Capítulo 19

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Capítulo 19

* * * P.V.S * * *

No sé si hago bien en estar aquí. No sé si debo llamar a la puerta de Airi, que es justo delante de la cual me encuentro.

La noche anterior fue un shock para mí, y después de salir de aquel antro me fui en busca de Airi, lleno de confusión y cabreo. Ella corría hacia su casa sin pensar en nada más que alejarse de todos mientras lloraba con rabia. Las cosas volvieron a salirse de madre y no hemos vuelto a hablar desde entonces.

Joder, francamente creo que no debo estar aquí, porque mi parte egoísta me dice que ella es una testaruda a la que le encanta desafiar y meter las narices en cosas que no la incumben, con lo que me enfado de nuevo pensando que tiene mucha culpa de todo esto, lo que me lleva a querer pasar y largarme de aquí, continuando con la ignorancia mutua que nos estamos teniendo desde el suceso.

La otra parte sabe que está ahí dentro, bebiendo y fumando mientras piensa en que todo es una mierda y yo soy un gilipollas. Estoy acostumbrado a esa última parte, chocamos bastante. Pero a pesar de eso es mi hermana, la quiero y me preocupa no saber qué piensa después de todo esto, y qué hará.

Inspiro profundamente el humo del cigarro dándole vueltas al qué hacer, mientras no puedo evitar recordar otra vez nuestra pelea al salir del bar.

* * * Flash back * * *

-¡Airi, Airi! -Grito para que se detenga mientras casi corro tras ella, sintiendo aún como me hierve la sangre contra todos, incluida mi hermana.

Como no se detiene ni me hace caso, corro con rapidez, llegando a sujetarla de un brazo que pronto agita para que la suelte. Repito el movimiento, ella se gira y me grita con ansias.

-¡Déjame, Tamao! ¿¡Quieres que te pida perdón por no someterme a tu voluntad?! ¿Vienes a pegarme a mí también?

De nuevo vuelve a girarse para continuar su camino, pero me adelanto bloqueándole el paso, agarrándola de los hombros para que no huya.

-¡Te dije que era peligroso, te dije que te alejaras de todo eso y pasaste de mí!

-¡No puedes prohibirme nada! Si a mí me parece bien verle, lo haré. ¿¡Qué pintas tú en todo eso!?

-¡No, no lo harás! Ese tío no es para ti. No vas a verlo más.

-Ves como eres igual que papá... Pienso hacer lo que me dé la gana, idiota. ¡Déjame! –Me grita empujándome con violencia para irse, pero yo estoy tan cabreado que la agarro más fuerte, esta vez sujetando sus muñecas.

-¡Luego no vengas llorando cuando pase de ti o vuelvan a secuestrarte!

Ella pasa de mi comentario hiriente y consigue zafarse del agarre, demostrándome una fuerza que desconocía al ponerse violenta.

Empezamos a forcejear al instante, y ella termina dándome un puñetazo en la nariz, haciendo que me sangre automáticamente. Veo por la cara que pone que aquello ha sido voluntario.

-Te odio, eres un puto gilipollas.

Me pongo erguido dejando que la sangre corra hacia abajo mientras la miro llorar con rabia, para después contemplarla alejarse sin remordimientos, mientras yo comienzo a relajarme y pensar sin que la ira me ciegue.

* * * Fin de flash back * * *

Fue jodido el momento en que la adrenalina bajó y pude pensar en lo que estaba pasando. Me sentí culpable por muchas cosas y esa una sensación que odio, la que más.

Está bien, debo llamar, tenemos que hablar sin acabar pegándonos ni reprocharnos nada. Hagamos que somos adultos.

Inspiro mientras tiro el cigarro y lo piso, llamando después con los nudillos. Como esperaba, nada al otro lado durante unos minutos.

No me rindo, con lo que vuelvo a golpear la puerta mientras lucho con mis pensamientos de irme, darle más tiempo... Joder, soy un puto cobarde, quiero huir por no tener que enfrentarme a mi hermana devastada.

Como no pienso caer en tan grande deshonra, vuelvo a llamar, hablando después muy cerca de la puerta. Menos mal que es un cuchitril y no tengo que gritar.

-Airi, sé que estás ahí. Ábreme, por favor. –Como ella me sigue ignorando después de tiempo y más tiempo después en el que sigo llamando, vuelvo a hablar. –Airi, no voy a marcharme hasta que me abras. No he venido a pelear.

Suspiro y me apoyo en la barandilla, alejándome de la puerta unos pasos mientras rebusco un cigarro. Antes de encenderlo la puerta se abre unos centímetros, con lo que me olvido de fumar y entro en la casa con un nudo en la garganta, nervioso como un imbécil.

Airi está sentada en el centro de la sala, frente a la pequeña mesa baja llena de cervezas vacías y un cenicero humeante. No me mira, pero puedo imaginarme su cara al contemplar el panorama y su pinta.

Finalmente ella alza la vista mientras coge su cigarro a medio acabar, y centra los ojos en los míos para hablar con un susurro frío y cansado.

-¿A qué has venido, Tamao?

-Sabes a lo que he venido. –Digo desde el vestíbulo, aún calzado sin saber qué hacer.

-¿A intentar otros medios para que te diga que no voy a volver a ese bar, ni mirar a tu enemigo? ¿O quizás piensas hacerme volver a Nagoya para pasarle el testigo a Papá y que él me siga custodiando?

Ahí está la peor faceta de Airi, sí señor. La estaba esperando, porque sé que ponerse a la defensiva es natural en ella tras esta mierda.

Está muy dolida también, puede que más que triste y cabreada.

-No he venido a hablar de Genji. He venido a hablar de ti, y de nosotros.

-Qué detalle, ¿en serio quieres que yo exprese mis sentimientos y lo que pienso? No te va a gustar.

-Airi, déjalo ya. No he venido a pelear, quiero que arreglemos esta mierda. Sé que no soy nadie para prohibirte nada, no quiero eso.

Ella me mira con recelo, pero después de unos instantes me hace un gesto con la mano para que me siente frente a ella y hablemos. Respiro con alivio y me siento, pensando en lo que voy a decir. Me doy cuenta de que tiene los ojos hinchados de haber llorado, con lo que no la miro mucho para no sentirme culpable.

-Perdóname por las formas de lo de ayer, estaba enfadado, confuso... también sé que muchas cosas de las que dije no están bien. Tu eres quien elige tu vida, no yo.

-¿Y por qué te empeñas en que ni mire a Genji? No voy a interferir en las cosas de Suzuran.

-No lo harás, pero sucederá. Sólo quiero protegerte. Él no es alguien bueno para ti.

-¡No lo conoces! ¿Cómo puedes decir eso sólo porque vaya a Suzuran? Tú también vas y no eres un ser horrible.

-Tú tampoco lo conoces mucho, ese es el problema. No quiero que te hagas ilusiones. Para la gente que va a Suzuran y además intenta liderarlo, no existe otra cosa. –Intento que entre en razón, mirándola mientras me doy cuenta de que no estoy enfadado, sólo quiero que se dé cuenta de que es malo para ella.

-Con lo poco que lo conozco me ha demostrado que algo le importo, me ha ayudado varias veces. Ahora no sé qué pasará porque le he mentido y tiene esa misma mierda de mentalidad que tú.

-Si pasa de ti quizás sea porque también sabe que no es buena idea, aunque le caigas bien y eso.

-Sea como sea, si pasa de mí va a hacer que me sienta como una mierda. –Susurra casi llorando, con gran desanimo.

-Si te gusta es normal... Pero esas cosas se pasan, las tonterías quedan en eso. Conocerás a otros. –Odio hablar de esto, me está costando mucho ser suave.

-Tamao –Solloza levemente mientras se limpia las lágrimas–. No es así, yo... Creo que me estoy enamorando de él. No sé cómo ni por qué, pero no puedo alejarme.

Mi cara se compunge en una mueca extraña mientras recibo la noticia como un mazazo. Estamos bien jodidos. ¿Qué se supone que debo decir ahora?

I wanna changeHistorias para obsesionarse. Descúbrelo ahora