cap. 76: Los deseos sublimes

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Era doloroso saber que él lo había provocado, si, sin duda alguna... No era agradable ver las cicatrices de su espalda, mientras Gabriela dormitaba boca abajo, el contemplaba su larga espalda desnuda y blanca, contemplando los vestigios de donde habían estado sus alas, la cicatriz lucía resplandeciente, no es que se viera grotesca, pero sí muy llamativa, era lo único que podía afear aquel cuerpo prodigioso del ángel

Él se dedicó a delinear la cicatriz que él mismo le causara, la causa de su pecado y traición, dio pequeños besos a aquel signo del dolor más inimaginable que ella sintió y que a pesar de todo lo siguiera queriendo, amando, esperando como la amante fiel, Adriel sabía que las cicatrices del alma eran las que más tardaban en sanar, las heridas que él le había provocado a Gabriela quizás si, pero no las que él tenía por dentro, su culpabilidad duraría eternamente

Gabriela parpadeó al sentir la suave presión de los labios de Adriel sobre su espalda, se volvió y le sonrió buscó con sus manos sus labios y de nuevo se aferró a un beso sublime y etéreo, lo envolvió con sus brazos y lo conminó a que danzaran juntos en ese juego del amor, ambos se envolvieron en un fuerte abrazo y en un intercambio de besos apasionados…

Parecía que en el alma, la mente y el cuerpo de Gabriela no cupiera la palabra "odio, resentimiento y venganza" ella había sentido el dolor de sus pérdidas, el del amor y el de sus alas, ahora tenía una de regreso que se quedaría con ella para toda una vida, no extrañará sus alas mientras lo tuviera a él y su mundo fuera perfecto de nuevo... ya lo era... más que perfecto

Adriel se procuraba, se esmeraba y se afanaba por hacerla feliz en esa pequeña intimidad, lluvias torrenciales de besos y caricias, movimientos generosos de caderas cada vez que entraba en ella y ésta lanzaba jadeos sutiles y suaves, mientras se aferraba a su espalda y sentía la abundancia de sensaciones que explotaban dentro de ella, le gustaba esa sensación de dureza que entraba dentro de ella y parecía tocar un punto sensible que la hacía olvidarse de todo y luego las manos y los labios del nefilim que la torturaban escrutadoramente

Cada vez más humana, cada vez menos ángel, cada minuto que pasaba más sensualmente peligrosa, exigiendo más con esa delicadeza que la caracterizaba, aquella explosión de sensaciones eran indescriptibles... al finalizar, acariciaba el rostro de Adriel que descansaba sobre sus pechos y sentía su suave respiración inundándolos, una sonrisa atravesó su rostro y suspiró acaecidamente, cerró los ojos, sabiendo que estarían unidos para siempre, bueno, siempre lo habían estado desde esa primera noche en que ella perdió su celestialidad al ofrecer su cuerpo virginal a un deseo humano...

Ella era feliz... le gustaba verlo así, mostrando su magnífico cuerpo desnudo y caminar por toda la habitación, sus ojos devoraban toda su masculina perfección, desde su cabello hasta sus pies, le  daba curiosidad cuando él tenía una erección y sus pensamientos pasaban a otro plano cuando sus manos se atrevían a tocarlo curiosa y soltaba una risita ingenua y sensual, pero notaba que a él le gustaba que lo tocara precisamente ahí

-Puedes tocarme donde quieras - le decía a su oído mientras ella un poco ruborizada "tocaba" el fruto de su deseo

-Se pone tan duro - susurraba ella con cierta timidez y el besaba sus mejillas rubicundas mientras moldeaba sus pechos con sus manos grandes y firmes

-También algunas partes de tu cuerpo se ponen duras - Soslayaba mientras mordisqueaba el lóbulo de sus orejas

-Te amo - le dijo ella de pronto y el atrajo su rostro para darle el más ardiente de los besos hasta hacerla gemir delicadamente

-Yo también te amo Gabriela y te juro que siempre me tendrás a tus pies...

-Poséeme - subrayó y Adriel se preparó para seguir dándole lecciones interminables sobre el sexo, la pasión ¿Y por qué no? un toque de lujuria, porque estaba decidido a que valiera la pena el que ella ya no fuera más de las filas angelicales y que si ya había sentido el pudor, las lágrimas, entonces que conociera todo lo bueno del sexo

GÓTICO... Seducción Historias para obsesionarse. Descúbrelo ahora