Capítulo 62

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Capítulo 62

* * * P.V.G * * *

-Joder... Vaya mierda. –Murmuro al comprobar que no me queda tabaco, soltando el paquete vacío con brusquedad sobre la mesa.

Vuelvo a coger mi vaso que descansa sobre la barra, ignorando la mirada de refilón que me echa Ushiyama, y lo vacío de un trago esperando que mi cabeza se apague en algún puto momento.

La última semana ha sido asquerosa, no he dejado de pensar en toda la mierda que se acumula haciendo que no me concentre en nada. Está aún el tema de Housen, incompatible con mi puto hombro herido, Ken muerto o totalmente desaparecido por lo que hizo por mí, y sobre todo Airi. No puedo escapar de ella.

No la veo desde que nos besamos en la calle la semana pasada, pero hoy me ha llamado varias veces, y yo he pasado de cogérselo, sintiéndome idiota y en medio de una encrucijada de la cual no sé salir.

Sé que no puedo huir de ella, y que tarde o temprano se va a presentar ante mí donde haga falta para llamarme de todo y pedirme una explicación, y lo que más me cabrea es saber que tiene derecho a ello porque es culpa mía.

Me llevo una mano a la cara cuando toda aquella marea de pensamientos y contradicciones me viene a la cabeza, acompañados de las palabras que sé que va a decirme cuando la tenga delante: que soy un gilipollas, un mentiroso, y que por qué cojones no dejo de besarla cuando digo que me da igual y no quiero nada con ella.

No sé contestar eso último. Me gusta, y lo sabe también, pero a la vez quiero alejarme y dejar de sentir todo este rollo, ¿por qué no puedo olvidarme sin más y volver a mi vida? Es sólo un tía, joder...

Una pequeña voz interior, que trato de enterrar con fuerza cada vez que emerge, susurra dentro de mi mente que tengo miedo a reconocer que empiezo a quererla, y que me da miedo afrontar el gran cambio que sería intentar algo juntos.

Con la furia haciendo hervir mi sangre ante tal situación, levanto la vista y grito a Ushiyama para que se acerque, pero está bastante ocupado como para atenderme al momento, con lo que me levanto deprisa del taburete con enfado para largarme.

No me da tiempo a recoger la chaqueta del uniforme de Suzuran del asiento de al lado cuando me encuentro detrás de mí a Airi, mirándome fijamente con una seriedad que no había visto antes en su rostro.

-Tenemos que hablar. –Dice sin cambiar de expresión, alzando la voz para que la oiga.

-Yo no tengo nada de qué hablar.

A pesar de que hablo de forma seca y pasota mientras recojo la chaqueta para largarme, ella me la arrebata de las manos y la vuelve a dejar en la silla, hablando igual de firme.

-Pues yo sí. Una semana sin poder dejar de darle vueltas a la cabeza es demasiado para mí. ¿Qué cojones te pasa? –Pregunta con exasperación, haciéndome saber que se refiere a lo que ocurrió días atrás.

-Nada.

Dispongo a marcharme pasando de ella, pero Airi me agarra del brazo y me arrastra hacia el pasillo que lleva a los lavabos y uno de los almacenes, abriendo la puerta de la pequeña sala para meternos con velocidad.

-Deja de comportarte como un crío y habla, Genji. ¿A qué juegas? ¡Por qué me besaste! –Su insistencia me pone nervioso, consiguiendo que me altere a cada segundo mientras intento lidiar con los pensamientos que me rondan la cabeza, y el odio que me tengo a mí mismo por culpa del tema.

-Ya sabes que me gustas. Perdí el control, soy un hombre. No siento nada por ti, así que no te emociones y pienses que te quiero.

-No te creo. –Contesta convencida, sin dejar de escudriñarme.

I wanna changeHistorias para obsesionarse. Descúbrelo ahora