ser tus amigos. Vamos, Tokio.

Acto seguido continuamos bajando las escaleras, y noto al mirarlo por última vez que está jodido y abrumado por toda la mierda que se le viene encima. Todo esto será la prueba de fuego que deberá superar si de verás quiere y puede ser el número uno de este sitio y reinar sobre los cuervos.

                                                   *                          *                             *                               *

Mientras camino cuando ya ha anochecido miro el reloj, comprobando que son cerca de las 10, con lo que Airi debe de haber llegado a casa ya, y aún le debe faltar como una hora para acostarse.

Me siento algo mal por no haberla visto desde hace más de una semana, pero en mi defensa diré que no me sentía capaz de estar con ella y no soltarle lo de Genji al verla tan distinta a lo que de verdad debería ser.

No entiendo como puede seguir aún jodida por él... en serio, me parece absurdo cuando es tan evidente que a Genji sólo le importa Genji.

Lo único bueno que tiene su estado es que pasa de preguntarme acerca de Suzuran y lo que nos traemos entre manos, y es todo un alivio teniendo en cuenta todo lo que se está complicando el panorama. Sólo espero que pueda seguir viviendo en la ignorancia lo suficiente como para que no se le junte nada. Airi siempre ha sido demasiado alarmista y dramática.

Cuando llamo a su puerta, miro mis pies mientras carraspeo y aprieto los puños un par de veces, alejando toda preocupación del instituto de mi cabeza para centrarme en mi hermana.

Al abrir la puerta alzo los ojos y la sorpresa me invade al contemplar a Airi. Sus ojos están rojos e hinchados como hace varias semanas al ocurrir todo lo de Genji, vuelve a tener un color paliducho horrible y la mirada vacía y llena de tristeza. ¿Qué cojones ha pasado?

-Airi... ¿Qué ha pasado? –Le pregunto escudriñando su cara, mientras la preocupación aumenta por momentos. Ella me hace un gesto para que pase pero no abre la boca.

Nos sentamos en el suelo, el uno frente al otro alrededor de la mesa del salón, y me contesta lentamente tras haber vuelto a preguntarle.

-Ayer estuve en el bar.

-¿Y? –Interrumpo su silencio con impaciencia. -¿Genji te dijo algo?

-No, no hablamos. Yo estaba con un amigo y él...

-Dios, Airi. ¡Suéltalo! –Le ruego con impaciencia, viendo como sus ojos están brillantes.

-Él se estaba liando con una chica, Tamao.

Me cuesta creer aquello después de conocer lo que el propio Genji me contó. Parecía seguro de no querer nada con nadie, y aún así mira por donde sale.

Miro de soslayo a Airi, que limpia una lágrima que ha corrido por su mejilla, y siento que no entiendo nada y que este tema empieza a mosquearme. Instintivamente pienso en las conversaciones con Tokio. Qué equivocados estábamos, pero entonces pienso en lo que él me diría, y mi mente también comienza a sospechar.

Quizás se sienta tan perdido que ha recurrido a la típica distracción de enrollarse con quien pille para abstraerse de todos los problemas. Eso es lo único que encaja con el pesar que parecía mostrar cuando me contó la verdad.

-¡Soy tan idiota por estar así por alguien que se merece tan poco! A él nunca le he importado nada, es más que evidente, y yo mientras aquí llorando.

Vuelvo a la tierra con su lamento mientras rompe a llorar con rabia, y me siento fatal, en medio de una enorme encrucijada.

-Airi, olvídalo, no vale la pena. Quizás las cosas no sean tan duras como piensas. ¿No decías que quería hablarte?

-Seguramente para reírse de mí, visto lo visto.

-Venga, sabes que no es así. Estabas superando esto, lo tenías claro. ¿Qué más da que se enrolle con otra? –Digo tratando de convencerla, pero sigue en estado de histeria.

-¡Por que lo quiero y no puedo estar con él, Tamao! No entiendes lo que es que alguien te haya engañado mientras tú has vivido otra historia. No se puede superar eso nunca. Yo creía que le importaba, incluso que le gustaba, y todo era mentira.

-No era mentira, Airi. –Suelto rápido casi sin dejarla acabar, no aguantando más verla desbordada. Ella deja de sollozar y me mira atónita, sin entender.

-¿Por qué dices eso? Qué sabrás tú...

-Genji me lo dijo. Sólo te trató así para que te alejaras de él de una vez. No quiere hacerte daño ni puede darte lo que quieres. Ese día en el bar iba disculparse por las formas.

Ella deja de llorar de inmediato intentando asimilar aquello, mirándome con la boca entreabierta, y los pensamientos perdidos en cientos de preguntas que deben estar saltando en su cabeza.

A saber qué cojones va a pasar a partir de aquí.

I wanna changeHistorias para obsesionarse. Descúbrelo ahora