Capítulo 16
* * * P.V.A * * *
Tamao se toma con calma el responderme, mientras yo continúo mirándole intentando volver a respirar. Él se acerca a mí, directo a rebuscar en la bolsa que llevo en las manos mientras responde al terminar de tragar.
-Me ha abierto tu casera muy amablemente. ¡Oh, fideos instantáneos!
Alucinando por su pasotismo le arrebato el bote de las manos con enfado y lo deposito en la encimera, mirándole.
-¿Puedes dejar de pensar en comer por un instante? Sé que te es difícil, pero podrías al menos disculparte por asustarme, o preocuparte un poco.
-Airi, a la gente de 20 años no le da infartos por estas chorradas, deberías saberlo mejor que yo.
-Todavía no tengo 20. –Le reprocho, recordándole que no me gusta hacerme mayor, comenzando a guardas las cosas que he traído. -¿Qué haces aquí? –Cambio de tema al darme cuenta de que igual quiere algo importante.
-Estaba cerca, así que decidí venir a seguir alimentando nuestra relación de hermandad. ¿Qué vamos a cenar?
-No vas a cambiar nunca, gorrón... Pero está bien, voy a invitarte. ¿Por qué estás mojado? –Pregunto al darme cuenta de que su camisa de flores roja sobre fondo negro, horrenda, por cierto, está húmeda, al igual que su pelo.
-No es nada.
Yo, sabiendo que diría eso, le dejo sólo un instante para volver después con una camiseta negra que utilizo para dormir. Sin decirle nada se la lanzo, observando con una sonrisa la cara que pone al verla.
-Fue la única que dejaste en casa antes de irte porque te la regaló papá cuando te gustaba ese equipo de baseball. Me la quedé y la uso para dormir; seguramente te quedará algo ajustada, porque aunque sigas siendo igual de enano, ahora eres más corpulento. –Añado burlándome de él para no ponerme sentimental, vislumbrando una pequeña sonrisa torcida en sus labios.
Tamao me da las gracias ocultando también su sentimiento interno, desapareciendo por el pasillo directo al baño mientras yo me pongo con la cena, recuperando el buen humor.
-Bueno, no me queda tan justa como pensaba. ¿Qué tal te va en el trabajo? –Me pregunta acercándose, cogiendo la cerveza que le ofrezco, para después abrir la mía.
-Bueno, el jefe es un poco capullo, pero voy bien. ¿Cómo estás tú? ¿Qué tal tu amigo?
-Le operan mañana por la tarde.
-Todo saldrá bien. –Agrego en un murmullo al observar como se pone serio, intentando animarlo. Tamao asiente con una leve sonrisa. Para apartarlo de aquellos pensamientos cambio de tema, aunque no sé si hago muy bien, pero es que la curiosidad me puede. – Oye... ¿Y qué pasa con Suzuran? ¿Vas a enfrentarte con ese tío?
-Cuando estemos todos.
El nudo vuelve a mi garganta ante su seca contestación. Parece que lo tiene clarísimo, y yo no puedo evitar sentir volver el miedo sólo con imaginarlos pelear. He podido comprobar que se tienen muchas ganas por ese estúpido puesto de líder, y vaticino que el que pierda acabará en el hospital, vista la ferocidad de ambos.
-Tamao... ese chico es muy fuerte también, tiene aliados. ¿No hay más opciones? –Susurro con miedo, dándome cuenta de que estoy dando demasiados datos. La cara de mi hermano también me lo confirma.
-Tu estabas en el bar el día que nos pegamos, está cerca de aquí. ¿Conoces a Genji?
Su pregunta me hace sentir un intenso escalofrío, acompañado del sudor helado que me invade. Trato de no esquivar sus ojos para no delatarme, respondiendo como si tratara de recordar a Genji.
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I wanna change
FanficGenji intenta hacerse con el liderazgo de Suzuran en el último año luchando contra Serizawa, y todos los problemas que se van sumando, descubriendo que unir a los cuervos es más difícil de lo esperado, sobre todo, cuando tendrá que lidiar con sus se...
