La comida era realmente deliciosa en aquella taberna, abrieron un salón para nosotros y en pocos minutos la mesa estaba llena de cerveza, setas fritas, patatas asadas, ciervo y jabalí asado. Intenté mantener la compostura pero necesitaba comer y pronto me llené de comida casera. Adela y Elena comían con mis mismas ansias y los caballeros ni siquiera se molestaban en mirarlas, todos necesitábamos este descanso.
Nos dieron más tiempo para asearnos y aliviarnos en el que pude cambiar mis toallas de nuevo. Nadie había mencionado a los lobos aún, después de mi pérdida de conciencia había despertado minutos antes de entrar al establecimiento. Adela no paraba de abanicarme y Elena tocaba mis mejillas diciendo mi nombre. Antes de bajar del carruaje tuve que asegurarles que no diría nada, ambas estaban terriblemente asustadas.
-Escuchamos lobos, varios de ellos, en realidad. A siete horas de aquí al sur, entre los campos de trigo.- mi hermano hacía un esfuerzo por mantener una conversación con el tabernero mientras este aceptaba una pequeña bolsa cargada de monedas, ciertamente entusiasmado.
-Malos augurios dicen algunos, cosa de charlatanes.- otro grupo de campesinos que pasaba a su lado llevando sacos cuchicheó en voz alta.- Mi señor, mantenga un ritmo firme y no se preocupe por la palabra de unos insensatos.
-Nos acercamos a senderos estrechos y traicioneros, lo último que quiero es animales a nuestro acecho.- Dorian lo miró, colocando una mano en su espada de forma calculada.- ¿Qué puedes contarme sobre el camino hacia la cordillera?
-No se acercarán, mi señor. Los lobos no cazan tras la cordillera, tal vez ganado pero no matan hombres, sin embargo, guarden sus espaldas cuando atraviesen el último camino entre la montaña.
-Increíble, a nadie se le ocurrió avisar.- mi hermano miró a los hombres claramente disgustado, ellos bajaron su mirada y continuaron atendiendo a sus caballos para preparar el nuevo viaje.
-Mi mejor consejo sería dormir en el último camino, podrán guardar un solo frente durante la noche, llevan mujeres.- el hombre bajó la voz, dirigiendo un dedo hacia nosotras.
Era mayor, con una barba blanca y un gorro marrón que resaltaba sus ojos azules rodeados de arrugas. Sabía que llamaríamos la atención, sin embargo, no podía entender porqué nos llevaban a un lugar rodeado de lobos hambrientos.
-Apresuren su paso para llegar a Adan Myurr durante el día y den gracias por la cama que les ofrezcan en la noche.- el hombre intentó agacharse para dedicar una reverencia a mi hermano aunque le fue imposible, tuvo que levantarse torpemente y se disculpó.
Dorian agradeció su ayuda y minutos después ya nos habíamos encaminado hacia nuestro próximo destino.
-Si los lobos son tan peligrosos, ¿acaso no deberíamos buscar otro lugar?.- dijo Elena mientras me ayudaba a subir al carruaje, entrando detrás de mí.
-Los hombres de esta aldea están locos.- Adela entró detrás de Elena y cerró la puerta del carruaje para mirarnos con urgencia.
-¿De qué estás hablando?- inquirí alarmada, podía notar mi corazón latiendo contra mi pecho cuando Adela se sentó junto a Elena, jadeando, sin poder hablar.
-Un hombre se acercó a mí en la salida de la taberna y me dijo que tenía que hablar conmigo. Me dijo que teníamos que tener cuidado, que no se lo han contado tu hermano pero que nos siguen.
-Mantén la compostura, ¿quién nos sigue?.- Adela apenas podía vocalizar.
-Los lobos.- Elena la miró negando con la cabeza con una expresión incrédula.- Dijo que que no son…
-Mi hermano no continuaría nuestro viaje si los lobos realmente fuesen peligrosos, son solo animales y si intentan hacernos daño, nos defenderán.
Adela cerró la boca, mirándonos a Elena y a mí, esperando que una de las dos estuviese abierta a escuchar sus palabras pero era demasiado. Huir de mi hogar y ahora sucumbir ante el miedo por unos animales.
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Danza de Lobos
FantasyCuando estalla la guerra, Liara es enviada al castillo de su familia para mantenerse a salvo. Pero en el camino, lo imposible ocurre: es atacada por criaturas monstruosas... y salvada por algo aún peor. Un ser oscuro la reclama, un mundo desconocido...
