Capítulo 79

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Capítulo 79 (penúltimo)

* * * P.V.A * * *

Mientras camino hacia la estación tras salir del trabajo saco el móvil, y busco el número de mi madre para ser yo la que por una vez contacte con ella, tal y como prometí hace mucho, sin llevarlo acabo hasta ahora.

Aprovecho que estoy tranquila y de buen humor para hacer la llamada, sintiendo calor mientras camino, desabrochando la cremallera de mi chaqueta. Qué bien, el frío invernal se está empezando a marchar y la primavera está a la vuelta de la esquina al fin.

Marco y espero paciente la respuesta al otro lado, escuchando poco después la voz suave de mi madre al otro lado.

-Airi. Hola, hija. ¿Pasa algo?

-No, sólo te llamo para ver cómo van las cosas por Nagoya. –Respondo con un poco de culpabilidad ante su pregunta. Va pensar que no me importa, y no es verdad.

-Va todo bien. Tu padre está en el trabajo, y parece que las cosas están yendo muy bien y van a firmar un acuerdo importante con unos clientes muy poderosos.

De repente dejo de escuchar cuando entrando en la estación de tren, veo a Narumi cerca de mi posición, y ambos nos quedamos contemplando unos instantes muy incómodos. En sus ojos aún parece brillar un deje de furia y rencor, y no lo culpo.

No pasa mucho cuando él sigue su camino adentrándose en el lugar, mientras yo sigo parada con el teléfono en la oreja, pero perdida en mis pensamientos de remordimiento y lástima, y una sensación de tener una espina clavada de la que quiero librarme, pero no sé si es adecuado hacerlo. Él no querrá ni verme.

-¿Airi, estás ahí? ¿Qué pasa? –Pregunta mi madre, haciendo que vuelva a la conversación.

-Sí. Perdóname –Respondo no muy convencida, reanudando la marcha mientras pienso velozmente-. Oye mamá, te llamo luego. Tengo colgar un momento, lo siento.

Casi no le doy tiempo a despedirse cuando cuelgo, y guardo rápido el móvil en el bolso para salir corriendo en la dirección que lo hizo Narumi. Tengo que intentar disculparme, puede que sea ahora o nunca, y aunque la casi certeza de que me mande a la mierda de forma poco agradable está ahí, no puedo echarme atrás.

Corro por la estación intentando encontrarlo entre la multitud, cuando girando por uno de los pasillos que conducen a uno de los andenes, distingo el blanco uniforme de Housen.

Cuando giro unos segundos después y entro en el lugar con aquella velocidad, alzo la voz haciendo que varias personas me miren ante mi grito, y entre ellas el mentado.

-¡Narumi, espera!

Él me ignora tras mirarme un instante y continúa su camino, pero vuelvo a hablar con súplica en la voz.

-Por favor, Narumi. déjame hablarte sólo un segundo.

-¿Qué quieres? –Pregunta fríamente tras pensárselo y girarse para mirarme, continuando a varios pasos de distancia de mí.

Antes de hablar inspiro para henchirme de valentía y evitar la vergüenza de aquella situación, volviendo a sentirme cómo aquel nefasto día en el patio de Suzuran cuando todo se fue a la mierda. En el momento que me siento preparada, centro mis ojos en los suyos.

-Quiero pedirte perdón por todo, aunque sé que te dará igual y no vas a creerme. Merezco que me odies y no me creas, pero de veras lo siento mucho y no era mi intención hacerte sufrir. Se me fue de las manos aquello, y se me empezó a ir desde tiempo atrás y debí contártelo para no haber acabado de esa forma. No obstante, lo que sentí y te dije era verdad. Lo siento mucho.

I wanna changeHistorias para obsesionarse. Descúbrelo ahora