Capítulo 66
* * * P.V.A * * *
Cuando consigo salir del estupor y la impresión que me da aquella imagen de Genji tirado en el suelo, con la cara llena de sangre, heridas e hinchazón, intentando levantarse mientras Narumi le sigue golpeando con brutalidad, salgo corriendo hacia ellos y las lágrimas empiezan a brotar de mis ojos.
-¡Narumi, para, por favor!
Los chicos de Housen hacen tapón para que no llegue a ellos, y la histeria empieza a apoderarse de mí mientras continúo escuchando los quejidos y los golpes, a la vez que intento avanzar entre la marea de uniformes blancos, pero ellos me empujan con fuerza hasta que me tiran al suelo.
Me levanto al instante, no desistiendo en gritarle a Narumi aunque me ignore, pero sus chicos vuelven a detenerme el paso, no conformándose sólo con eso está vez.
Dos tíos me agarran de los brazos, levantándome del suelo mientras me alejan de allí entre gritos y pataleos, y me sueltan bruscamente parándose delante de mí para impedirme volver a acercarme.
De repente me siento bloqueada y llena de miedo, el cual crece junto con aquella parálisis, cuando veo a Genji rodar por el suelo tras ser derribado mientras Taiga le grita que se levante. Tengo que hacer algo, y no sé el qué...
Mi mente da con una idea, y tras rogar interiormente porque no mate a Genji antes de que vuelva, salgo corriendo hacia Suzuran con todas mis ganas.
Lucho por no ahogarme con mi llanto mientras corro veloz buscando una entrada, rodeando por lo que parece la parte trasera a la entrada principal, empezando a escuchar voces pronto, con alivio.
Veo a lo lejos a un grupo de chicos levantarse de unos sofás en aquella parte del patio para resguardarse de la lluvia que empieza a ser más fuerte, y pronto distingo a mi hermano entre ellos, y a su amigo Tokio. Corro esprintando para llegar a ellos, cayéndome al suelo tras tropezar cuando estoy a unos metros.
-¡Ayuda, por favor! ¡Tenéis que ayudarme! –Grito entre jadeos y sollozos mientras todos me miran flipando, y Tamao corre hasta mí.
-¡¿Airi, qué pasa?! –Pregunta preocupado mientras me agarra, y ambos nos quedamos de rodillas en el suelo, el uno frente al otro. Yo vuelvo a alzar la voz agarrándole de la chaqueta.
-¡Va a matar a Genji, le está dando una paliza!
-¡¿Quién!?
-¡Narumi, en el decampado. Hay muchos tíos allí!
Mi hermano se levanta de inmediato, haciendo un gesto a sus colegas con la mano para que le sigan, a la vez que le dice a Tokio que se quede conmigo.
Me levanto mientras se alejan, y me dispongo a seguirlos cuando Tokio me detiene al pararse frente a mí.
-¡No podemos quedarnos aquí! –Lloro implorándole seguirlos, y él echa una fugaz vistazo a sus amigos, volviendo a centrar sus ojos en mí mientras aprieta la mandíbula.
-Está bien. Pero no intentes entrometerte y quédate conmigo, ¿de acuerdo? Por favor. –Agrega intentando no sonar muy descortés.
Yo asiento rápido, no pudiendo continuar aguantando el miedo que la incertidumbre me provoca, y ambos salimos corriendo para alcanzar a mi hermano y sus amigos sin decir nada, quedándonos detrás.
Mi corazón se acelera más si cabe cuando llegamos al descampado y no veo más que un borrón de uniformes blancos donde no distingo a nadie, ni lo que ocurre. Pronto encuentro a Narumi entre la masa de Housen, quien se queda parado al ver a mi hermano, y con un gesto hace que sus esbirros se estén quietos y queden detrás.
Instintivamente amago con avanzar hacia ellos cuando veo a Genji inconsciente en el suelo, olvidado a un lado ahora que los de Suzuran han llegado. Tokio me agarra de un brazo para detenerme, y yo me muerdo el labio fuerte para no perder los nervios.
-Esto no tiene que ver con Suzuran, Serizawa. Teníamos una cuenta pendiente –Dice Narumi, mirando a mi hermano con una tranquilidad que me hace estremecer-. Nuestros institutos pelearán cuando él se recupere, díselo.
Tamao no habla, sólo le sostiene la mirada hasta que él le dice a sus compañeros que se marchan, y los calvos empiezan a avanzar rápido mientras Narumi se queda el último para abandonar el lugar.
Le observo avanzar hacia mí con firmeza y calma, pero su rostro está serio y aún conserva aquel deje de enfado que me hace perder la respiración al pensar en todo lo que acaba de pasar.
Me fijo en que su camiseta blanca está manchada de sangre, al igual que sus manos y cara, y la gran mayoría no es suya. De repente se para al llegar a mi altura y empieza a hablar con un tono gélido, que nunca había oído en él y me hace estremecer al instante.
-He sabido todo desde prácticamente el principio, porque algunos de Housen os vieron besándoos después de que pasara lo del hospital. A partir de ahí he estado vigilando, y no me he equivocado en lo que pensaba: eres una persona ruin y cobarde, Airi. No esperaba que fueras a callarte, y mucho menos que fueras a continuar con toda esa mierda mientras fingías conmigo. –De pronto guarda silencio aún mirándome de esa forma, mientras me siento como una mierda por que tiene toda la razón. Habla de nuevo clavando sus ojos en los míos-. Hemos terminado. Ya puedes seguir tirándotelo sin joder a nadie.
No puedo conseguir que mis lágrimas dejen de fluir con ganas ante tal dolor y sensación de culpabilidad, mientras observo como Narumi se aleja con velocidad y cabreo, y el ambiente queda envuelto en un total silencio que rompe pronto mi llanto.
Tokio pone su mano en mi espalda levemente, y siento que un instante después mi hermano se ha acercado, porque escucho su voz mientras yo lloro con la cara enterrada en las manos.
-Llevaos a Genji dentro, Tokio. Airi. –Me dice mientras escucho los pasos de su amigo alejarse, y me obligo a mirarle.
-Lo siento mucho. No sabía que él... todo esto no debería haber pasado. –Lloro con angustia, y él toma la palabra con templanza.
-Está bien, ya no hay vuelta atrás. Vamos, ahora tienes que ir a casa. No es buena idea que te quedes aquí.
-¿Y si le pasa algo? ¿Cómo está Genji? Casi lo mata por mi culpa, Tamao.
-Genji está bien, tranquilízate. –Agrega con firmeza mientras me sujeta de los hombros, haciendo que lo mire para dejar de contemplar como dos de sus amigos se lo llevan de allí.
-No es verdad, Tamao. Yo...
Soy incapaz de terminar la frase porque mi cerebro deja de responderme, y lo único que puedo hacer es llorar como una niña pequeña y perdida, y dejarme abrazar por mi hermano mientras vuelve a hablar, y deshace el abrazo tras un segundo para empezar a obligarme a caminar junto a él, lejos de allí.
-Todo volverá a la normalidad. Genji estará bien. Voy a llevarte a casa.
-No quería hacerle eso a Narumi. Quería contarle la verdad. –Sollozo cuando el tema vuelve a mi mente, pensando en lo mal que debe haberse sentido él.
-Taiga lo superará, no te preocupes ahora por eso. Podrás pedirle perdón cuando todo se calme.
-No creo que quiere volver a hablarme nunca más. Ha salido todo tan mal...
-Aunque no quiera escucharte puedes hacerle llegar tu perdón de otra forma, todo se verá más adelante. Toma, fuma. –Dice sacando su paquete de tabaco y encendiéndose un cigarro, pasándomelo después.
No me apetece fumar, sólo seguir llorando y hundirme con mis propias lágrimas hasta que todo acabe, así que ignoro a mi hermano, quien se lleva el pitillo a la boca y lo sostiene con ella para tener las manos libres. Un segundo después hace que nos detengamos cuando me abraza de nuevo, pero está vez sin decir nada.
-Tienes que dejar de pensar, Airi. –Me dice con firmeza cuando nos separamos, y fija sus ojos en los míos-. Tú no eres débil. La has cagado y todo se ha ido a la mierda, vale. Pero podrás con ello y saldrás adelante pase lo que pase. Ahora mismo pensar en lo que podría suceder no te vale de nada.
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I wanna change
FanfictionGenji intenta hacerse con el liderazgo de Suzuran en el último año luchando contra Serizawa, y todos los problemas que se van sumando, descubriendo que unir a los cuervos es más difícil de lo esperado, sobre todo, cuando tendrá que lidiar con sus se...
