cap. 11 y 12

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Cap. 11: “Tentaciones”

El beso fue… algo extraño… distinto… un cúmulo de sensaciones explotaron en los labios de Scorpius y un mundo de sensaciones y un cosquilleo incesante lo inundó, y sus boca se movió sobre los labios gruesos de Rose, saboreándolos y rozándola con su lengua, sintiendo como comenzaba a excitarse terriblemente

Sus manos se movieron sobre sus pechos suaves y descubrió que eran diferentes, había una tibieza increíble, sus dedos se inundaron de sensaciones que gritaban a flor de piel y tuvo que quitar las manos de encima, pero sin dejar de besarla, suspiró y se apartó de ella con dificultad, ella lo miraba febril… drogada… embriagada por esos besos… quería que la amaran por quien era…

-Descansa Rose – le dijo Scorpius procurando cubrirla, no quería perder el control, no quería abusar de ella en ese estado, no estando él sobrio y ella bajo el calor de los polvos de hadas

-¡No! – Se aferró Rose a su brazo, aún confundida por el polvillo – Por favor, no me dejes sola, quédate conmigo…

Ese sentimiento de soledad, de tristeza y de derrota que emanaba Rose fue demasiado para Scorpius ¿Acaso todas las hembras humanas provocaban tantas sensaciones como esas en un segundo?  Eran tan confusas… definitivamente las vampiras eran cosa aparte, le habían enseñado a sentir las sensaciones, pero ellas no eran así…

La ternura con la que ella se lo pedía… era imposible decirle que no… mirar esos ojos brillantes, esas lágrimas escondidas, ese rostro bonito y perfecto, ese pelo rojo oscuro tan… extravagante, se volvió hacia ella y le acarició el rostro, enredó sus dedos en su pelo rojo ensortijado, rozó sus labios de nuevo y sintió más deseos de besarla

La recostó en la cama y la arropó bien, finalmente no había sido mucho polvo, así que se le pasaría en poco tiempo, él se acostó a su lado controlando su libido, seguía acariciando su rostro sonrosado y casi angelical, la contempló así, largamente, suspirando mil veces, contemplando a esa mujer

Acarició la pequeña herida en sus labios, murmuró unas palabras y lentamente despareció, nada podía afear ese rostro perfecto, Rose era una niña bonita, era una muñequita ¿Acaso sería todo eso que los chicos decían? No, no lo percibía, no había más maldad en ella que la normal en cierto modo…

Se quedó a su lado, contemplándola, con esos ojos intensamente grises, con esa parsimonia, mientras el deseo se controlaba, porque él no iba a abusar de una niña indefensa, bajo los efectos eufóricos del polvillo, el sueño invadió a Rose, durmiéndose profundamente por el cansancio, el desasosiego de su alma, bajo el cuidado de Scorpius

Gail caminaba en esos momentos detrás de Galadriel, no eran los únicos que decidían caminar hacia Hogsmeade y de ahí acudir a su casa, él tenía la idea de que algo los rondaba, que el colegio estaba siendo vigilado, por eso siempre estaban alertas, quizás en cualquier momento los asaltaran o algo por el estilo

La chica se atrasó a propósito y suspiró, Galadriel se dio cuenta que no iba a la par de ellos y se regresó, la miró apoyada en un árbol, ella suspiró al verlo llegar a su lado ¡Diablos! ¿Es que acaso no había cosa más perfecta que Gal? Sonrió cuando llegó a su lado y él le lanzó una mirada inquisidora

-¿Qué? – sonrió Gail

-¿Estás cansada? – preguntó el semi ángel

-No… solo quería mirar el paisaje

-¿Cuál?

-Y es perfecto – susurró mientras lo jalaba por el cuello y besaba sus labios nuevamente, con unas ansias locas y lo pegaba a su cuerpo para sentirlo

-Oye, oye, oye – negó Galadriel pero no podía separarse de las garras de Gail

-Te deseo – Murmuró Gail y el muchacho solo abrió los ojos lo más que pudo ante tal propuesta indecorosa – siempre te he deseado, desde que estábamos pequeños, todo de ti me gusta, me excitan hasta tus alas de ángel caído

GÓTICO... Seducción Historias para obsesionarse. Descúbrelo ahora