cap. 65: La primera caída

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Harry abría los ojos y se levantó, la embarcación se mecía con suavidad sobre un agua que lejos de ser clara, era más bien como aceitosa, a su alrededor no veía casi nada, la bruma se paseaba a su alrededor y no le daba una visión clara, ni siquiera sabía cuándo era de día o de noche porque siempre permanecía igual

En ocasiones tomaba los remos y avanzaba un buen trecho, esperando encontrarse con algo, algún sitio, algún lugar, finalmente la que había conocido la historia del lago era Hermione, pero parecía que no había sido su destino, era Harry el que padecía estar en medio de un lago extraño, cuya agua no podía beber porque le dejaba una rara sensación viscosa en sus manos y el sabor era amargo

Estaba cansado, harto de estar en ese bote, intentaba pensar en Tais, en Emerald, aguantar el tedio y la soledad, el silencio que era tan espectral que apostaba con volver loco a cualquiera, Harry ya escuchaba voces y no sabía que podría ser, imaginaba que el lago estaba encantado y que intentarían derrocarlo

Se acurrucaba dentro de la embarcación, intentaba no mirar más que al cielo cubierto de bruma, no deseaba mirar a su alrededor, temía encontrarse con cosas que pudieran descontrolarlo, además que no había vuelta atrás, tenía que dejarse llevar y atenerse a las consecuencias

Su paso por el silencioso lago era extenuante, comenzaba con los estragos de la soledad, el agua poco a poco se le terminaba, no encontraba ni un islote o algo parecido, a veces su embarcación se agitaba tanto que al mirar a su alrededor no veía nada, ni olas, aquello era como para volverse loco

Y finalmente, a través de la bruma comenzaba a visualizar una figura femenina que iba de un lugar a otro y parecía caminar sobre el agua, en algunas ocasiones Harry le gritó, más que para hablarle, era para desahogar su soledad y su silencio, pero no había respuesta, en ocasiones solo un eco

No era el único desesperado…

Luna daba vueltas mientras la luz de la esfera se desvanecía y la dejaba en completa oscuridad de nuevo, el llanto sin lágrimas por la deshidratación se apoderaba de ella, la angustia, ya su ropa estaba rota, porque había ocasiones en que se había pegado a la pared y sentía como intentaban sujetarla y luchaba con fiereza, no poseía mucha magia en ese sitio, así que tenía que hacerlo con sus manos

Si se viera así misma, se daría lastima, con el pelo sucio y enmarañado, con algunos mechones arrancados por las manos de las paredes, en ocasiones prefería avanzar gateando por el suelo, en dos ocasiones tuvo que retroceder cuando le habían quitado su varita, era su única compañera, sentirla en sus manos era la único que la consolaba

No quería tener pensamientos funestos, no quería pensar en que ir a buscar a Cedric era un error, ella lo amaba, lo necesitaba, ese año no había tenido vida sin él, luego perder a su hija había sido tan dolorosa y ahora, saberla viva en alguna parte le daba esperanzas, no quería perderlas, pero era tan duro estar en ese sitio

Hubo un momento en que no tuvo fuerzas, simplemente cayó al suelo pedregoso y cerró los ojos, su respiración estaba entrecortada, presentía que iba a morir en aquel lugar y su alma vagaría llorando por todo el lugar llamando a Cedric

Ya no tenía fuerzas, sus ojos se habían acostumbrado a no ver nada, era como una persona ciega, permaneció por mucho tiempo así, recostada, cuando sintió unas pisadas cerca de ella pero no hizo por levantarse

“Ya estás muy cerca” escucho que le susurraban, vislumbró entre la oscuridad como una especie de piecitos que se postraban frente a su rostro, ella estiró la mano pero no alcanzaba a tocar nada

“Por favor, ya estás muy cerca”

Luna intentó incorporarse con dificultad, sacó la última esfera, no había querido usarla, pero ya no aguantaba tanta oscuridad, la lanzó y ésta encendió todo a su paso, vio los pasillos y tembló al notar que no solo eran manos las que sobresalían de las paredes, eran como cuerpos humanos

GÓTICO... Seducción Historias para obsesionarse. Descúbrelo ahora