Se incorporó alejándose de mí, era tan alto como una montaña y frunció el ceño con una furia aterradora que me hizo dar un paso atrás.
-¿Qué dices? No…no puedes ser un monstruo.- me aterraba, y él sostenía mi mirada plenamente consciente de ello.
-Nací como una bestia y he caminado en la oscuridad durante demasiado tiempo. He matado y dejado cicatrices imperdonables. Tú eres…mi luz.- intenta extender sus fuertes brazos hacia mí pero me alejo instintivamente y me odio por ello.
El cielo se oscurece ominosamente con la caída de un trueno y una nueva tromba de lluvia gruesa y helada que nos empapa a ambos. La sangre mezclada con la lluvia de la tormenta recorre sus músculos hasta el suelo.
Niega vigorosamente cerrando los ojos y da dos pasos hacia el balcón cuando me da la espalda. Va a marcharse.
-¡Detente! No puedes irte así, necesito que me hables sobre la marca y…La otra noche.- me acerqué a él intentando tomar su mano cuando me miró por encima de su hombro derecho.
Su pelo ónice resbalaba alrededor de su rostro en mechones cortos y salvajes, sus ojos brillaron como dos monedas doradas. Era salvaje.
-No te arrastraré hacia la bestia, no ahora. La marca es un vínculo sagrado y profundo, aún no lo comprendes.- me miró desde arriba, analizando mi rostro.
-Si has creado una conexión entre nosotros, exijo saber lo que significa para mí. Entonces podré comprenderlo o no.- asintió perplejo ante mi desesperación.
-Mi marca te traerá dolor y sufrimiento.- su voz se volvió ronca, apenas un susurro.- La naturaleza del bosque es algo que aún no conoces. Cuando sellemos el vínculo, no habrá vuelta atrás. Yo seré parte de tí, tú de mí.
Tomó mi mano alzada, llevándome hacia la balaustrada, el aire cortaba las hojas de los árboles como un cuchillo afilado y el viento era completamente helador. Su piel ardía como fuego líquido pero su mano sostenía la mía con delicadeza.
-Quiero saber quién eres realmente, no el monstruo, no la bestia.
Me observó con una expresión de dolor y anhelo.
- Espérame.- dejó un beso sobre mis nudillos.
Sus ojos me hicieron mil promesas y con un último vistazo, se dió la vuelta para correr y saltar sobre la balaustrada, cayendo en el laberinto.
-¿¡Liara!?- Jana me observaba aterrorizada desde la puerta de mi habitación.
Las cestas que llevaba en brazos se precipitaron al suelo, el estruendo de sus contenidos derramándose por la madera, manzanas, dulces y cubiertos me hizo reaccionar.
Entré en la habitación ante la mirada horrorizada de la pobre, paralizada por la imagen frente a ella.
-El camisón…estás cubierta de sangre.¿Qué te ha hecho?- su voz temblorosa me hizo mirar las palmas de mis manos, Jana estaba en lo cierto.
-No es mía, Jana. Es…suya. Ha venido.- no podía encontrar las palabras para contarle lo que acababa de pasar.
Jana tragó saliva y asintió. Mi amiga cerró la puerta acristalada del balcón y limpió mi habitación mientras temblaba sobre la cama.
Era real. Todo. Todo lo que creía haber soñado. Todo lo que había negado. Todo lo que había visto en el cementerio, todo lo que las ancianas habían confirmado.
Horas después, cuando terminamos de limpiar el agua y la sangre del suelo, Jana mandó llenar una bañera de agua hirviendo para mí. No sin antes haberme obligado a sentarme frente al fuego.
-Permiso, señorita Liara. Soy Irena.- Jana dejó de fregar el suelo para taparme con una manta marrón y acolchada.
Ni siquiera me moví de mi sitio, mantuve la vista fija en las llamas mientras escuchaba cómo metían la bañera de cobre y la llenaban con cubos de agua hirviendo entre varios criados.
-Gracias, pueden retirarse.- ordené con cansancio, aún sin apartar la vista del fuego.
-Así es, jovencita. Yo bañaré a la señora de Adan Myurr, retírate a la cocina.- Irena rebatió mi orden y me di la vuelta para ver el rostro agraviado de Jana, me miró con nerviosismo antes de cerrar la puerta con suavidad.-Te ofrecí una solución, ¿recuerdas lo que te dije? Solo hay una condición para que la ruptura del vínculo sea efectiva.- dijo irritada, acercándose a mí con una botella de aceite para el cabello y un peine de madera.
-No pude evitarlo, me avergüenza enormemente.- admití a la mujer, quien negó la cabeza.
-De eso se trata, dulce niña, por eso debemos ayudarte. ¿De verdad crees que eres la primera que quiere huir de la marca? Se han llevado a muchas de las mujeres del pueblo durante siglos. La marca embruja tu cuerpo para que no puedas resistirlo.- abrió el bote de aceite, vertiendo su contenido sobre las palmas de sus manos para frotar la piel bajo mi cabello enredado.- ¿Le has permitido…?
-No, estaba cubierto de sangre y se marchó cuando quise preguntarle por su naturaleza. No quiere hacerme daño, me lo dijo.
-Pobre niña, ¿no te das cuenta de como te seduce? Así se llevan a las mujeres del pueblo, haz caso a mis palabras.- tomó mi cabeza con sus manos mientras la masajeaba con profundidad, sus manos eran mágicas.
-Volverá, sé que lo hará. No puedo huir sin un lugar al que ir y ahora mismo, mi vida depende de este castillo.
-Lo sé, lo sé, pero tenemos que intentarlo de verdad la próxima vez. Si no vuelves a verlo en las próximas 2 lunas llenas, ni yaceis en el lecho, la marca empezará a borrarse y con suerte, cuando la guerra haya terminado, podrás volver con tus hermanos, casarte con un noble de la capital y este lugar se convertirá en un recuerdo lejano.
-¿Nunca podré volver?
-Nunca, mi niña.
Alexa, pon Volví de Aventura y Bad Bunny.
Lo siento tantooo. He tenido un bloqueo enorme y ahora vuelvo a disculparme con vosotr@s
Hasta pronto 💖
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Danza de Lobos
FantasyCuando estalla la guerra, Liara es enviada al castillo de su familia para mantenerse a salvo. Pero en el camino, lo imposible ocurre: es atacada por criaturas monstruosas... y salvada por algo aún peor. Un ser oscuro la reclama, un mundo desconocido...
