Capítulo 10

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-Debo admitir que me ha sorprendido, esperaba que después de lo sucedido, me lo hubieras dicho tú. También esperaba que me hubierais dicho la verdad, porque no, no soy una niña. Viniste borracho a confesar que la guerra se acercaba con palabras incoherentes y sí, me he dado cuenta.- Dorian se atragantó con un pastelillo al escuchar mis palabras enfadadas.

Había llegado a mi habitación con tés, galletas, pasteles y pato asado, por supuesto. Sabía persuadirme pero ya había despertado del engaño de mi padre y hermanos.

-No, ni siquiera respondas. Me habéis mentido, sobre madre, sobre vosotros, sobre la guerra sabiendo que se acercaba y que debía marcharme. Alister por supuesto me mintió y se puso a lloriquear como siempre, él es así. ¿Pero tú? Somos los pequeños, me has traicionado.

Con cara apenada y ojos brillantes, bajó la mirada a su plato lleno de migas y habló sin mirarme.

-No podía dejar que murieras. Cabalgué incluso cuando sabía que el animal moriría. Yo solo tenía que protegerte, siempre he pensado que eso es lo que tenía que hacer. Cuidar de tí aún cuando no querías dejar la cuna, darte dulces si padre decidía que no los merecías. Enseñarte lo mejor hasta…Hasta que te entregase a tu marido.- giró el rostro hacia el fuego de la chimenea, fijando la mirada en las llamas.-Ver como árbol tras árbol el camino no cesaba y escuchaba las pisadas de los lobos perseguirme, dejando el suficiente espacio para atormentarme sabiendo que en cualquier momento podrían matarnos si es que tú no morías antes.

-Dorian, lo siento pero…

-Haya lo que haya en este lugar, es más seguro. Incluso más seguro que la guerra. Mi mayor arrepentimiento es que hayas visto la sangre. No haberte preparado porque ni siquiera yo era consciente del peligro. Ni siquiera verte alertado sobre la guerra aunque padre me lo prohibiese.

-Detente.- logré levantarme para arrodillarme frente a él y tomar sus manos.

Podía sentir el calor del fuego mis espaldas.

-Nadie podría imaginarlo. Hemos sobrevivido, no importa, nos recuperaremos.

-Pero casi te pierdo, casi lo pierdo todo.- empezó a llorar con un grito de frustración y lo envolví mis brazos.-Me matarán cuando lo sepan, tú me odias y soy el Señor de un lugar maldito.

-No, no, no…No pasa nada, todo está bien. No llores, por favor. Sólo quería que dijeras la verdad, me habéis ocultado mucho.- intenté consolarlo, él nunca había llorado.

-Lo siento mucho. De verdad. Si lo que necesitas es la verdad, pienso contártelo todo.- asentí, dejando que se secara las lágrimas para ahora mirarme fijamente.

-Es lo único que pido.- mi hermano me ayudó a levantarme tomando mis manos con cuidado.

-La única razón por la que padre me ha mandado contigo ha sido para reclamar la propiedad. Siendo el Señor de Adan Myurr puedo dejarte a cargo cuando me vaya y asegurarme de que estarás a salvo.

-Entonces la decisión ya está tomada.- me deshice de sus manos para cruzarme de brazos.- Tu primera acción como Señor será volver a la guerra y abandonarlo todo.

-Al contrario, mi primera acción será proteger a mi hermana y mis tierras luchando por ellas en el frente. Ese es el plan.- discutió alzando las manos.- Ya te lo he dicho, ¿vale? y deberíamos haberte contado lo de la guerra también, no como lo hice en tu habitación. Lo siento.

-¿Y cuándo vuelvas?- pausó para mirarme, alterado.

Había cortado su pelo y los mechones oscuros antes caían sobre su frente ahora ya no estaban, siempre lo hacía cuando marchaba con los soldados. Un corte a ras de la piel.

-Viviré aquí, no queda nada para mí en nuestra casa. Soy el tercer hijo y está claro que padre no va a dividir sus terrenos para que herede la tierra que pertenece a Mikail.- se sentó de nuevo, aún frustrado pero más calmado.

-Eso lo entiendo. Pero Alister…

-Alister se casará bien, Liara. Es en tí, en tu seguridad, en lo que debemos pensar ahora.- me regañó aún con ojos cristalinos mientras movía su taza de té.- También sé que debería haberte hablado sobre madre, me arrepiento mucho de que te enteraras así.

-Cuando era pequeña, padre me contó que pidió ser enterrada en la casa de su infancia.- Dorian asintió totalmente serio dejando la taza en la mesa.

-Está aquí, Liara.

Nos miramos el uno al otro en silencio. Aquí. Mi madre estaba aquí.

-No, no puedes visitarla. El cementerio en el que se encuentra está en el territorio de los lobos, entrar allí sería llamar a las puertas de la muerte.- pausó para analizar mi expresión, estaba claro que no me agradaba la idea.- Prométeme que no saldrás de la fortaleza.

Entonces tocaba mentir.

-De acuerdo, lo prometo. Solo quiero que me mantengas informada.

-Eso puedo hacerlo.- intentó sonreír para mí.

Mi hermano se marcharía al amanecer y habíamos aprovechado el día hablando sobre las bestias del lago. O lobos, tal y cómo él describió. Me aseguró que se mantendría lejos de los problemas y no se arriesgaría en la batalla.

-Estará mucho mejor aquí, más aire, más calor. No debéis preocuparos.- dijo Irena mientras arropaba a Adela en su nueva cama.

Mi hermano había ayudado a trasladarla a una habitación en mi misma planta. No era tan grande como la mía pero mucho mejor para su condición, podría verla a diario y cuidar de ella.

Las vendas en su rostro estaban llenas de sangre, era necesario cambiarlas y su piel estaba demasiado pálida, su pelo castaño casi rubio extendido a lo largo de la almohada la hacía ver incluso más blanquecina.

-¿Dónde está el médico?- tomé su mano al sentarme en el borde de la enorme cama.

Su piel estaba congelada.

-Está en el pueblo, mi señora, pero no podrá venir hasta dentro de dos días. No es posible, no.- miré de nuevo a Adela.

Preferí morir. Preferí ahogarme. Una sensación de amargura se asentó en mi pecho al ver las vendas empapadas en sangre. Podríamos estar a salvo tras los muros pero Adela moriría sin la ayuda que necesitaba en cuestión de tiempo.

Holi❤️

¿Desde dónde estáis leyendo la historia? Yo estoy escribiendo en la cama jajaja la ansiedad post exámenes es real, me está costando mucho cambiar la rutina y acostumbrarme a la libertad 😂😂😂

Si estás leyendo esto, gracias por leer mi historia, significa mucho para mí poder compartirla contigo.

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