cap. 25 y 26

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Cap. 25: “Dos entregas… diferentes”

De igual modo… el cuarto de pociones estaba firmemente cerrado, definitivamente Lucían no se había escapado de las manos de Naim ni había llegado a tiempo a la puerta por si quería salir corriendo ¡JA! Si claro, ya parecía que él lobito se iba a hacer el huidizo, no cuando el vampiro se ponía en ese plan

Si, bueno, sobre todo por lo experto que era Naim para quitarle la ropa en un santiamén, mientras sonreía con esa sonrisa cínica que odiaba y adoraba el lobo al mismo tiempo, no entendía como era que lo pudiera querer tanto, pero al mismo tiempo lo deseaba tanto, que no imaginaba

Aparte que el maldito vampiro no le dejaba vida… sobre todo por esos besos tan húmedos que le daba, el modo que atacaba desde su cuello siguiendo el tórax, el abdomen, el pubis y terminando en el área genital en donde simplemente se dio gusto saboreando y succionando con avidez (y sin colmillos) provocando que Lucían exhalara gemidos de placer por las sensaciones tan extraordinarias que le hacían sentir

-Maldita sea – Jadeo Lucían apretando los dientes

Naim se apartó y le miró sonriente, irónico como solía ser, de un modo que parecía decirle con sus bellos ojos “¡Eres completamente mío!” los ojos de Lucían estaban febriles, lucía precioso con sus labios entreabiertos y tragando aire con dificultad, puesto que esa boquita que el vampiro poseía era gloriosa

-Sigue – dijo tragando saliva con dificultad, aunque a veces le daban ganas de patear a Naim por cínico descarado y por haberle robado su preciosa ¿virginidad? Según Lucían, pero esa ni él se la creía… pero en el fondo sabía que no podría vivir sin él, lo adoraba demasiado aunque procuraba no adularlo porque ya lo conocía, exaltaría su ego al cielo y eso no iba a permitírselo

El vampiro como estaba acostumbrado a chupar… sangre… pues no le costaba ningún trabajo ponerle esmero al asunto y sin meter colmillos, porque sabía que una mordidita, implicaría una penectomía innecesaria ¿Y luego cómo? Digo, a él le gustaba darse gusto con Lucían y sin eso, pues no estaría muy buena la cosa… MJ…

Naim se relamía los labios gustosos por lo que estaba provocando en su novio, pero cuando sintió que era suficiente porque él estaba que ardía, necesitaba poseerlo o sentía que se volvería loco, ya el otro también estaba como siempre, muy excitado por las caricias que tan calientemente le hacia Naim

-¿Quieres gritar? – Sonreía mientras buscaba de nuevo sus labios y le daba lengüetazos

-Hazme gritar – susurró Lucían hipnotizado por la pasión

-Lo que tú quieras bebé… ¡Por todos los infiernos! Que tenso estás, te ayudare a relajarte – sonrió torciendo los labios hipnotizando aún más a Lucían que parecía perdido entre los brazos de su amante mientras sus manos masajeaban su entrepierna

-Deja tus babosadas para otro momento Naim… jódeme ya…

-¡Cuanta vulgaridad! – Volvió a sonreír mientras le ronroneaba como un gatito mimoso y mordisqueaba la piel– Pero te perdono si dices que me amas…

-No…

-Anda lobito… di que me amas o si no te echaré a dormir afuera… y no te daré un huesito para que muerdas…

-No te amo – respondió agitadamente

-Di que me amas… o te dejo a medias… yo puedo controlarme más que tú, lo sabes, no por ello llevamos tantos años juntitos… anda, dilo y te daré todo lo que quieras… mi vida si la quieres, es tuya… siempre…

-¡Oh! – Jadeó Lucían mientras que los dedos de Naim hacían maravillas en su trasero – Sabes que te amo Naim, aunque seas un maldito bastardo…

-¡Sí! – Suspiró Naim – Eso quería escuchar…

GÓTICO... Seducción Historias para obsesionarse. Descúbrelo ahora